Cuando nacieron sus mellizos de manera prematura, María no podía dar el pecho. Su organismo no conseguía generar leche. Por más que lo deseaba no sucedía. Los nervios se dispararon. “Me sentía impotente”, recuerda con angustia. “Gracias a la leche donada mis hijos han alcanzado los 2 kilos. Nacieron con tan solo 950 gramos”, comenta con uno de sus pequeños dormido sobre su pecho. Estamos en la Unidad de Neonatos del Hospital 12 de Octubre de Madrid, donde se encuentra el Banco Regional de Leche Materna de la Comunidad de Madrid, el mayor almacén de leche materna humana del país. Es el centro neurálgico que recoge, procesa y reparte a todos los hospitales de la región. Cada año, en un acto de genuina sororidad, mujeres que están amamantando a sus propios hijos han donado más de 7000 litros del preciado alimento en España.

La leche materna contiene nutrientes típicos –como hidratos de carbono, proteínas, minerales, vitaminas y grasas– y otro tipo de moléculas más particulares, que hacen de ella un cóctel biológico único y especial, como inmunoglobulinas, citoquinas, hormonas, enzimas y factores de crecimiento.

“La leche donada es un bien muy escaso que está reservado a bebés que lo necesitan, como prematuros menores de 1500 gramos o de menos de 32 semanas; o enfermos, con cardiopatías o malformaciones. En prematuros esta leche previene la enterocolitis necrosante, un trastorno intestinal grave habitual”, explica a El Independiente Nadia Raquel García, coordinadora del banco. La leche donada también protege mejor que las fórmulas artificiales frente a infecciones intrahospitalarias, favorece la tolerancia digestiva y a largo plazo, disminuye el riesgo de estos niños prematuros de padecer enfermedades cardiovasculares y mejora su desarrollo neurológico y pulmonar.

No todas las leches son iguales. La composición nutricional de la leche de cada mujer es distinta y también cambia según el tiempo que lleve amamantando. “Al inicio de la lactancia la leche que se produce tiene un alto contenido en proteínas. Esta cantidad disminuye de manera progresiva conforme pasa el tiempo”, ilustra la neonatóloga. Los bebés recibirán la leche que más se adapte a sus necesidades. La alta en proteínas es ideal para los recién nacidos muy prematuros.

Mi producción va en aumento. Más de un litro al día. No me cabe en el congelador de casa

Claudia Elena es donante. “Mi producción va en aumento. Más de un litro al día. No me cabe en el congelador de casa. Todo lo que saco por la noche lo guardo para el banco. Así otros niños podrán comer y crecer”, explica. Su niña también está ingresada. Tuvo que finalizar el embarazo antes de tiempo porque sufría preeclampsia, su vida corría peligro y el bebé dejó de crecer. “Aun teniendo a sus bebés ingresados, muchas mamás donan su leche. Se preocupan por las demás”, agradece María. “Cuando veo a mi niña crecer, siendo una luchadora, me anima más a donar. Me imagino la alegría de las otras mamás cuando ven crecer a sus bebés prematuros”, relata Claudia Elena con la voz quebrada. Quién sabe si su leche ha servido de alimento a los mellizos de María. “Sería precioso porque hemos hecho amistad durante estos meses en la unidad y les he visto crecer”, comenta ilusionada.

Analizando la calidad de la leche materna

Analizando la calidad de la leche materna M. Viciosa

Para extraer la leche las donantes se colocan un gorro, mascarilla y se lavan las manos a fondo con agua y jabón. “Les damos un kit con todo el material necesario, incluido el sacaleches, los botes de cristal estéril para guardar la leche y una bolsa isotérmica con acumuladores de frío para el traslado”, explica la pediatra, presidenta de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana.

Es muy importante que la leche no se contamine con ningún tipo de microorganismo. Las donantes deben guardar la leche fresca en los botes con una etiqueta personalizada, donde anotan el día de la extracción y el volumen. Se almacenan en el congelador de casa, que debe ser cuatro estrellas. En un plazo máximo de 15 días han de llevar la leche cruda a alguno de los hospitales acreditados.

Para ser donante deben haber transcurrido al menos 2 ó 3 semanas desde el parto y debe estar bien consolidado el amamantamiento del hijo propio. Hay que tener un estilo de vida saludable, no beber alcohol, no fumar, no tomar drogas ni ciertos medicamentos o productos de herboristería contraindicados durante el amamantamiento.

La donación es altruista y no hay remuneración económica. Quien hace negocio vendiendo leche materna por internet “se aprovecha de un vacío legal”, asevera la experta y subraya el peligro que entraña: “No hay que olvidar que la leche materna es un fluido biológico y sin control puede provocar infecciones e intoxicaciones”.

 Un nuevo pasteurizador recién patentado

En los bancos se hacen varios controles de calidad y bacteriológicos a la leche y pasa por un proceso de pasteurización en el laboratorio para destruir virus y bacterias que puedan afectar a la salud del prematuro. Los botes con la leche se introducen en un baño de agua a 62 grados durante media hora.

Este año está previsto que el Hospital 12 de Octubre empiece a utilizar un nuevo sistema de pasteurización que preservará componentes de la leche que se pierden en gran medida con el método clásico. “La leche se mezcla en un tanque y pasa por circuitos a 72 grados durante 15 segundos”, describe Diana Escuder, tecnóloga de los alimentos que ha diseñado el sistema con la Universidad Complutense de Madrid y la empresa Sive Fluid Systems. “Al subir más la temperatura pero durante menos tiempo se conservan mejor los compuestos con actividad biológica que tanto benefician al prematuro”, explica la investigadora sobre el invento recién patentado.

El primer banco de leche español se fundó en Palma de Mallorca en 2001. Hoy hay 14 bancos de leche incluido el de Madrid, repartidos en Islas Baleares, Valencia, Granada, Aragón, Barcelona, Extremadura, Castilla y León, Vigo, Santiago de Compostela, Sevilla, Asturias, País Vasco y Cantabria. En 2016 distribuyeron casi 7.500 litros a 2.281 bebés. En España nacen alrededor de 30.000 bebés prematuros al año. Lo ideal sería que todos los recién nacidos ingresados tuvieran a su disposición leche materna. Por eso toda donación es bienvenida.