Científicos de la Universidad de Brown (EEUU) acaban de demostrar que la Luna tiene mucha más agua de la que se creía. Y lo han hecho gracias al trabajo de las misiones Apolo que estos días cumplen 38 años.

Desde 2008 sabemos que hay agua en la superficie Luna en forma no líquida. Ahora, estos investigadores creen que su interior estaría cuajado de H2O. Los numerosos depósitos volcánicos lunares tienen cantidades «inusualmente altas» de agua en comparación con los terrenos circundantes.

Han usado muestras traídas por los astronautas de las misiones lunares, comparadas con las imágenes y radiaciones que recogen las sondas orbitales (por ejemplo, la luz reflejada aporta información sobre las sustancias que hay en una superficie).

Se cree que consisten en ristras de cristales formados por la erupción explosiva de magma profundo. Esto refuerza la idea de que el manto lunar es sorprendentemente rico en agua. ¿Nos interesa meternos en las tripas de la Luna para buscar agua? ¿Qué podríamos hacer con tanta como parece que hay?

Busquemos vida… o no

Podríamos buscar vida, aunque ciertamente parece poco probable que la encontremos ahí. Existen otros lugares candidatos a albergarla. Y, puestos a explorar océanos subterráneos, mejor mirar a las lunas Europa (Júpiter) o Encélado (Saturno). El agua allí podría ser líquida, según revelan las espectaculares plumas y géiseres que brotan en su superficie.

Fotograma de 'Life', vida en Marte analizada cerca de la Tierra

Fotograma de ‘Life’, vida en Marte analizada cerca de la Tierra Sony Pictures

«El agua líquida es una condición para que se dé la vida conocida», recuerda Felipe Gómez, investigador del Centro de Astrobiología del INTA/CSIC. Y nada hace pensar «que otras formas de vida sean distintas a las conocidas».

Tal como contamos en El Independiente, algo así ocurre con Marte. Sabemos que la vida es imposible en la superficie, pero el subsuelo es prometedor. «En una luna como Europa, en la superficie de su hielo [como en Marte] no hay protección. Pero eso cambia a medida que ganamos en profundidad”.

Fabriquemos ladrillos

Construir una base permanente en la Luna fue una idea que nació con las primeras misiones Apolo.

Ladrillo de la ESA

Ladrillo creado por la ESA

«El ambiente era de pura competición entre las dos grandes potencias», recuerda José Manuel Grandela, exingeniero de la NASA en la base de Fresnedillas durante las misiones Apolo.

«El programa de la NASA era verdaderamente ambicioso. La idea era llevarlo hasta el Apolo 20. Y después vendría el Apolo Application, que consistía en hacer una base permanente en la Luna, con vuelos tripulados con gran frecuencia. Como los rusos se quedaron sin cohete y sin ingeniero jefe, la carrera se paró y pasaron [en la NASA] a desarrollar estaciones orbitales».

Ahora la ESA ha recuperado la idea en parte, pero se trataría de construir con materiales lunares. A través de técnicas 3D, podrían hacer ladrillos tomando material del suelo selenita y horneándolo a altas temperaturas.

Respiremos barato

Al hilo de una posible base lunar, hay que tener en cuenta que nuestro satélite carece de atmósfera. Por tanto, los seres vivos no podríamos respirar más que con trajes equipados al efecto. Llevar oxígeno a la Luna no es una tarea barata. Producirlo a partir de agua puede ser una idea interesante. Eso sí, hace falta la energía suficiente para romper la molécula de H2O y juntar a pares los átomos de oxígeno para tener el O2 que nos sustenta. A los humanos y a las plantas.

Plantemos nabos

Esta es la versión lunar de la película The Martian. La NASA preveía enviar en 2015 semillas de nabo y albahaca a la Luna para comprobar si son capaces de germinar y aguantar la radiación.

Matt Damon plantando patatas en 'The Martian'

Matt Damon plantando patatas en ‘The Martian’ 20th C.Fox

Investigadores de la Universidad de Florencia señalaron en 2012 que se dan condiciones para este tipo de vida en lugares como la Luna, Marte o Venus. El planeta rojo, como en la película, parece ser el que cuenta con un suelo más adecuado. Aunque, también es cierto, en la Luna, que está más cerca, llevar de los nutrientes no sería el mayor de los problemas.

Contar con agua de forma regular simplificaría bastante las cosas. Eso sí, recordemos que no se presenta de forma líquida, al menos hasta donde sabemos.

Aquel envío de semillas previsto para 2015 se quedó en nada. Nunca se lanzó la mini-nave, que estaría financiada por el concurso Google Lunar X Prize, cuya resolución se ha aplazado a finales de este año 2017.

Construyamos una mina

Estaba previsto que la misión Moon Express se dedicase a ver qué posibilidades hay de explotar los recursos minerales de la Luna. Una vez más, dependía del concurso de Google Lunar. Así que está en el aire.

Base imaginada de explotación lunar

Base imaginada de explotación lunar ESA

«La NASA es el mismo tiempo nuestro cliente y nuestro socio en el establecimiento de un nuevo paradigma sobre la exploración público-privada de la Luna», decían los fundadores de la empresa, establecida en Silicon Valley.

La superficie de la Luna es rica en metales de grupo del Platino y de Helio-3. Este último podría tener aplicaciones en la fusión nuclear. En la Tierra hay poco, pero es común en otras zonas del universo.

El verano pasado, Moon Express recibió la autorización gubernativa para volar al espacio. En paralelo, China quiere hacer lo propio a través de su nave Chang’e-5. A través de esta misión, pretende traer muestras lunares a la Tierra.

Por cierto, la mayoría de las llamadas tierras raras de nuestro planeta ya se procesan en China.

Vayamos a Marte

La Luna es estupenda, pero la NASA quiere ir a Marte. Un viaje largo y costoso en cuyo camino no hay estaciones de servicio. Convertir nuestro satélite en un punto de repostaje no es mala idea. No hay petróleo, pero las naves necesitan otros combustibles, más cercanos al uranio, que también hay en la Luna. En minería, el agua se usa principalmente para el procesamiento de materiales y la supresión de polvo.

En este vídeo de la NASA se ven en azul los posibles depósitos de agua congelada en el polo sur lunar, vinculados a áreas de sombra permanente.

 

Por el momento, el descubrimiento, más allá de las utilidades prácticas, nos aporta datos sobre la formación de nuestro satélite. La teoría más aceptada es que algo chocó contra la Tierra en sus etapas iniciales y desprendió una gran roca caliente que terminaría siendo la Luna. Eso no cuadra del todo con que haya mucha agua en ella. «¿Cómo ha sobrevivido ahí?», se pregunta Shuai Li, investigador de la Universidad de Hawai que firma conjuntamente este trabajo. «El origen del agua lunar sigue siendo un gran interrogante».