Cada cinco segundos cerramos los ojos y parpadeamos para humedecerlos. Durante este breve momento, la luz no indice sobre nuestra retina, sin embargo, nadie sano tiene la sensación de vivir en una permanente ráfaga de oscuridades. Ahora sabemos que el cerebro hace una pequeña trampa, la misma que nos lleva a juzgar un rostro de una determinada forma si inmediatamente antes hemos visto otro.

Caspar Schwiedrzik y Sandrin Sudan, neurocientíficos del Centro Alemán de Primates y del Centro Médico Universitario de Göttingen, estudiaron los casos de pacientes con epilepsia. Buscaron en qué sitio del cerebro reside el área de la memoria perceptual. Es decir, la que nos permite seguir manteniendo en mente una imagen durante el breve lapso de tiempo de un cerrar de ojos.

Aunque constantemente parpadeamos y movemos la cabeza y los ojos, aún vemos nuestro mundo como un todo estable y unificado. El cerebro retiene información visual durante un corto período de tiempo y luego la empalma para formar una imagen concluyente sin interrupciones. Es como si un reproductor de vídeo saltase los fotogramas en negro de una película.

El lugar del cerebro que se salta la oscuridad

Zona del cerebro que almacena las imágenes recientes

Zona del cerebro que almacena las imágenes recientes Schwiedrzik

Caspar Schwiedrzik y su equipo de neurocientíficos sospecharon de una región específica del cerebro conocida como corteza prefrontal media, que desempeña un papel importante en la memoria a corto plazo y en la toma de decisiones. Ese podría ser un elemento clave en este proceso.

Mientras, en la Universidad de Nueva York, los científicos tuvieron la oportunidad de estudiar esta región del cerebro en otros pacientes con epilepsia. Para tratar su enfermedad, se implantaron electrodos temporalmente en el cerebro. A los sujetos se les mostró un enrejado de puntos en una pantalla y se les pidió que indicaran si la orientación de los puntos era horizontal o vertical. Luego se les mostró una segunda celosía de puntos y se les pidió que indicaran la orientación de los puntos. Si ambas orientaciones eran las mismas, esto se interpretaba como una indicación de que los sujetos usan la información de la primera ronda para establecer una percepción concluyente en la segunda ronda.

Un paciente sin una parte del cerebro era incapaz de almacenar información visual

Mientras los sujetos realizaban la tarea, se registró su actividad neuronal en la corteza prefrontal. Sin embargo, en uno de los sujetos, se extirpó una sección de la circunvolución frontal superior debido a una enfermedad anterior. El paciente no pudo almacenar la información visual.

“Nuestra investigación muestra que la corteza prefrontal medias calibra la información visual actual con la información obtenida anteriormente y nos permite percibir el mundo con más estabilidad, incluso cuando cerramos brevemente los ojos para parpadear”, dice Caspar Schwiedrzik, primer autor del estudio publicado en Current Biology.

Esto ocurre también en funciones cognitivas superiores. “Incluso cuando vemos una expresión facial, esta información influye en la percepción de la expresión en la próxima cara que vemos”, dice Schwiedrzik.

“Pudimos demostrar que la corteza prefrontal desempeña un papel importante en la percepción y en el comportamiento dependiente del contexto”, dice Schwiedrzik, que resume los hallazgos del estudio. En estudios posteriores, los investigadores quieren investigar, entre otras cosas, el papel que juega la confianza en la propia percepción en la memoria perceptual. Fiarnos de nuestros propios ojos.