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La NASA quiere llevarte al espacio (pero tienes que pagar 80 millones)

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La NASA quiere llevarte al espacio (pero tienes que pagar 80 millones)

La Estación Espacial Internacional ha abierto sus puertas a astronautas privados

Ochenta millones de euros el billete de ida y vuelta más 35.000 euros la noche. Pero no esperen una playa privada. Ni siquiera una cama mínimamente cómoda. Los 80 millones es el precio del destino más caro que existe. Aunque, claro, no es un destino cualquiera: la Estación Espacial Internacional (ISS).

La NASA anunció hace varios meses que abrirá las puertas de la estación a astronautas privados en una estrategia a largo plazo que pretende potenciar la economía aeroespacial y sacar recursos para financiar futuros proyectos como el regreso a la Luna o el salto a Marte.

El entrenamiento físico de los astronautas privados durará más o menos seis meses»

Scimemi, director de la ISS en EEUU

“De momento hay muchas empresas interesadas en comercializarlo, pero ahora mismo no hay nadie que haya pagado”, cuenta Sam Scimemi, director de la división estadounidense de la ISS. “Pero es un buen momento para lanzarlo porque hay muchas empresas privadas interesadas en el negocio del espacio, algo que no había ocurrido hasta hace unos años”, añade en una conversación con El Independiente en el centro de estudios Les Roches de Marbella, tras participar en el Congreso de Turismo Espacial y Subacuático (SUTUS).

La NASA confía en que en los próximos meses llamen a su puerta los primeros interesados. Pueden ser laboratorios privados para hacer experimentos, alguna productora audiovisual o simplemente multimillonarios con ganas de aventura. Eso sí, la condición física de los postulantes tiene que ser similar a la de un astronauta profesional. “El entrenamiento dura más o menos seis meses”, indica el director de la ISS en la NASA.

Pedro Duque, en 2003, haciendo experimentos científicos en la ISS | NASA

El objetivo es llevar los primeros astronautas privados en 2020

“Si todo va bien, la primera misión será a finales del año que viene. Y en el momento que haya demanda,  tenemos capacidad para hacer dos viajes al año”, indica Scimemi. ¿Y por qué no más? “Por la cantidad de tráfico que hay en la ISS. Hay muchos aparatos yendo y viniendo, muchísima actividad, y hay que buscar los huecos”.

Hay que aclarar que la ISS no pertenece a Estados Unidos. Lanzada en 1998 y ubicada a unos 400 kilómetros de la Tierra, tiene participación de las cinco grandes agencias espaciales: la estadounidense, la rusa (FKA), la japonesa, (JAXA), la canadiense (CSA) y la europea (ESA).

Sus módulos ya han recibido a ocho turistas especiales entre 2001 y 2009, pero todos llegaron a través de cohetes rusos. Desde entonces, sus pequeños habitáculos han estado reservados a astronautas profesionales. Ahora son los estadounidenses los que quieren sacar provecho de las privilegiadas vistas que se tienen desde ahí arriba.

Por eso, sólo se podrá acceder al programa de la NASA a través de dos empresas estadounidenses: Boeing y SpaceX. La primera está construyendo la nave espacial Starliner, mientras que la segunda, propiedad de Elon Musk, trabaja en la cápsula Dragon.

¿Qué se incluye en los 80 millones?

El precio incluye el entrenamiento y la formación previos y el billete de ida y vuelta desde Estados Unidos. Sin embargo, no incluye ni la estancia ni el transporte hasta la base de lanzamiento. Cada noche en la Estación Espacial rondará los 35.000 dólares. La comida, la bebida y demás facilidades están dentro de ese prevco.

“Pero eso sí: no hay playa, no te vas a esquiar y no hay roomservice”, advierte entre risas Scimemi. «Aunque también hay cosas positivas: no hay mosquitos y la temperatura siempre es la misma».

“Lo que está claro es que tiene que ser una persona especial con una cuenta bancaria especial. Veremos qué pasa. De momento la puerta está abierta y a ver quién entra”.

La ISS es un habitáculo muy estrecho en el que no hay apenas espacio para estar relajado | NASA