La secuenciación rápida del ADN ha convertido en una práctica clínica y científica cotidiana lo que hace apenas unas décadas exigía años de trabajo, equipos excepcionales y presupuestos millonarios. Esa capacidad para leer el genoma de forma precisa, masiva y a bajo coste ha cambiado el diagnóstico del cáncer, las enfermedades raras e infecciosas, las pruebas prenatales, la medicina forense y la vigilancia de patógenos. Por ese avance, los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer han sido galardonados este miércoles en Oviedo con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026.
El jurado ha reconocido a los tres investigadores como pioneros de la secuenciación de ADN de nueva generación, conocida como NGS, una técnica que ha transformado el diagnóstico clínico y la investigación en biología, biomedicina, medicina forense y ecología. Según el acta leída en Oviedo, sus desarrollos han dado lugar a “una herramienta genética de uso cotidiano que ha revolucionado la medicina personalizada”.
Antes de estos avances, en torno al año 2000, secuenciar un genoma humano completo requería “meses y millones de euros”. Hoy puede hacerse en un día y por menos de mil euros. La tecnología permite dividir el ADN en numerosos fragmentos pequeños, inmovilizarlos en la superficie de un chip, amplificarlos y descodificarlos mediante técnicas de fluorescencia. Después, un programa informático ensambla miles de millones de fragmentos en paralelo hasta reconstruir la secuencia completa. Esa reducción ha extendido su uso en el diagnóstico y atención del cáncer, las enfermedades raras e infecciosas, las pruebas prenatales y la identificación de organismos en estudios de biología y ecología.
Clave para las vacunas del covid
David Klenerman, nacido en Reino Unido en 1959, y Shankar Balasubramanian, nacido en Chennai en 1966, son profesores de la Universidad de Cambridge. Ambos inventaron la tecnología NGS y cofundaron a finales del siglo pasado la empresa Solexa, integrada después en Illumina, con el objetivo de convertir su método en una herramienta disponible para investigadores y médicos. Pascal Mayer, nacido en Mosela en 1963 y vinculado a la Universidad de Estrasburgo, desarrolló un método de amplificación superficial del ADN que resultó clave para la secuenciación rápida.
La técnica, presentada en el año 2000 tras una década y media de investigación, ha sido decisiva en la vigilancia de patógenos. Durante la pandemia permitió identificar con rapidez el SARS-CoV-2, seguir la aparición de nuevas variantes y acelerar el desarrollo de vacunas. La NGS se ha convertido desde entonces en el método de secuenciación genética más utilizado en el mundo y ha abierto campos como el estudio del microbioma humano.
Impulso contra el cáncer y las enfermedades raras
Balasubramanian ha recibido el premio como una sorpresa. En una entrevista telefónica con EFE desde Cambridge, ha dicho sentirse “encantado” y “profundamente honrado” por un reconocimiento que atribuye también al trabajo colectivo. “Fue una completa sorpresa, totalmente inesperada”, ha señalado, antes de subrayar que el galardón reconoce “la ciencia y las ideas” que acabaron convertidas en una tecnología comercial funcional.
El químico ha recordado que su carrera ha estado centrada en el ADN, desde su estructura y química hasta sus propiedades epigenéticas y otras conformaciones distintas de la doble hélice clásica. “Así que, en realidad, he dedicado toda mi carrera de investigación a trabajar en diferentes aspectos del ADN”, ha afirmado.
También ha destacado el alcance médico de la secuenciación. “El cáncer es un ejemplo de enfermedad cuya causa subyacente está relacionada con alteraciones en el ADN”, ha explicado. A su juicio, el análisis genético permite comprender mejor la enfermedad, diagnosticarla y abrir vías para terapias nuevas. Lo mismo ocurre con enfermedades raras de origen genético o con infecciones causadas por virus y bacterias.
Una propuesta de un premiado agradecido
Mayer, en declaraciones difundidas por la Fundación Princesa de Asturias, ha dicho sentirse “profundamente honrado” y ha atribuido el hallazgo a “una ciencia impulsada por la curiosidad, el pensamiento multidisciplinario y las destacadas colaboraciones entre instituciones y países”. El biofísico francés ha confiado en que el premio sirva de estímulo para los jóvenes investigadores: “Espero que este premio inspire a las generaciones más jóvenes a seguir explorando las fructíferas intersecciones entre disciplinas científicas y a continuar construyendo un mundo mejor para nuestros hijos y nietos”.
El jurado ha estado presidido por el científico español Pedro Miguel Echenique Landiríbar. La candidatura fue propuesta por el bioquímico e inmunólogo estadounidense Philip Louis Felgner, uno de los ganadores del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2021 por el desarrollo de las vacunas contra la covid, y se ha impuesto a otras 55 candidaturas de 24 nacionalidades.
La catedrática de Química Inorgánica de la Universidad Complutense de Madrid María Vallet, miembro del jurado, ha insistido en que esta tecnología permite generalizar una medicina personalizada que hasta hace poco estaba al alcance de muy pocos. En España, ha apuntado, ya la utilizan muchas clínicas privadas y también la sanidad pública en casos concretos, con una previsión de extensión rápida.
La bioquímica y bióloga molecular Erika Pastrana, vicepresidenta de la revista Nature, ha calificado de “emocionante” el reconocimiento a unas tecnologías que llevan dos décadas haciendo que la secuenciación del ADN sea “algo cotidiano, algo accesible” y aplicable a numerosos campos de investigación.
Tercer premio de la edición 2026
El Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica distingue la labor de investigación, descubrimiento o invención en áreas como astronomía, astrofísica, ciencias médicas, ciencias tecnológicas, ciencias de la Tierra y del espacio, ciencias de la vida, física, matemáticas y química. En la edición anterior fue concedido a la genetista estadounidense Mary-Claire King por sus trabajos pioneros en la prevención del cáncer.
El de Investigación Científica y Técnica ha sido el tercer premio fallado este año, después del de Comunicación y Humanidades, concedido a Studio Ghibli, y el de las Artes, otorgado a Patti Smith. Aún quedan por conocerse los de Cooperación Internacional, el 20 de mayo; Ciencias Sociales, el 26 de mayo; Deportes, el 3 de junio; Letras, el 10 de junio; y Concordia, el 17 de junio.
Los Premios Princesa de Asturias, que alcanzan este año su cuadragésima sexta edición, se entregan tradicionalmente en octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo, en una ceremonia presidida por los reyes y con la presencia de la princesa Leonor y la infanta Sofía. Cada galardón está dotado con una reproducción de una escultura de Joan Miró, un diploma, una insignia y 50.000 euros.
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