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Las plantas reconocen a sus vecinas para florecer 'en familia'

Florecer en grupo atrae a más polinizadores. La selección por parentesco, tan importante como en los animales.

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Las plantas reconocen a sus vecinas para florecer 'en familia'
Flor de la moricandia o berza violeta

Flor de la moricandia o berza violeta Lucía de Soto

Resumen:

Pocos años como este 2018 para observar bancales de flores espontáneas agrupadas por familias. Manchas amarillas, rojas, azules y violetas bien definidas y secuenciadas en su aparición en los campos. Ahora sabemos que no es casual, sino una estrategia de inteligencia vegetal.

Un trabajo liderado por investigadores del CSIC ha demostrado que la floración, clave en la reproducción vegetal, depende del ambiente social en el que crecen las plantas. Los resultados, que aparecen publicados en Nature Communications, muestran que las plantas son capaces de reconocer la identidad genética de sus vecinas y ajustar la floración a las características del grupo para tener más éxito.




Salimos a los descampados a comprobar cómo están floreciendo por grupos estos días las flores, especialmente las de la Moricandia, objeto de este estudio. | Vídeo: Mario Viciosa

 

«Lo más novedoso de nuestro trabajo es que hemos observado que las plantas que crecen rodeadas de sus hermanas producen más flores y flores más atractivas que aquellas que se rodean de plantas extrañas, no emparentadas genéticamente», señala Rubén Torices, investigador del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería.

Los investigadores han cultivado miles de semillas granadinas de la planta ibérica Moricandia moricandioides, la también llamada bercilla violeta que estos días reina, morada, en descampados y cunetas. Las criaron en grupos experimentales en un invernadero de la Universidad de Lausana (Suiza). Esta especie tiene una dependencia completa de los insectos polinizadores para su reproducción. Para atraerlos, utiliza flores con pétalos llamativos de color púrpura.

«Este tipo de cooperación previa al apareamiento es bien conocida en animales», apuntan los autores del estudo. «Por ejemplo, en algunas aves los machos se exhiben colectivamente para atraer a las hembras cuando están en grupos de parientes que cuando no. Los machos de algunas moscas emparentadas pelean menos entre sí y cortejan a las hembras de forma menos agresiva que los no emparentados- En las plantas, deberíamos esperar que los ejemplares que crecen con parientes inviertan más en su exhibición floral que aquellas que crecen con vecinos no relacionados».

Las flores emparentadas se coordinan para atraer a inectos polinizadores

Las flores emparentadas se coordinan para atraer a inectos polinizadores M. Viciosa

Liga por la belleza floral

«Básicamente, forzamos a las plantas a crecer en macetas rodeadas de sus hermanas, mientras que otras crecieron rodeadas de una muestra aleatoria de plantas procedentes de la misma población», recalca Torices. Según los resultados del estudio, las plantas no se muestran pasivas a su ambiente social. El aumento de la floración cuando una planta crece con sus hermanas sugiere que podrían estar cooperando con sus familiares para atraer más polinizadores, ya que un mayor número de flores (y más bellas) favorecen que esto se produzca.

En los últimos años, otros trabajos han demostrado que las plantas poseen mecanismos moleculares complejos, que les permiten distinguir el tipo de organismo con el que interactúan. Pueden, por ejemplo, detectar qué microorganismos son patógenos y cuáles son inofensivos. Por otro lado, las raíces de las plantas establecen relaciones colaborativas complejas con algunos microorganismos del suelo y hongos.

Incluso en el tiempo de brote de la semilla, un rasgo con efectos importantes sobre la capacidad competitiva, «se ha encontrado que varía en función de la relación de las semillas vecinas: en Plantago asiatica, las semillas aceleraron su aparición en presencia de una especie competidora solo si estaban acompañadas por familiares».

Este resultado no tiene una aplicación práctica directa presente, pero sí podría ayudar en un futuro a la mejora de los cultivos. «Los cultivos en sí son ambientes sociales compuestos por centenares de plantas. Descubrir y entender los factores principales que determinan las relaciones sociales en plantas nos ayudará a seleccionar mejor cultivos más eficientes que favorezcan la cooperación y reduzcan la competición entre plantas vecinas”, agrega el investigador del CSIC.

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