La inteligencia artificial (IA) nos sorprende cada año con sus últimos avances. Algoritmos que reciben datos, los comparan con los que ya tienen y responden con la mejor solución posible a cada situación. Nos cruzamos con ella cada día al utilizar nuestro smartphone, pero también la utilizan en el sector energético, el financiero o el sanitario. Pese a ello, la inteligencia artificial «no sustituirá a la inteligencia humana». Así lo cree Haldo Sponton, data sciencie y responsable del área de desarrollo de IA de Globant, una de las grandes compañías tecnológicas argentinas, y que está presente en 16 países.

En conversación con El Independiente, Sponton detalla cuáles son las grandes tendencias que marcarán el presente y futuro de esta tecnología y explica cómo la IA no sólo no nos quitará el empleo, sino que «aumentará» nuestras capacidades de trabajo.

Pregunta.- ¿Las empresas han descubierto todo el potencial de la inteligencia artificial? ¿En qué fase nos encontramos?

Respuesta.- Hay muchos estadios de madurez en la adopción de inteligencia artificial. Hace unos tres años, muchas empresas adoptaban IA en procesos que eran auxiliares por la propia naturaleza de esta tecnología, que no es determinística, sino probabilística. La inteligencia artificial busca maximizar la probabilidad de tomar decisiones acertadas, pero siempre habrá opciones de que se equivoque. Como las empresas apostaban por la IA sólo para procesos auxiliares, si fallaba la tecnología no afectaba al núcleo del negocio. Ahora, muchos de nuestros clientes ya están adoptándola para ese centro , ya existen herramientas muy poderosas. Este es el momento en el que nos encontramos. También dentro de Globant.

Hay un consenso mundial sobre que la IA está para apoyar y complementar a los trabajadores, no para sustituirlos»

P.- ¿Cómo influirá la IA en los procesos de una empresa?

R.- Depende de muchas cosas, del sector, de la actividad de la empresa, de los datos disponibles, etcétera. La inteligencia artificial puede tomar decisiones humanas. No quiero decir con esto que nos reemplace. Yo creo en el concepto de empresas u organizaciones aumentadas. La inteligencia artificial no es una tecnología para reemplazar los procesos de una empresa, sino para informar, mejorar y aumentar la capacidad de las compañías y de los trabajadores. La IA puede mejorar la comunicación, la personalización y la oferta para los clientes. Puede ofrecer el producto adecuado a la persona adecuada en el momento adecuado.

Pongamos el ejemplo de los bancos y, en particular, de la gestión de riesgos. Típicamente, la gestión de riesgos se hace mediante el análisis de grandes cantidades de información. Los analistas se encargan de atar distintos cabos y noticias de un lado y del otro para tomar la decisión acertada. Nosotros hicimos un proyecto con un banco que tenía ese objetivo. La capacidad de los analistas es limitada, como la de todos los seres humanos. Globant desarrolló una inteligencia artificial capaz de leer 150.000 noticias al día y ordenarlas según las necesidades de cada analista. Reordenar, priorizar y ofrecer información a estos profesionales. Extrapolemos ese ejemplo a otro tipo de trabajos, como el de los periodistas o la generación de contenidos. La IA nos facilita la información. Después está el aporte humano, la creatividad, para darle un salto de calidad al trabajo gracias al tiempo ahorrado gracias a esta tecnología.

P.- ¿En qué proyectos trabaja Globant?

R.- Trabajamos con visión computacional en el sector farmacéutico para predecir algunos indicadores de enfermedades de la piel, dándole a los dermatólogos una herramienta para mejorar el diagnóstico. También en el sector de la seguridad, con redes de cámaras para detectar posibles hurtos, pérdidas de objetos, etcétera. Con el procesamiento del lenguaje desarrollamos, por ejemplo, chatbots dedicados a la educación escolar para guiar a los alumnos.

Trabajamos en un proyecto, Augmented Coding, centrado en el procesamiento de lenguaje natural. Con este concepto uno puede acortar la brecha entre el lenguaje de programación (la forma en la que yo le digo a una máquina lo que tiene quien hacer) y el lenguaje humano. Lanzamos esta plataforma para ayudar a los programadores y desarrolladores. Puede, por ejemplo, responder preguntas en lenguaje natural con código de programación o documentar código de forma automática. Le doy un pedazo de código y puede explicarme con mis palabras qué hace ese código. Incluso puede acompañarme en el proceso de desarrollo y sugerir nuevas porciones de código que me serán útiles.

P.- ¿La IA destruirá empleos?

R.- Hay oficios que sí se van a ver transformados. No se si eliminados. No me gusta hablar de sustitución. La IA aumentará las capacidades de un trabajador. Jamás se busca sustituir al desarrollador de una máquina, sino solucionar con inteligencia artificial los problemas operativos de ese trabajador para que sea más creativo. Llevar nuestras capacidades a donde realmente somos buenos y aprovechar los aspectos inteligencias de esta tecnología, que no sustituye a la inteligencia humana. Hay un consenso mundial de que esta tecnología está para apoyar y complementar a los trabajadores, no para sustituirlos.

Las futuras generaciones deberían conocer que implica interactuar con la tecnología de la misma forma que aprenden a conducir un auto»

P.- ¿Cuáles son los avances más prometedores?

R.- Empiezo por el procesamiento del lenguaje natural. Hace unos seis años hubo una gran transformación en este campo. Fue la primera vez que un algoritmo de lenguaje natural superó a un ser humano en una tarea de entendimiento de lenguaje, en este caso, en la transcripción de voz. Hoy hay algoritmos que entienden el lenguaje mejor que los humanos. También está avanzando mucho la visión computacional, como el reconocimiento facial. El reconocimiento de imágenes consiste en enseñarle a una máquina a entender el mundo a través de las imágenes de una forma parecida a como lo entendemos nosotros. Y tiene aplicaciones infinitas, como en la automatización de la industria, en los vehículos autónomos o en la medicina. Otra transformación se está viviendo en el desarrollo de redes neuronales generales, que tiene aplicaciones infinitas.

P.- ¿Qué no hace y qué no hará la inteligencia artificial?

R.- Todos los algoritmos de IA son bastante tontos cuando se empiezan a desarrollar. Se entrenan alimentándolos con datos. Es parecido a entrenar a un niño o a una mascota, diciéndole lo que está bien y lo que está mal. La clave de desarrollar una IA está en los datos. Por suerte, vivimos en un mundo donde el cuidado de los datos personales es muy importante. Este cuidado de los datos es el que limita el poder de la inteligencia artificial, el qué puede y qué no puede hacer. Si hay una regulación que prohíbe que se utilicen los datos de rostros humanos ya se está limitando a los algoritmos. El cuidado de los datos asegura un marco de desarrollo seguro. ¿Y qué no podrá hacer la IA? Esto va por el mismo camino. Pese a que la ciencia ficción se ha encargado de poner a la humanidad en otro lugar, en realidad se tiene bastante control de lo que se desarrolla en inteligencia artificial.

P.- ¿Nos cuesta ser conscientes de hasta qué punto la IA influye en nuestras vidas?

R.- Quizás sí, pero de la misma forma que nos cuesta entender el impacto que tiene en nuestras vidas la tecnología en general. Mi madre utiliza plataformas de ecommerce y posiblemente no tenga ni idea de que todos sus clics van definiendo los próximos productos que le van a mostrar en la pantalla. Es difícil estar al tanto de todo lo que ocurre cuando generamos datos. Me parece que falta mucha educación y formación general en tecnología, no solo en inteligencia artificial. Las futuras generaciones deberían conocer que implica interactuar con la tecnología de la misma forma que aprenden a conducir un auto.

En los próximos años habrá una transformación muy grande en la forma en la que interactuamos con la tecnología»

P.- ¿Qué veremos hacer a esta tecnología en los próximos años?

R.- Hace cinco años era imposible saber lo que sucedería hoy, también es muy difícil saber lo que ocurrirá dentro de dos años, cinco o diez años. Aunque sí podemos trazar alguna tendencia. Me parece que vamos a vivir una transformación muy grande en los próximos años en todo lo que tiene que ver con las interfaces y en la forma en la que interactuamos con la tecnología. Hoy, la penetración en Estados Unidos de asistentes de voz como Siri o Alexa es impactante. Crecerán de forma muy acelerada.

Hay una situación económica muy compleja a causa del coronavirus. La hiperpersonalización que se logra con la IA puede ayudar muchísimo a las organizaciones a ajustar la oferta. Quizá puedan ajustarla mejor y, aunque vendan menos, logren reactivar sus economías. Un deseo propio es el desarrollo de los vehículos autónomos. Pese a los avances, aún están muy limitados. Pero tienen un potencial bastante grande y pueden llegar a implementarse en algunos lugares del mundo en los próximos años. También están evolucionando mucho las computadores cuánticas.

P.- ¿Crees que la IA es la gran revolución tecnológica de nuestro tiempo?

R.- No tengo una respuesta clara. Creería que sí, pero quizá ocurra como con aquellas tendencias tecnológicas que en su momento tenían esa camiseta y luego no fueron la gran revolución tecnológica. La telefonía móvil, por ejemplo, terminó siendo una parte más del avance tecnológico. En estos momentos parece que la inteligencia artificial va a ser el boom de todo y que será el gran componente de un paquete más grande de tecnologías que nos van a llevar al próximo nivel. La IA, por si sola, no resuelve nada, requiere todo un marco tecnológico para poder aplicarla.