Hace sólo unos días el segundo hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, anunciaba que vendería acciones de Amazon por valor de 1.000 millones de dólares al año para financiar su sueño espacial: Blue Origin. El fundador del gigante del comercio electrónico sigue así con sus aspiraciones de ganar la carrera espacial del siglo XXI y apuntarse el tanto de ser el primero en poner un turista en el espacio.

No va a ser una tarea fácil llevarse el galardón, pues cuenta con dos competidores muy potentes: Elon Musk y Richard Branson, dueños de SpaceX y Virgin respectivamente. El primer turista espacial puede ser una realidad, sobre todo ahora que las empresas de Bezos y Musk han conseguido aterrizar sus cohetes para volver a utilizarlos, el gran paso que va a ahorrar millones de dólares en costes. Así son los proyectos para poner al primer turista espacial en órbita:

Amazon – Blue Origin

Blue Origin es la niña bonita de Jeff Bezos. A ella dedicará los 1.000 millones de dólares -casi 950 millones de euros- anuales que sacará por la venta de participaciones en Amazon, algo que no le dolerá mucho ya que se le estima un patrimonio de unos 77.400 millones de dólares, casi 73.000 millones de euros, según Forbes.

Su compañía espacial está muy cerca de poner un turista en el espacio. Ya han conseguido recuperar con éxito uno de sus cohetes y tienen muy avanzadas sus cápsulas New Shepard, en las que tendrán que viajar aquellos que tengan el bolsillo suficientemente profundo como para permitirse un paseo por las estrellas.

Además, Blue Origin ya probó con éxito hace un año el protocolo de seguridad que pone en marcha la cápsula de escape que, en caso de cualquier incidencia, tiene la fundamental misión de salvarle el pellejo a los ocupantes de tan exclusivo viaje.

El compartimento en el que afrontarán el trayecto hasta seis pasajeros tiene grandes ventanales y unos asientos que están a la altura de una nave espacial. Ser uno de los ocupantes de esos sillones costará entre 100.000 y 200.000 dólares -entre 95.000 y 189.000 euros- por un viaje que dura alrededor de 10 minutos y en el que se podrán experimentar fuerzas de hasta 5G, así como la gravedad cero.

Bezos no quiere ponerse plazos de tiempo, pero los primeros visitantes espaciales podrían estar en el aire en un año, a casi 100 kilómetros del suelo y contemplando la curvatura terrestre. El fundador de Amazon ya ha afirmado que “todo el mundo dice que, cuando vas al espacio, cambias como persona. Los astronautas vuelven de sus misiones con historias así. Es muy emocionante ver la tierra y la pequeña línea de la atmósfera”.

Space X

La idea de Elon Musk, que también es el fundador de Tesla o Solar City, ya se ha apuntado algunos tantos importantes en esta carrera espacial. Los muchachos de Musk han conseguido reutilizar uno de sus cohetes Falcon 9 y recuperarlo con éxito. De esta manera ya han logrado que una misma lanzadera haga dos viajes. Es la vía para reducir costes, la clave principal para que los turistas vayan al espacio.

Según las estimaciones del propio Musk, recuperar un vehículo ahorra un 30% los costes más importantes, que son los relacionados con el motor. Su gran reto ahora es hacer un lanzamiento cada dos o tres semanas y, para finales del año 2017, ser capaz de aterrizar y despegar uno de sus Falcon 9 en un lapso de apenas 24 horas.

La cápsula Dragon 2 de SpaceX.

La cápsula Dragon 2 de SpaceX. SpaceX

Para llevar a gente al espacio su gran baza es la cápsula Dragon 2, que estará impulsada por un Falcon Heavy. Este cohete, que cuenta con 27 motores, está todavía en fase de puesta a punto, pero eso no ha impedido que Musk ya tenga a dos clientes que han depositado el coste de su billete para ser los primeros en ver de cerca la Luna. El propio sudafricano les ha prometido que 2018 será el año en el que lo consigan, si bien a sus previsiones siempre hay que ponerle coto.

Antes de coquetear con esa posibilidad Musk deberá, como poco, darle un par de zurcidos a las cuentas de SpaceX. En el año 2015 las pérdidas alcanzaron los 260 millones de dólares -casi 250 millones de euros- según publicó The Wall Street Journal, ya que la compañía todavía no ha debutado en Bolsa y por tanto no tiene obligación de hacerlas públicas.

Virgin Galactic

Puede que esté algo a la sombra de sus mediáticos competidores, pero el gigante empresarial creado por Sir Richard Branson fue uno de los pioneros en esto del turismo espacial. En el año 2004 el empresario británico creo Virgin Galactic, una de las más de 360 compañías que forman el entramado del grupo, con la meta de poner a gente en el espacio en el año 2009.

Obviamente, las previsiones de Branson no se cumplieron ni por asomo. Retrasos y más retrasos han sido la tónica general de un proyecto que ahora mismo goza de poca credibilidad por la cantidad de veces que han retrasado los plazos.

Quizás el golpe más duro recibido por la compañía fue el accidente de su SpaceShip Two, el vehículo que debía atravesar la atmósfera, en octubre del año 2014. En el choque, ocurrido en el desierto de Mojave, en California, murió el piloto Michael Alsbury, de apenas 39 años, y sufrió heridas graves Peter Siebold, de 43 años, que ocupaba el asiento del copiloto. Eso, evidentemente, retrasó muchos los tiempos y estuvo muy cerca de provocar el cierre definitivo de Virgin Galactic.

Branson, en cualquier caso, ha conseguido reponerse aunque sea mínimamente. Su idea sigue adelante, como se puede ver en su propia página web en la que anima a cualquier persona a depositar los 250.000 dólares -más de 235.000 euros- que cuesta asegurarse un pasaje como turista espacial.

La SpaceShip Two, que sigue siendo la aeronave elegida para el viaje espacial, tiene la forma de un avión y es totalmente reutilizable. Su motor es híbrido, pues funciona con una mezcla de gas y líquido para garantizar la seguridad de los pasajeros, ya que esta mezcla es más fácil de controlar en caso de que ocurra alguna eventualidad. La cabina tiene una docena de ventanas y está plenamente fabricado por la compañía de Branson.

Tres empresas compiten por apuntarse el tanto dentro de la carrera espacial del Siglo XXI, por mucho que Bezos y Musk se hayan cansado de repetir que no existe ningún tipo de competición entre todos. Lo que está claro es que Blue Origin tiene de su lado el potente músculo financiero de Amazon; SpaceX tiene la tecnología y la disrupción de Musk y Virgin cuenta con la potencia de un enorme grupo corporativo. Ah, y su dueño es Sir. Algo tiene que valer.