Un amasijo de remolinos. Ciclones descomunales. Tormentas ovaladas. Así son los polos de Júpiter, a los que ponemos cara desde ahora gracias a la NASA que ha publicado en Science los primeros resultados de su máximo acercamiento al más grande de los planetas del Sistema Solar.

“Es la primera vez que miramos dentro de Júpiter”, señala el investigador principal de la misión Scott Bolton. “Hemos descubierto que el planeta no funciona como habíamos previsto. Ni en su movimiento, ni en su campo gravitatorio, ni magnético. Todo es diferente”.

La misión Juno es la encargada de explorar este gigante gaseoso. Inició sus sobrevuelos polares el pasado agosto, acercándose a menos de 5.000 kilómetros de su atmósfera. En el norte, que vimos ya el año pasado, hay tormentas que se extienden por más 1.400 kilómetros de diámetro. Para rematar el paisaje, una enorme nube de 7.000 kilómetros que nadie se explica cómo puede estar ahí.

“Algunos de los ciclones tienen el tamaño entero de la Tierra o incluso más. Nos desconcierta cómo se formaron”, dice Scott. “El polo norte no es como el sur y nos preguntamos si esto es un sistema dinámico, como nuestra atmósfera, o es una etapa de un proceso más largo y el año que viene lo veremos desaparecer”

Podría ser también que estemos ante una “configuración estable y estas tormentas circulen [siempre] unas alrededor de las otras”, añade Bolton.

¿Hay algo ahí dentro?

Otro de los grandes interrogandes de Júpiter es saber si hay algo más que gas ahí dentro. Podría existir un núcleo sólido, que explicaría aspectos de su gravedad y magnetismo.

Movimientos atmosféricos de Júpiter

Movimientos atmosféricos de Júpiter J.E.P. Connerney

“El campo gravitatorio medido por Juno difiere sustancialmente de la última estimación disponible y es un orden de magnitud más preciso”, señalan los autores del estudio, que añaden: “Esto tiene consecuencias para conocer la distribución de elementos pesados en el interior de Júpiter, incluyendo la existencia de un núcleo y su masa”.

Un segundo estudio, dirigido por John Connerney del Space Research Corporation in Annapolis (EEUU), se centra en las auroras y el escudo magnético de Júpiter. Allí se desvía el viento solar y llueven electrones. El magnetismo alcanza los 7.766 gauss, unas diez veces más que el campo magnético de la Tierra.

Se mueve distinto a como lo hace en la Tierra, lo que intriga a los científicos y plantea un modelo de interacción entre Júpiter y su entorno diferente. Los próximos resultados de la misión Juno ayudarán a resolver éste y otros interrogantes sobre el gigante gaseoso. De manera especial, su misión suicida, prevista para febrero de 2018.

Secuencia de aproximación a los polos de Júpiter

Secuencia de aproximación a los polos de Júpiter NASA / SWRI-MSSS