China se ha tomado en serio a Donald Trump, al menos en una cosa: EEUU está por la labor de reavivar la carrera espacial con la mirada puesta en la Luna. Y los chinos no quieren quedarse atrás en un territorio que ya conocen.

China lanzará una nave espacial, la Chang’e-5 para traer muestras antes de fin de año. La nave está en testándose y está previsto que sea lanzada en agosto.

La noticia, difundida por el Diario del Pueblo, ha sido interpretada como respuesta a las ambiciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de revitalizar la exploración espacial.

Pero lo verdaderamente relevante es que China podría traserse de vuelta unos 2 kg de muestras minerales del subsuelo selenita. Su robot excavaría hasta un par de metros de profundidad. Hace más de tres décadas que los humanos nos traemos una cantidad significativa de roca lunar a la Tierra.

Además del reto técnico (despegar de vuelta desde la Luna), China tantea así la minería extraterrestre. Nuestro satélite natural es rico en sustancias del grupo del platino. Más que en toda la Tierra. Hay uranio y metales preciosos. Y, sobre todo, agua: fundamental para el desarrollo de misiones allí y en lugares más alejados, ya que permitiría crear una zona de repostaje para naves espaciales.

La Luna no es de nadie

Las leyes internacionales dejan claro que la Luna no tiene dueño. No obstante, son varias las empresas que se han interesado sobre los recursos del satélite en los últimos años.

El lanzamiento supondrá nuevos retos para China, no sólo en la recolección de muestras, sino en el despegue de vuelta y la reentrada de alta velocidad a la atmósfera terrestre. Es «una de las más complejas y difíciles misiones espaciales de China», declaró Hu Hao, un funcionario del programa de Exploración Lunar de China.

El presidente chino, Xi Jinping, ha pedido que China se convierta en una potencia mundial en la exploración espacial. «No hace mucho, la administración de Trump de Estados Unidos reveló su ambición de regresar a la Luna, y nuestro país también anunció una serie de planes de exploración espacial», dijo el medio oficial Science and Technology Daily. «La Luna es la primera parada para la marcha de la humanidad hacia el espacio profundo», añadió.

La nueva sonda de China es el último paso en su programa de exploración lunar. En 2013, completó su primer «aterrizaje blando» lunar desde 1976 con la nave Chang’e-3 y su rover Conejo de jade. China pretende enviar un sonda al lado oscuro de la Luna en 2018, el primer viaje de este tipo, y espera poner a los astronautas en la superficie en 2036.