Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) y Juan José Millás (Valencia, 1946) han inaugurado un género con incursiones en el conocimiento científico, principalmente de Arsuaga, que Millás sacude como un antropólogo, como si toda la sabiduría de Arsuaga formara un yacimiento. Millás ya sacó partido, en un primer momento, de ese conocimiento con La vida contada por un sapiens a un neandertal y ahora vuelven con una segunda parte La muerte contada por un sapiens a un neandertal (Alfaguara). La muerte que protagoniza su nuevo libro ha estado omnipresente estos años de pandemia y ahora más aún, con la guerra en Ucrania que marca un periodo de autodestrucción.

«De geostrategia no sé nada, pero éramos la primera generación que presumíamos de no haber vivido  una guerra. Y ahora la tenemos ahí al lado. Es una noticia muy triste. Pensábamos que estas imágenes de guerra tan analógicas y de trinchera no las íbamos a ver más, imágenes en las que, literalmente, los soldados son carne de cañón», se lamenta Millás.

Arsuaga hace su aproximación a la guerra desde la biología y la evolución humana. «La violencia es una causa de muerte en todas las especies. Es una razón de muerte externa. La violencia específica intragrupal e intergrupal la hay en todas las especies, no estoy diciendo que esto se justifique», explica Arsuaga. «En biología las especies sociales forman grupos que están basados en la consanguinidad, quiere decir que están formados por parientes, por eso es reducida. Mientras que desde que aparece la mente simbólica, somos capaces de agruparnos en identidades simbólicas. Lo que estamos viendo es una lucha entre grupos, los ucranianos contra los rusos, pero estos dos grupos no son diferentes biológicamente, sino que sólo son simbólicamente diferentes, tienen diferente lengua o ideas, son combates étnicos. La guerra entre grupos simbólicamente diferentes es una característica exclusiva de la especie humana», añade.

Cuanta más cultura tienes tu realidad va cambiando y hay cosas que las veo de otro modo»

Juan José Millás

Tras hacer un paseo por la vida en su exitoso volumen anterior, la muerte era la continuación natural. «Son complementarios, yo he aprendido mucho de biología que no sabía, yo soy el receptor, aquí el que da es Arsuaga. He aprendido muchas cosas, pero, sobre todo, me ha dado una perspectiva sobre el mundo y sobre la sociedad que te da la cultura. Porque cuanta más cultura tienes tu realidad va cambiando y hay cosas que las veo de otro modo».

Arsuaga se quita de encima la carga de ser el que porta el conocimiento y se muestra humilde. «El que enseña aprende, cuando das clases vas aprendiendo cosas, cuando explicas lo que sabes tienes que hacer una síntesis y te documentas, lo vas integrando”, afirma. “Si el conocimiento fuera sólo información, no harían falta profesores, bastaría con la Wikipedia”, añade el científico. «Es imposible enseñar si no aprendes. El día que tú sales de dar una clase sin aprender, no enseñas», refuerza Millás con su reflexión. 

La plataforma de cine española Filmin emite desde esta semana el corto documental La muerte contada por un sapiens a un neandertal, con Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga como protagonistas. Un documental basado en el libro que acaban de publicar.

La conversación con estos sapiens no da descanso para las neuronas. Cada respuesta, cada interrupción es un festival de aprendizaje. «A mi me ha llamado mucho la atención descubrir que la vejez en la naturaleza no existe», suelta Millás como si fuera cualquier cosa. Pero así es su libro, un divertido viaje lleno de descubrimientos para los lectores. ¿Cuál es el secreto de su éxito? «Son buenísimos», dice Arsuaga. «¿Cuál es el secreto de esta paella? Pues que está buenísima. Lo mismo nos pasa a nosotros, esto no se sabía, hemos creado un género nuevo. Es lo que pasa en la gastronomía, no hay nada más genial que quien tuvo la idea de quitar el hueso a una aceituna y ponerle una anchoa», bromea Arsuaga y Millás se ríe. «Pero este libro nuevo no es otra aceituna rellena, es otra cosa». Ahora tenemos que inventarnos el tercer plato, que no va a ser lo mismo. No vas a un bar y pides, paella de primero, paella de segundo y paella de postre”, continúa el científico con su analogía. 

Hemos pasado de una esperanza de vida de 30 años a una de 84, no está mal «

Juan luis Arsuaga

Uno de los temas que abordan en este segundo plato de gastronomía científica es la ansiada inmortalidad. «La inmortalidad la llevamos partido a partido, cuando te quieres dar cuenta eres inmortal..», bromea Arsuga que arrastra tres días de promoción. «Ya somos bastante inmortales -dice retomando el tema- hemos ampliado mucho nuestra esperanza de vida. Hacia la inmortalidad queda mucho, pero hemos pasado de una esperanza de vida de 30 años a una de 84. No está mal». Si no nos da por pelearnos entre grupos simbólicamente Arsuaga asegura «que la próxima generación vivirá cien años de promedio». 

A Millás no le gusta la idea de vivir eternamente, «en principio yo estaría en el grupo de los que prefieren no vivir siempre. Pero Arsuaga tiene razón, si te preguntan oye ¿tú te querrías morir mañana viernes? Pues dirías no, porque tienes cosas pendientes. Y así un día y otro día y resulta que no te quieres morir nunca, ni quieres que se mueran los demás», afirma el escritor. «La muerte no viene bien nunca», sentencia el paleoantropólogo.