La lava del volcán de Cumbre Vieja está encontrando su salida hacia el mar en la playa de Los Guirres, a la que ha sepultdo por completo y donde ha arrasado el local de hostelería pero no ha dañado más bienes, y no se descarta que se forme una tercera fajana con el aporte de lava, aún mínimo pero perceptible, de la colada 9.

El director técnico del Plan Especial de Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias, Miguel Ángel Morcuende, ha indicado en rueda de prensa posterior a la reunión de los comités científico y técnico que todas las coladas están estables, salvo la 1 y la 9, y la 2 está recibiendo una pequeña alimentación que la ha llevado a unirse a la primigenia, la que formó el primer delta lávico «haciéndolo crecer».

Este discurrir de la lava a través de las coladas primigenias está ayudando a no ocasionar más daños, porque, al final, «toda la energía está encontrando salida» y no se ha incrementado la altura de las coladas ni estas están encontrando diques que las hagan desbordarse, lo que sí generaría problemas.

Sin embargo, y aunque Morcuende ha advertido de que no tiene «una bola mágica», la colada 9 se está «moviendo», aún con un aporte mínimo pero perceptible, y lo deseable sería que no encontrase dificultades para alcanzar lo antes posible el mar sin «esponjamientos» que puedan causar daños en haciendas o cultivos.

Peces muertos

Por su parte, la portavoz científica del Pevolca, María José Blanco, ha señalado que continúa la ampliación del segundo delta lávico, que comenzó a formarse el miércoles y que ha sepultado la playa de Los Guirres.

Este nuevo delta se ha solapado con la primera fajana, y se han detectado episodios de alta turbidez en la columna de agua ocasionados por la invasión del material volcánico en el océano.

Estos episodios podrían ocasionar la aparición de peces muertos debido a la ingesta masiva de cenizas que saturan sus sistemas branquiales, y no por alteración de los parámetros físico-químicos del océano.

Preguntado por si se pueden dar por «muertas» el resto de coladas, Miguel Ángel Morcuende ha indicado que no se puede realizar tal afirmación, ya que todo depende «de la topografía del cono» y en particular, de por dónde se producen las zonas de evacuación del magma, porque si no «cabalgan» encima de las coladas ya existentes «tendríamos problemas».

Esta posibilidad puede ocurrir desde el momento en que el cono se rompa y, por lo tanto, la mayor o menor actividad de las coladas no es algo «cerrado o clausurado», ha insistido Morcuende, para poner como ejemplo que en la zona de la iglesia de La Laguna (la colada 8) todavía hay calor y continúa la desgasificación.