Muchos organismos tienen la capacidad de repararse a sí mismos. Ahora, las máquinas empiezan a imitar esta propiedad. Un equipo de la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) ha creado un material autorreparable que cicatriza espontáneamente bajo un daño mecánico extremo. Y lo han aplicado en una rana robótica.


Perforan su circuitería y, sin embargo, es capaz de seguir saltando. Este robot-rana autorreparable utiliza micro gotas conductoras de la electricidad capaces de reorganizarse espontáneamente en caso de destrucción de una de sus partes. Así funciona y así son los materiales autorreparables inventados hasta la fecha. | Vídeo: Mario Viciosa, CMU

 

Este material, compuesto de un componente blando, tiene de gotitas de metal líquido suspendidas en un elastómero (un tipo de polímero, primo del plástico). Cuando se dañan, las gotitas se rompen para formar nuevas conexiones con las gotas vecinas y redirigen las señales eléctricas sin interrupción. Los circuitos producidos con rastros conductivos de este material permanecen total y continuamente operativos cuando se cortan, perforan o se elimina parte del material.

Las aplicaciones para su uso incluyen robótica bio-inspirada, interacción humano-máquina y computación portátil. Debido a que el material también exhibe una alta conductividad eléctrica que no cambia cuando se estira, es ideal para usar en la transmisión de energía y datos. El proyecto se ha publicado en Nature Materials.

Hacia los implantes autocurables en humanos

Algunos animales tienen la capacidad de autorregeneración | UCS

Algunos tienen la capacidad de autorregeneración | UCS

Hasta ahora se habían conseguido “materiales que son elásticos y deformables, pero aún vulnerables al daño mecánico, lo que causa un fallo eléctrico inmediata”, asegura Carmel Majidi, profesor asociado de ingeniería mecánica en la UCM. “El nivel sin precedentes de funcionalidad de nuestro material autorreparable puede permitir que los productos electrónicos y máquinas de materia blanda tengan la extraordinaria capacidad de recuperación propia de los tejidos y organismos blandos biológicos”.

Majidi, quien dirige el Integrated Soft Materials Laboratory, es pionero en el desarrollo de nuevas clases de materiales en los campos de la ingeniería de la materia blanda y la robótica blanda. “Si queremos construir máquinas que sean más compatibles con el cuerpo humano y el entorno natural, tenemos que comenzar con nuevos tipos de materiales”, ha señalado.