¿Qué tienen que ver un dictador como Francisco Franco y un astronauta como Neil Armstrong? Poco y mucho a la vez. Poco, porque la España de Franco estaba a años luz de ponerse a pensar en temas espaciales. Mucho, porque el general y su odio al comunismo ayudaron a Estados Unidos a conquistar la Luna en 1969. Y falta un dato en este extraño cóctel: Fresnedillas de la Oliva, un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid.

Agiten todo eso y tienen un documental. Eso es lo que pensaron José A. Pérez Ledo y Aitor Gutiérrez, que estrenan este mes en Canal Historia «Estación Apolo», un repaso al papel -pequeño, pero crucial- que jugó España en el hito de la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969.

Imagínate que llega la NASA con la última tecnología mundial a un pueblo español en esta época»

«Franco, al igual que Estados Unidos, estaba posicionado en contra del comunismo. Así que Dwight Eisenhower hace un pacto con España a principios de los 60 para montar estaciones espaciales», cuenta Aitor Gutiérrez a El Independiente. Y el Programa Apolo XI, el que tenía que acabar con Armstrong pisando la luna, necesitaba una localización en Europa: la central estaba en Goldstone, en el desierto californiano de Mojave, había otra en Canberra (Australia) y la tercera se levantó en Fresnedillas. El objetivo era que la nave tuviera siempre contacto con la Tierra.

«¡Que no la cague un español!»

Así que a mitad de los 60 llegó la NASA a un pequeño pueblo madrileño atrapado en el tiempo. Nadie hablaba inglés. La vida transcurría entre vacas y ovejas. Todo era tranquilo y monótono. Y llegaron los americanos para poner la zona patas arriba, con sus antenas y sus estridencias. «Imagínate que llega la NASA con la última tecnología mundial a un pueblo español en esta época», se ríe Pérez Ledo.

¿Hubieran llegado sin nosotros? Seguramente habrían hecho otra cosa, pero España fue fundamental»

La NASA aterrizó en Fresendillas con un amplio equipo, al que se unieron cientos de ingenieros españoles. «Los jefes del equipo español sólo querían una cosa: que no fallara ningún español», recuerda Aitor Gutiérrez. «Les daba igual que la nave llegara o que alguien pisara la luna. Ellos pensaban: ‘¡Que no la cague un español!'».

Al final todo salió bien. «Fue algo pequeño, pero enormemente relevante. Si el buen trabajo de la Estación la Operación Apolo habría sido un fracaso. Directamente no se habría podido alunizar».

Detalle de las comunicaciones entre el Apolo XI y la NASA

Detalle de las comunicaciones entre el Apolo XI y la NASA | Fundación Telefónica Fundación Telefónica

«La contribución española a la llegada a la luna fue desde el minuto uno», dice Enrique Teruel Soria, comisario de la exposición «De Madrid a la luna» en la Fundación Telefónica, donde se pueden ver los documentos que se firmaron entre la compañía de telecomunicaciones y la NASA. «La participación española fue total y absoluta. ¿Hubieran llegado sin nosotros? Seguramente habrían hecho otra cosa, pero España fue fundamental. Si no hubiera sido por el apoyo de España, los norteamericanos habrían tenido muy difícil acabar la misión».

¿Por qué esta historia es tan poco conocida en España?

Los directores de «Estación Apolo» creen que la respuesta es sencilla: lo poco que se valoran los españoles. «En España no existe esa especie de madurez o autoestima para decir: ‘Hemos hecho esto’. España es puntera en muchas cosas y no lo sabemos. Y cuando lo sabemos, no le damos importancia», explica Aitor Gutiérrez.

Y lo grafica con un ejemplo: «La película que hace España es Toni Leblanc llegando a la luna con un botijo. Los americanos hacen una película en la que Bruce Willis consigue destruir un meteorito porque va a destrozar la tierra. Eso me explica lo que es España».

«En España tendemos a valorarnos como debiéramos en muchos aspectos y éste es el ejemplo más claro», añade a este periódico Sergio Ramos, vicepresidente de programación de Canal Historia.

España, un país con escasa cultura científica

Pérez Ledo agrega un problema más a la ecuación: la poca cultura científica que existe. «En países anglosajones  la cultura científica es muy popular. Hay muchos programas de divulgación en los canales públicos, pero aquí no. ¿Dónde está el problema? ¿En los medios de comunicación? ¿En la educación? ¿En nuestra historia reciente más bien oscura? No lo sé, pero algo hay que hacer al respecto».

«Además, el sistema científico y tecnológico de España no funciona como debería. Pero también hay una cosa clara: hay un talento inmenso y la prueba es que muchos se tienen que ir y trabajan en centros punteros».