Medio Ambiente Crisis climática

Las matemáticas demuestran que sólo la acción urgente evitará el desastre climático

Las previsiones que muestran los ordenadores son pesimistas respecto al cambio climático, pero hay esperanza con intervenciones "agresivas" y urgentes

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Las matemáticas demuestran que sólo la acción urgente evitará el desastre climático

Concentración en Barcelona en el contexto de #FridaysForFuture

Resumen:

Lo más parecido a una bola de cristal del clima son los superordenadores. Procesar millones de datos y variables de nuestra vida en la Tierra nos acerca a predicciones sobre el calentamiento global. Y es eso lo que han hecho en la Universidad de Tufts (Estados Unidos). Nada menos que 5 millones de escenarios venideros para la humanidad. En concreto 5,2 millones de mundos posibles en el futuro, cada cual con su particular interacción entre humanos y la tierra. Casi todas las imágenes del futuro son bastante negras. Y calientes. Más de 2ºC de aumento medio de la temperatura antes de fin de siglo, lo cual hace que el cambio climático tenga consecuencias irreversibles e inesperadas. Pero aún hay margen para la esperanza.

«Las consecuencias del calentamiento global pueden ser terribles», recuerda Jonathan Lamontagne, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental en la Universidad de Tufts y autor principal del estudio. El problema es que en general se maneja un marco de escenarios posibles «de resultados pobres y puede ser peligroso considerar sólo unos pocos escenarios obtenidos por expertos».

Probabilidades de éxito ante intervenciones climáticas según la sensibilidad de éste a factores como las emisiones de CO2

Probabilidades de éxito ante intervenciones climáticas según la sensibilidad de éste a factores como las emisiones de CO2. Si es alta, como en el gráfico 3, prácticamente no hay ninguna probabilidad de éxito por más que se reduzcan las emisiones u otros impactos en el clima. En el primer escenario, contando con una cierta resiliencia climática, si se actúa con urgencia –producción de energía neutra en carbono para 2030– se frenarán los efectos del calentamiento global en esa fecha. lamontagne

Si bien los modelos de evaluación modernos integran la actividad humana y el clima, dentro de cada una existen incertidumbres que pueden afectar el resultado del modelo. Por ejemplo, las incertidumbres en el crecimiento de la población, la economía, el avance tecnológico y la sensibilidad del clima a los gases de efecto invernadero podrían afectar los resultados previstos de las políticas y leyes diseñadas para frenar el calentamiento global. El modelo mejorado descrito en el estudio pretende ayudar a identificar escenarios que condujeron a un futuro climático más tolerable al explorar un amplio rango de variación dentro de cada incertidumbre.

«Suponemos que el año 2030 es la oportunidad más temprana para que el sistema de energía del mundo sea neutro en emisiones de CO2, con una tasa de reducción del 26,3% por año», explican los autores. «2150 se supone que será el primer año de emisiones negativas».

Al adaptar un modelo de evaluación computacional del cambio climático, los investigadores crearon un método novedoso para explorar las consecuencias de los diferentes futuros del cambio climático para informar mejor las decisiones políticas, tal y como se explica en Nature Climate Change. «Los planificadores [políticos] necesitan marcos robustos que exploren ampliamente el espacio de incertidumbre de factores imprevistos y los mecanismos que puedan fallar», señala Lamontagne.

Millones de combinaciones posibles

No es la primera vez que se cruzan millones de datos para hacer una predicción del clima. Los modelos de evaluación integrada (IAM) en computación se han utilizado para crear sucesivos escenarios de cambio global que son omnipresentes en las aplicaciones de planificación y evaluación en muchas disciplinas.

De hecho, el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC) participó en una aproximación basada en los pronósticos del tiempo actuales. El pasado enero, se publicó en Nature Climate Change un estudio de futuros climáticos a corto plazo a partir de observaciones en tiempo real tanto del océano como de la atmósfera. Estos modelos climáticos acoplados océano-atmósfera también incorporan los efectos de los gases de efecto invernadero antropogénicos y los efectos naturales.

El modelo ahora utilizado en Estados Unidos explica las incertidumbres en la actividad humana y el clima al explorar millones de escenarios, algunos de los cuales revelan vías hacia un mundo donde el calentamiento se limita a 2 grados centígrados para el año 2100, un objetivo que la mayoría de los expertos en clima consideran necesario para un futuro «tolerable» en la calidad de la vida de las personas y para el sistema económico.

«No se trata de si podemos limitar el calentamiento sino si decidimos hacerlo», aseguran los autores en el estudio. «Nuestros resultados aclaran importantes dinámicas de a largo plazo que a menudo están enmascaradas por métricas comunes de tiempo agregado. La reducción agresiva [de emisione de gases de efecto invernadero] a corto plazo será muy costosa y servirá de poco para disminuir el calentamiento de inmediato. A la inversa, el calentamiento que experimentarán las generaciones futuras será impulsado principalmente por acciones anteriores de reducción».

El análisis masivo muestra que alcanzar ese objetivo es excepcionalmente difícil en todos los escenarios climáticos, incluso en los más optimistas. Una vía es actuar de manera inmediata y agresiva hacia una producción neutra en CO2 para 2030 y esperar que la sensibilidad de la atmósfera a las emisiones de carbono sea relativamente baja, según el estudio. Si la sensibilidad del clima no es baja, la ventana a un futuro tolerable se reduce y hasta es posible que ya esté cerrada.

Estudios como estos demuestran que cuando hablamos de «dejar un planeta habitable a nuestros hijos» estamos apelando ya a adolescentes. Existen posibilidades de que el punto de no retorno en cuanto a consecuencias del cambio climático llegue antes de 15 años. El movimiento #FridaysForFuture nació impulsado por una estudiante sueca de 16 años, Greta Thunberg. En menos de medio año, su determinación ha generado el movimiento de protesta ecologista más importante del siglo XXI, que ya es de escala global y que ha dejado demostraciones de fuerza con manifestaciones de decenas de miles de estudiantes en ciudades como Bruselas o París, a las que se ha sumado Madrid y otras 17 ciudades españolas.



Hablamos con el Premio Nobel William Nordhaus, fundador de la economía del cambio climático, quien explica sus propuestas y muestra visualmente dónde está, de dónde viene y cómo se mueve el CO2 en nuestro planeta | Vídeo: Mario Viciosa

 


Los investigadores enfatizan que las estrategias de reducción rápida de carbono brindan una cobertura contra la posibilidad de escenarios de alta sensibilidad al clima. «A pesar de las incertidumbres masivas en una multitud de sectores, las acciones humanas siguen siendo el factor determinante para determinar el clima a largo plazo. La incertidumbre a veces se interpreta como una excusa para demorar la acción. Nuestra investigación muestra que la incertidumbre puede ser una razón sólida para tomar medidas inmediatas», concluye la Lamontagne.