Al quedar atrapadas en el agua, las abejas crean una onda y un hidroala sobre ella para desplazarse hasta un lugar seguro, una forma particular en la que estos insectos practican surf. Cuando una abeja aterriza en el agua, el agua se adhiere a sus alas, robándole la capacidad de volar. Sin embargo, esa adherencia permite que la abeja arrastre agua, creando en realidad olas que la impulsan hacia adelante, tal y como han observado científicos de Caltech mediante el uso de cámaras de baja velocidad.

Tal y como se muestra en un vídeo difundido en Youtube, el agua se adhiere a la parte baja de las alas de la abeja, pero no a la superior. Usando estas aletas para aguas poco profundas, las abejas crean un patrón de onda asimétrico en el agua, sobre la que pueden moverse hacia adelante.

«El movimiento de las alas de la abeja crea una ola con la que su cuerpo puede avanzar», dice Mory Gharib, ingeniero coautor de la investigación. «Se hidroaletea, o surfea, hacia un lugar seguro».