Son los vigilantes de los apagones. Los drones han llegado para quedarse. Esos pequeños artefactos que son capaces de elevarse a 50 metros para grabar cualquier imagen con una precisión pasmosa, se han convertido en el escuadrón que cada mañana recorre las líneas de alta tensión. Su objetivo: detectar y prevenir averías. Estos pequeños helicópteros de ocho hélices toman imágenes para los equipos de mantenimiento y hacen análisis térmicos para detectar los puntos calientes que desvelan una avería.

Los drones han llegado para liberar a los operarios de una labor engorrosa, peligrosa y obligatoria:  vigilar la línea eléctrica. “Se trata de la evolución natural de los vuelos de los operarios en helicóptero con los que se ha delimitado los trabajos que los ingleses bautizaron con las tres D: Dirty, Dangerous and Dull”, explica Abelardo Reinoso, director de Red de Alta Tensión de Unión Fenosa Distribución.

Los drones han llegado para liberar a los operarios de una labor engorrosa, peligrosa y obligatoria:  vigilar la línea eléctrica

Unión Fenosa Distribución, distribuidora eléctrica en España de Gas Natural Fenosa, se ha decantado por incorporar drones para la supervisión de sus instalaciones eléctricas. Su uso supone un paso importante en la vigilancia y mejora del tendido eléctrico de la compañía, ya que aportan nuevas soluciones en la optimización y eficiencia de costes, así como en la seguridad, ya que reducen los riesgos asociados a los trabajos de inspección.

Son muchas las ventajas que aporta el uso de drones para vigilar la línea eléctrica. “Además de complementar la supervisión de las líneas eléctricas, que actualmente se hace a través de operarios y de vuelos con helicópteros, la utilización de estas aeronaves ha permitido detectar defectos que, mediante las inspecciones tradicionales, eran difíciles de identificar”, matiza.

Sostiene Reinoso que “los drones aumentan la seguridad de los operarios, ya que disminuye el número de trabajos que se ejecutan en altura. Además, el uso de estos aparatos aumenta en un 20% la productividad en la revisión de líneas y permiten reducir los costes hasta el 30%. Estas mejoras en productividad y costes se deben a que se optimizan no sólo los trabajos de revisión de líneas sino una serie de actividades alrededor de las inspecciones”. Los números cantan. “Antes, una brigada hacía tres apoyos al día y ahora una brigada es capaz de hacer 15. Los drones han cambiado la forma de trabajar, las imágenes son cuantificables y pueden ayudarnos para otras muchas más cosas”.

Hasta la aparición de los drones, para realizar las inspecciones, los operarios debían trepar por las columnas metálicas que sustentan el cableado o subirse a un helicóptero para identificar el problema. Tomaban imágenes que luego analizaban para emitir un diagnóstico y proceder a la reparación. “Aunque siempre se han tomado todas las medidas de protección como cortar la línea, los operarios asumían un gran riesgo en su trabajo. Con lo drones no es necesario cortar la línea”.

Drones

Una brigada a punto de iniciar un apoyo para la revisión de la línea de alta tensión.

El equipo de trabajo que maneja el dron está compuesto por un piloto certificado, que dirige la aeronave desde tierra, y un operador que maneja la carga de información. “Muchos de los técnicos especialistas que antes salían a inspeccionar las redes se encargan ahora del análisis técnico de la información de manera más eficiente”, explica Reinoso. Los datos recogidos por los drones se analizan por el equipo de Hemav (compañía que realiza inspecciones con drones para Gas Natural Fenosa en líneas de alta tensión en Galicia, en la Comunidad de Madrid, y en las provincias de Toledo y Ciudad Real). “Gracias a esta documentación digitalizada y precisa, los responsables del mantenimiento pueden enviar a los equipos de reparación a los puntos exactos para actuar y reparar los problemas”.

El equipo de trabajo que maneja el dron está compuesto por un piloto certificado y un operador que maneja la carga de información

La dificultad con la que se encuentran a la hora de volar estos pequeños escuadrones es la legislación. “Es muy restrictiva, entre otras cosas no pueden alejarse del espacio visual del piloto, no pueden volar en espacios no controlados y tampoco en espacios habitados. Los drones tienen grandes limitaciones legales. Desde mi punto de vista, la reglamentación para este tipo de trabajos se debería actualizar. “Deberían utilizarse las calles de servidumbre a ambos lados de las líneas eléctricas como pasillos de vuelo para este tipo de aeronaves. Los pasillos que se crean entre torretas deberían tener menos restricciones para volar”, recuerda Reinoso.

Sea como fuere, de momento, los drones no pueden ir más allá de la inspección visual. Desde Hemav no descartan que, en un futuro, el desarrollo tecnológico de estos pequños robots con alas abra nuevos escenarios y usos. “Puede haber muchas aplicaciones futuras en torno a esta tecnología. En un sector emergente como este, se puede pensar en incorporar brazos móviles y diferentes tipos de herramientas en los drones. Nuestros planes a medio y largo plazo son siempre incorporar lo último en tecnología”, argumenta Álex Gomar, cofundador de Hemav. Se trata de una tecnología que presenta un amplio campo de crecimiento.

“Una de las mejoras que abrirían otro campo en las inspecciones de líneas aéreas seria la posibilidad de volar a distancias largas para localizar incidencias”. De hecho, uno de los problemas más acuciantes sería conseguir evitar el margen de error de los GPS, un margen que, en cierto modo dificulta las tareas de precisión. “Es cuestión de tiempo que se pueda salvar este obstáculo. Entonces se abrirán opciones que ni siquiera somos capaces de imaginar hoy por hoy”, concluye Reinoso.


Este contenido ha sido elaborado con la colaboración de Gas Natural Fenosa