Guillem Anglada-Escudé lideró el descubrimiento del planeta Proxima b. Considerado uno de los 10 mejores científicos de 2016 por Nature, pide un poco de mesura, ahora que científicas de la institución Carnegie (EE.UU.) sostienen que el planeta ha sido arrasado por una llamarada de su estrella: Proxima Centauri.

¿Hemos de sorprendernos de que los conceptos de habitabilidad sean tan frágiles?, le preguntamos. “No tenemos mucha idea de lo que habitabilidad requiere realmente. Las condiciones el la Tierra son suficientes, pero para nada implica eso que sean las necesarias”, apunta a El Independiente desde Londres, donde es profesor de la Universidad Queen Mary. No podemos de afirmar que Proxima b se haya quedado sin atmósfera, “ni que la tenga tampoco. Habrá que medir más cosas directamete sobre el planeta, lo que nos va a llevar buena parte de la próxima década”.

La próxima década estará destinada a saber más sobre las atmósferas de exoplanetas

Por comparar con lo que la Tierra recibe de su Sol, explica que “la llamarada que se reporta es de microondas. El exceso de brillo que se reporta es tambien en microondas. La energía emitida en microondas por la estrella es bastante pequeña, por lo que eso no significa que la estrella explotara con 1.000 veces su brillo total en pocos segundos. Seguramente el evento tuvo una llamarada associada visible en óptico (que es donde la estrella emite la mayor parte de su luminosidad). Pero dificilmente va a multiplicar la luz emitida por más de un pequeño factor (x2-x3, tal vez x10 en casos muy extremos)”.

Recreación de llamarada en Proxima Centauri

Recreación de llamarada en Proxima Centauri Carnegie

Para el profesor, estamos en puertas de tener medidas directas sobre atmósferas en planetas extrasolares y saber más sobre la actividad estelar en relación con la presencia de una atmósfera o campo magnético. Es el caso de la Tierra, donde este campo mantiene a raya ese tipo de radiaciones. ¿Podría ser el caso de Proxima b? Difícilmente veríamos el campo magnético terrestre desde distancias interestelares, así que no es descartable. Como tampoco la presencia de vida: “vete a saber de qué tipo de vida estaríaamos hablando”, claro.

“Ahora mismo podemos hacer poco más que caracterizar el entorno estelar (es mucho más fácil aprender de la estrella) y especular sobre el efecto que va a tener sobre posibles planetas”, concluye Anglada-Escudé.