Ciencia y Tecnología

Así se cosecha la hormona del crecimiento

Hay en la ciudad de Tres Cantos, al norte de Madrid, una verdadera ‘granja’ de células. Allí se crían en condiciones de extrema asepsia con el fin de producir, entre otras moléculas, la hormona del crecimiento.

Los laboratorios Merck acaban de inaugurar la ampliación de la planta de biotecnología que le permitirá aumentar un 50 por ciento su producción. Un verdadero entramado de tubos, acero y vidrio del que saldrán 20 kg de hormona recombinante del crecimiento (r-hGH) cada año.

Merck lleva desde 1996 produciendo este polipéptido en Madrid. La molécula procesada permite ganar altura a personas con problemas para generarla naturalmente en su organismo. El típico uso se da en la infancia.

Para conseguirla es necesario partir de un lote de células animales a las que se introduce un gen concreto. “Las células llegan congeladas a la planta en unos viales”, explica Jorge García de Ancos, Gerente de Producción de la planta de Biotecnología de Tres Cantos. “Luego, las ponemos en unas botellas con medio de cultivo, que es el líquido que contiene todos los nutrientes para que las células se alimenten y puedan dividirse”.

Célula generando hormona del crecimiento

Célula generando hormona del crecimiento M. V.

Empieza la ‘cría’ celular. Como en un granja, lo primero es que crezcan y se reproduzcan. “Las metemos en unas cámaras para que estén calentitas, empiezan a comer y reproducirse dentro de la botella hasta que tenemos las suficientes”.

Las células empiezan a producir, como si fuesen vacas lecheras. Luego se ‘ordeña’ o coseha la hormona que dan.

Llega la segunda fase. Se cambia el medio de cultivo, que sería algo así como cambiar el pienso al ganado y las condiciones del establo. Entonces “ellas entienden que es la hora de producir, es como si las comparásemos con vacas lecheras, dejan de dividirse y se convierten en productoras”, ejeplifica García de Ancos.

Adheridas a las pareces de las botellas, empiezan a secretar la hormona del crecimiento al líquido del medio de cultivo. Cada 48 horas se recoge, por tanto, ese medio de cultivo con hormona diluida en él. “Esa es la cosecha o el ‘ordeñado’, pero esa sustancia hay que purificarla”, como si de un proceso de uperización de la leche se tratara.

Las células no mueren. Se les da nuevo medio de cultivo y producirán una nueva remesa de hormona de crecimiento a las 48 horas. Así 25 veces, que sería su vida útil. En Tres Cantos han conseguido ampliar el número de ciclos en los últimos años, aumentando la productividad de esas células.

En otra sala, a través de procesos de cromatografía y filtrado, “el producto pasa por una resina permeable que captura la molécula de la hormona” el resto se pasa a reciclar. Una vez recogido en otro tanque, “con microfiltración de flujo tangencial concentramos el producto para poderlo pasar a la siguiente etapa”, donde se controla por ordenador la cromatografía.

El producto es embotellado y congelado y enviado a las plantas de envasado en Suiza e Italia. Allí se fabrican las distintas presentaciones. La típica son cartuchos para un pequeño dispositivo que permite la inyección indolora de la hormona de forma doméstica.

Botellas de cultivo de células

La fábrica mundial de hormona

La planta de biotecnología de Tres Cantos fue inaugurada en 1989. No sólo fabrica hormona del crecimiento, sino también la ‘estimulante del folículo’, un principio usado en tratamientos de fertilidad. Desde su lanzamiento en 1996, Merck calcula que han nacido 2 millones de bebés gracias a esa molécula.

Los medicamentos que tienen por principio activo la hormona del crecimiento son, por su lado, cada vez más demandados. De manera muy especial en países emergentes. Los laboratorios han amplaido este 2016 su capacidad productiva  y su plantilla ha crecido en 170 personas.

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