El verano pasado enseñó sus zarpas por primera vez en España. La fiebre hemorrágica Crimea Congo consumía el hígado de un anciano de Madrid. El agresivo virus vivía refugiado en una garrapata del campo de un pueblo abulense. Llegó a bordo de un ave migratoria venida de África. Nunca había pasado algo así en la península Ibérica. Nadie supo acertar qué le sucedía al paciente hasta que comenzó a contagiar. Este estío los médicos han afinado sus sentidos para no pasar por alto otro caso.

El cambio climático y la globalización han traído este patógeno a tierras occidentales

Es un virus emergente. Los expertos creen que el cambio climático y la globalización han traído este patógeno a tierras occidentales. Es típico de África y de la Europa más oriental. Hay casos en Georgia, Ucrania, Bulgaria, Kosovo y Rusia. “No sabemos lo que puede pasar. En Grecia se detectó un caso en 2008 y la enfermedad no ha vuelto a aparecer. Sin embargo en Turquía debutó en 2002 y no ha dejado de azotar. Ya se han diagnosticado 10.000 casos”, explica a El Independiente José Ramón Arribas, que trató este primer caso nacional de la fiebre hemorrágica en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel, en el Hospital Universitario La Paz, donde se confina a los enfermos contagiados con patógenos que requieren el máximo nivel de bioseguridad.

La fiebre hemorrágica Crimea Congo está causada por un virus Nairovirus de la familia Bunyaviridae. Lo transmiten garrapatas Hyalomma, distintas a las que parasitan a los perros. La tasa de letalidad es del 10%-40%. “Estamos atentos a lo que pueda suceder en estos meses. Es temporada de garrapatas. De abril a octubre estos parásitos muerden para beber sangre que les da los nutrientes necesarios para reproducirse”, explica el especialista.

“En nuestro país se dan los factores necesarios para que el virus se establezca: importantes rutas migratorias entre zonas endémicas de África y el Norte de Europa pasan por aquí, el clima es adecuado, hay densas poblaciones de la garrapata Hyalomma y los hospedadores como cabras, ovejas, caballos, cerdos o burros”, explican desde el Ministerio de Sanidad.

Hay garrapatas infectadas con el virus en cuatro comunidades autónomas

Esta primavera científicos del organismo público detectaron la presencia de garrapatas infectadas con el virus en cuatro comunidades autónomas: Extremadura, Madrid, Castilla La Mancha y Castilla y León. En concreto, en siete de las once comarcas analizadas en las cuatro comunidades. Analizaron cerca de 9.500 garrapatas recogidas en zonas silvestres, poco habitadas, en su mayoría enganchadas a ciervos. En ganado doméstico no encontraron el microorganismo.

“Las aves migratorias traen el virus de África. Se detectó por primera vez en aves en 2010 en Extremadura. En agosto del año pasado debutaron los casos en humanos en España”, explica Arribas, que acaba de publicar los detalles pormenorizados de estos primeros casos en la revista The New England Journal of Medicine.

El hombre, de 62 años, se infectó por la picadura de una garrapata en la rodilla izquierda. Fiebre alta, náuseas, dolor abdominal, edemas y diarrea son algunos de los síntomas que presentaba cuando ingresó en el Hospital Gregorio Marañón, tras ser atendido en el Infanta Leonor. El virus alcanzó a la enfermera que lo trataba en la UCI de este último hospital. “Si la enfermera no llega a infectarse no habríamos diagnosticado la enfermedad. Normalmente uno no piensa en cuestiones tan exóticas. Es la primera vez que se da la enfermedad en nuestro país”, reconoce. Quizá ha muerto gente antes de este primer caso descrito en la literatura médica. “Si ha sucedido habrán quedado como fracasos hepáticos sin aparente explicación”, resume.

A diferencia del ébola, esta fiebre hemorrágica no se contagia con facilidad entre personas. “No suele haber brotes comunitarios. Los contagios se dan en los hospitales, al estar en contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales. Si se infectan varios miembros de una misma familia suele ser porque la misma garrapata les ha mordido”, describe. También se puede producir el contagio al sacrificar y manipular animales infectados que en esos momentos tengan el virus en sangre.

Mejor prevenir

La mejor forma de prevenir las enfermedades producidas por garrapatas es evitar su picadura siguiendo estas recomendaciones:

• Utiliza manga larga, pantalón largo, botas cerradas cuando pasees por el campo.

• Usa ropa de color claro ya que de esta forma será más fácil comprobar si hay alguna garrapata sobre ella.

• Camina si es posible por la zona central de los caminos, evita el contacto con la vegetación circundante.

• Utiliza repelentes autorizados y sigue siempre las indicaciones de uso.

• Al finalizar la jornada examina cuidadosamente todo tu cuerpo para detectar si te ha picado alguna garrapata.

• Si encuentras una garrapata adherida a tu cuerpo extráela lo antes posible. Sujétala firmemente lo más cerca posible de la piel y tira de ella suavemente hacia arriba. Limpia bien la herida con agua y jabón o aplica un antiséptico. Al terminar lávate bien las manos.