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Logran recuperar algunas funciones del cerebro de cerdos muertos

Un sistema de perfusión de oxígeno y nutrientes consigue devolver actividad neuronal a los cerebros de unos cerdos muertos 4 horas antes, pero sin actividad eléctrica

Angiografía de los cerebros 'revividos' de cerdos

Angiografía (TAC) de los cerebros 'revividos' de cerdos U. Yale

Y a la cuarta hora no resucitaron, pero su cerebro mostró actividad. Así se resume la sorprendente vuelta a la vida de parte de las neuronas de un grupo de cerdos a los que se les perfundió un plasma de oxígeno y nutrientes, a modo de sangre artificial. Está lejos de ser una resurrección porcina (las cabezas ya ni siquiera estaban en los cuerpos de los ejemplares), pero demuestra la capacidad de recuperación cerebral en estos animales relativamente próximos a los humanos.

«Los cerebros de los humanos y otros mamíferos son altamente vulnerables a las interrupciones en el flujo sanguíneo y a la disminución de los niveles de oxígeno», explican en Nature los investigadores liderados por el profesor de neurología Nenad Sestan, de la Universidad de Yale (Estados Unidos). «Aquí describimos la restauración y el mantenimiento de la microcirculación y las funciones moleculares y celulares del cerebro de cerdo intacto en condiciones normotérmicas ex vivo hasta cuatro horas después de la muerte». Literalmente, como lo que consideramos en nuestra cultura una pieza de casquería aún puede realizar algunas funciones básicas si recupera la circulación de la sangre y oxígeno. Tas es así, que un comité ético veló por que se usaran ejemplares de carnicería.

A la izda. células del cerebro muerto. A la dcha., vuelven a mostrar actividad (en verde)

A la izda. células del cerebro muerto. A la dcha., vuelven a mostrar actividad (en verde) S.G. Daniele

El hallazgo (o la técnica) es importante no tanto porque se pretenda devolver a la vida a un animal o persona muerta. Sino porque cambia en parte la concepción de muerte cerebral. Los cerebros de los mamíferos son muy sensibles a la disminución de los niveles de oxígeno; los cortos períodos de flujo sanguíneo interrumpido llevan a un rápido agotamiento de las reservas de oxígeno y energía, lo que se cree que causa la muerte neuronal y un daño irreparable. Algunos estudios han cuestionado si esta cascada de eventos dañinos es inevitable en un corto período después de la interrupción del flujo sanguíneo.

¿Volvieron los cerdos a la vida?

En ningún caso volvieron a la vida. Empezando porque los cerebros extraídos no pueden considerarse cerdos. Incluso aunque hubiesen seguido dentro de los cuerpos de los aninales, no hubo evidencia de actividad cerebral eléctrica global asociada con la conciencia, la percepción u otras funciones de orden superior. Eso sí, este enfoque puede ofrecer un camino para estudiar el cerebro intacto, «pero requiere más pruebas antes de poder explorar aplicaciones más amplias».

Lo sorprendente es que las estructuras internas de las neuronas estaban intactas. La muerte celular se había reducido, mejoró la respuesta inflamatoria, los vasos sanguíneos funcionaban, hubo actividad sináptica (conexiones entre neuronas) espontánea. Su metabolismo indicó que seguía respirando. Es decir, había actividad química que emitía dióxido de carbono, como nuestros pulmones.

Nenad Sestan y sus colegas postulan que ciertas actividades celulares del cerebro pueden tener la capacidad de ser parcialmente restauradas, incluso unas pocas horas después de la muerte. Probaron esta teoría desarrollando Brain Ex , un sistema diseñado para imitar el flujo sanguíneo pulsante (perfusión) a la temperatura normal del cuerpo (37 grados centígrados). En este estudio, 32 cerebros de cerdos, obtenidos de instalaciones de procesamiento de alimentos, fueron colocados en este sistema cuatro horas después de la muerte. Durante un período de perfusión de seis horas, los autores observaron una reducción en la muerte celular y evidencia de la restauración de algunas funciones celulares, incluida la actividad sináptica. Sin embargo, no hubo evidencia de actividad de la red global o función cerebral completa durante los experimentos.

No hubo evidencia de actividad de la red global o función cerebral completa durante los experimentos

Los hallazgos indican que el cerebro posee una mayor capacidad para la restauración celular de lo que se apreciaba anteriormente, y que el deterioro después del cese del flujo sanguíneo puede ser un proceso prolongado en lugar de rápido. Aún no está claro si la restauración de la función cerebral completa y normal podría ser posible con este sistema. Los autores aclaran que este efecto no es claro en su estudio actual y que se necesitarían más experimentos con períodos de perfusión más prolongados antes de que se puedan considerar aplicaciones más amplias de este sistema.

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