Del tamaño de un lobo grande. Voraz y peligrosa. Así era la nutria gigante del Mioceno, hace más de 6 millones de años. Y así es como la ha recreado el paeloartista Mauricio Antón, conforme a las investigaciones de un equipo de la Universidad de Búfalo (EE.UU.) tras analizar los restos de su mandíbula y su nicho ecológico.

La investigación proporciona información sobre el lugar que habitó, los humedales del suroeste de China. La Siamogale melilutra, pesaba alrededor de 50kg, más grande que cualquier nutria viviente.

“Comenzamos nuestro estudio con la idea de que esta nutria era simplemente una versión más grande de una nutria marina o una nutria africana, sin garras, que sólo podría comer cosas mucho más grandes. Eso no es lo que encontramos”. dice Z. Jack Tseng, quien dirigió el proyecto. Tseng es profesor asistente de Patología y Ciencias Anatómicas en la Escuela de Medicina Jacobs en la Universidad de Búfalo.

Cuando los científicos usaron ordenadores para simular la mordida, concluyeron que el animal tenía huesos de la mandíbula mucho más firmes de lo esperado. Esta rigidez le habría dado a la nutria gigante una capacidad de morder y desgarrar sorprendentemente grande.

Una depredadora nata

“Creemos que esta nutria gigante fue una de las principales depredadoras”, dice Tseng. “Nuestros hallazgos implican que Siamogale podría aplastar presas mucho más duras y más grandes que cualquier nutria viva”. Las nutrias modernas tienen una dieta variada, desde plantas y roedores hasta peces, cangrejos y almejas. En base a los hallazgos del nuevo estudio, las mandíbulas de S. melilutra habrían sido lo suficientemente fuertes como para aplastar las conchas de los grandes moluscos o los huesos de aves y pequeños mamíferos como los roedores, aunque se desconoce qué es lo que se comió exactamente.

Para entender mejor a S. melilutra, Tseng y sus colegas compararon el bicho prehistórico con sus contrapartes vivas.

El equipo hizo TAC de cráneos para crear modelos tridimensionales que muestran cómo los huesos de la mandíbula de 10 de las 13 especies de nutrias vivas conocidas se doblan bajo las fuerzas de mordedura.

El equipo también hizo un modelo utilizando topografías de fósiles como orientación. El trabajo incluyó una reconstrucción digital minuciosa del cráneo basado en un fósil triturado.

Una comparación de todas las simulaciones de la mandíbula de nutria reveló una relación lineal entre la rigidez de la mandíbula y el tamaño del animal: las nutrias más pequeñas tenían mandíbulas más robustas. Pero S. melilutra fue un caso atípico: las mandíbulas modeladas del mamífero masivo fueron seis veces más resistentes de lo esperado. Esta fuerza, junto con el tamaño de la criatura, la habría convertido en una formidable cazadora.