Inteligencia artificial & CienciaAstrofísica en los orígenes del universo

Así son los fuegos artificiales del universo

Entrevista con Isabelle Grenier, cazadora de 'fuegos artificiales' galácticos

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Así son los fuegos artificiales del universo
La astrónoma Isabelle Grenier en su visita al Instituto Francés de Madrid

La astrónoma Isabelle Grenier en su visita al Instituto Francés de Madrid Mario Viciosa

Resumen:

El universo está lleno de verdaderos fuegos artificiales de luz, color y calor. La doctora Isabelle Grenier se dedica a perseguir imágenes del universo para extraer información sobre lo ocurrido lejos en el espacio y el tiempo.

La luz (visible o invisible), las emisiones de neutrinos y las ondas gravitacionales son las fronteras de nuestro humano conocimiento del universo. Las últimas son como nuevos ojos ante imágenes del universo que podrían cambiar toda la física.

“El universo es más imaginativo que nosotros porque, cada vez que salimos a buscar algo, nos encontramos una cosa que no esperábamos”.

 

Esta semana lo ha vuelto a hacer: enésima tanda de sorpresas celestes. Creíamos que los neutrinos muy energéticos, partículas fantasma extraterrestres, lo atravesaban todo y resulta que no. Que pueden quedar atrapados en la Tierra. Por otro lado, encuentran un agujero negro en un cuásar brillantísimo tan antiguo que no debería estar ahí. Los dos son descubrumientos de escurridizos mensajeros del más allá, porque permiten asomarnos a los inicios del universo y poner patas arriba todo lo que sabemos de él. Y, lo mejor, es que son bellos cuales fuegos artificiales.


Así son los fuegos artificiales del universo explicados por la doctora Grenier | Vídeo: M.V.

 

Quien piensa así es Isabelle Grenier. Esta astrónoma es profesora en la Universidad Paris-Diderot. Lleva años mirando y analizando esos fuegos artificiales del universo. Explosiones, chorros de materia y gas de un cosmos que se ve “ardiente y en Technicolor“, incluso más allá de lo que el ojo ve. “Hoy tenemos muchos instrumentos que funcionan para comprender lo visible e invisible”, apunta Granier a El Independiente al término de su visita a Madrid para dar una conferencia en el Instituto Francés.

“El universo es más imaginativo que nosotros porque cada vez que hemos observado algo nuevo en él, rara vez lo habíamos previsto. Siempre nos coge por sorpresa”, sostiene esta científica, recordando que hace apenas un siglo todo el mundo pensaba que el cosmos era más bien estático y homogéneo. Hoy sabemos que cambia a toda velocidad, se expande y que eso es un inconveniente para conocer sus orígenes.

Su trabajo consiste en parte en “ralentizar ese universo” para tomar imágenes del universo temprano. “Tenemos 13,8 millones de años para hacerlo [comprender sus primeros instantes]. Parece mucho tiempo, pero en cosmología no lo es”. Hay tres motores que provocan fuegos artificiales en el universo: la gravitación, la electricidad-magnetismo y las ondas de choque, “que permiten a las partículas captar energía de una explosión” y llevarla a otro sitio. Y ahí la astronomía encuentra aliados para observar el pasado.

Las imágenes del universo que no se ven

Una de las tareas de la astronomía que viene será extraer información de la luz fósil proveniente de muy muy lejos en el espacio y el tiempo. Aquella que se emitió en la formación del germen de todo lo que nos rodea. “En dos décadas podremos saber qué ocurrió en los primeros segundos del universo”. La cuestión es si estaremos mentalmente preparados para comprenderlo. “Quizás haya que cambiar toda la física para comprender qué pasó antes del Big Bang“, señalaba Grenier en la conferencia. “Tenemos herramientas conceptuales que nos sirven desde el siglo XVII, nos permiten hacer hipótesis, pero no significa que tengamos que descartarlas”.

En dos décadas podremos saber qué ocurrió en los primeros segundos del universo. ¿Estaremos preparados para comprenderlo?

El universo está lleno de fuegos artificiales procedentes de eyecciones, explosiones, interacciones entre galaxias y sus gases, ondas de choque y partículas de alta energía. Este último capítulo es de capital importancia en la nueva ciencia que viene.

“Hablamos de tres fronteras para observar el universo: la luz (visible o radio); detectar los neutrinos, es algo que estamos empezando a hacer; y, desde hace un año y medio, las ondas gravitacionales que nos informan de la cantidad de energía total que hubo en un gran evento (agujeros negros o explosiones de supernovas) en un determinado momento”. Las dos últimas formas constituyen unos novísimos ojos ante el cosmos que pueden ponerlo todo patas arriba.

Para la astrónoma, resulta particularmente interesante lo que revele el experimento LISA que “podrá detectar la fusión de agujeros negros masivos lentos”, a través de ondas gravitacionales intermedias. Las que hemos visto hasta ahora son apenas un aperitivo de eventos en lugares pequeños y durante milisegundos. “Podremos ver cómo cae la materia dentro de un gran agujero negro durante días y meses”.

El descubrimiento de las ondas gravitacionales pone de relieve una cosa: “todavía estamos en un tiempo en que se descubren cosas antes de que las hayamos siquiera visto”. Preparémonos para el camino: vienen curvas.