Hasta hace unas semanas el mapa europeo de protestas dibujado por el movimiento #FridaysForFuture, impulsado por la estudiante sueca de 16 años –Greta Thunberg-, mostraba un gran vacío en Europa: España. Thunberg inició el pasado mes de agosto una huelga para exigir a los gobiernos acción contra el cambio climático. En menos de medio año, su determinación ha generado el movimiento de protesta ecologista más importante del siglo XXI, que ya es de escala global y que ha dejado demostraciones de fuerza con manifestaciones de decenas de miles de estudiantes en ciudades como Bruselas o París.

A los #FridaysForFuture, los viernes de huelga por el futuro, poco a poco, se incorporan los estudiantes españoles. El viernes 1 (a las 12:00) se congregan frente al Congreso de los Diputados los primeros estudiantes de Madrid, pero serán 18 los lugares en los que, estudiantes de toda España, se movilizarán inspirados por Greta Thunberg, como se ve en el mapa mundial de #FridaysForFuture.

Protestas para el día 1 de marzo

Pero para el 15 de marzo ya se están movilizando grupos de jóvenes de más de 30 puntos de España. Ese día, el movimiento nacido de la joven sueca anima estudiantes de todo el mundo a un día de huelga. Cada día el movimiento se hace más grande y alcanza a más lugares. En la web Juventudxelclima se congregan los españoles.

“Nos sumamos porque vimos que tenía mucho éxito en toda Europa y al ver que nadie lo estaba haciendo decidimos sumarnos nosotros. El 18 de enero decidimos salir frente a la Generalitat, éramos tres, en un principio, y luego se nos sumaron dos amigas más”, cuenta Ander Congil, uno de los tres estudiantes de Girona que fueron los primeros en unirse a las citas de los viernes. Empezaron 5, luego 9, luego 50 y después 120. Los cinco que empezaron estudian Biología y Ciencias Ambientales en la universidad, pero pronto empezaron a acercarse bachilleres de toda España que les escribían preguntando cómo sumarse.

Concentración en Barcelona.

¿Por qué ha tardado tanto en llegar a España?

Esta es la pregunta que, al parecer, reiteramos los periodistas a los pioneros de Girona: “No sabemos por qué, pero no tiene importancia alguna. Lo importante es que ha llegado. Esto no es una competición, ni una carrera. Tenemos que dar las gracias de que Greta lo comenzó y que el movimiento se haya expandido rápidamente. Las circunstancias de cada país son distintas, no hay que darle mucha vuelta a eso”. Las vueltas al tema las dan los mayores, ellos van al asunto principal. Esta es la lógica aplastante que manejan estos estudiantes. El futuro se presenta mal y hay que hacer algo. Es la lógica contagiosa que maneja Greta Thunberg.

“Durante mucho tiempo los políticos y las personas en el poder no han hecho nada para combatir la crisis climática. Vamos a asegurarnos de que esto no pase más. Estamos de huelga porque nosotros hemos hecho nuestros deberes y ellos no”, decía ayer mismo Thumberg en una manifestación en Bruselas. Su mensaje fue escuchado en la cumbre del clima de Katowice donde su discurso se convirtió en viral con mensajes a los mandatarios allí reunidos como: «sólo habláis de crecimiento económico verde y eterno porque estáis demasiado asustados de ser impopulares. Sólo habláis de moverse hacia adelante con las mismas malas ideas que nos han metido en este desastre, incluso cuando lo único sensato es tirar del freno de emergencia».

Pablo Chamorro, portavoz y experto en movilización de la organización ecologista Greenpeace, valora lo conseguido por la joven sueca «como una tempestad. Ella empezó sola, pero muy sola, durante tres semanas de huelga en Suecia y ahora estamos acercándonos a una huelga global el 15 de marzo con cientos de ciudades en todo el mundo exigiendo a los gobiernos emergencia climática y pidiendo un futuro para ellos y las siguientes generaciones. En términos de cambio climático yo no he vivido una cosa similar”, asegura.

Para este activista lo más significativo de este movimiento es que “ha sido una acción muy sencilla, muy directa, sin ningún tipo de tapujo y con un mensaje muy claro a los gobernantes, lo que ha provocado que una persona sola inspire a que muchas personas solas a que empiecen movimientos similares en sus ciudades. Son actos de coraje muy contagiosos en un momento en el que el IPCC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático] ha dejado clarísimo que nos quedan 11 años para plantarle cara al cambio climático.”

Movilización por el clima el 22 de febrero en París.

#FridaysForFuture es un movimiento muy atomizado, pero que, poco a poco, se va fusionando. “Surgen tres grupos o individuos que se suman a la huelga en una ciudad, se unen, se hacen grandes y se unen con otra ciudad y finalmente a una coordinación estatal, que ya existe”, analiza Chamorro.

Pablo García es uno de esos jóvenes que de manera espontánea y atomizada se ha sumado al movimiento hace menos de una semana. “Yo empecé a moverlo en un pueblo de Málaga, en Alhaurín de la Torre, cerca de Málaga capital. Después de empezarlo aquí con más gente, contacté con la coordinación en Madrid y ya me dijeron que había otro chico y otra chica en Málaga”.

Ahora los distintos grupos de jóvenes comparten un grupo por Telegram de manera que todos los grupos de cada región se coordinan para las manifestaciones de los viernes y el 15M. En el grupo de Telegram hay más de 80 usuarios que coordinan otros estudiantes en ciudades como “Coruña, Almería, Asturias, Badajoz, Bilbao, Burgos, Cádiz, Cantabria, Castellón, Granada, Girona.. “, repasa este estudiante de bachillerato de Humanidades de Alhaurín de la Torre.

Acción contra el cambio climático

“El movimiento pide medidas a los gobernantes, medidas eficaces que respeten los acuerdos internacionales como el de París y que aborden el tema. Queremos acciones, medidas eficaces”, asegura Ander Congil desde Girona

Ainhoa Valero, de 16 años, estudia bachillerato de Biología en el Colegio Nuestra Señora del Pilar, en Madrid. Se acaba de sumar al movimiento y se encarga de difundirlo entre los institutos. Se une a la sentada en el Congreso y la huelga y manifestación el próximo día 15. “Siempre he pensado que a esto [el cambio climático] no se le estaba prestando tanta atención como necesitaba, que los países no prestaban atención a lo que se debería hacer y cuando surgió en movimiento pensé que era la ocasión perfecta para hacerse oír”.

Su padre, Abel Valero, valora el movimiento y la implicación de su hija de manera muy positiva: “creo que implicarse en un activismo que persiga un bien común como es este pues me parece bien. Es muy joven, tiene 16 años, pero está muy sensibilizada con este tipo de cosas y me parece una maravilla”.

queremos que esto esté en todas las políticas porque esto no es un capricho, es una necesidad

“Por diferentes motivos, [políticos y dirigentes] o no quieren, no pueden o no les parece conveniente hacer cosas y por eso no han prestado atención. O porque cuando ellos eran jóvenes tampoco había tanta preocupación por esto. Lo dejan pasar porque piensan que hay mucho tiempo, pero tampoco hay tanto”, concluye Ainhoa.

“El movimiento no se identifica con ninguna ideología ni partido político ni nada, se puede unir cualquier persona, con cualquier forma de pensar. No queremos que esto se use para ganar o perder votos, queremos que esto esté en todas las políticas porque no es un capricho, es una necesidad”, explica la estudiante.

«Llamada moral y ética»

La capacidad de expansión del mensaje de Greta Thunberg no ha encontrado techo y ya está siendo escuchado por sus principales destinatarios: los políticos como la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera.

“Es sorprendente que hasta ahora no hayamos visto este tipo de movilizaciones, porque lo que hoy sabemos es que estamos impactando de manera fundamental, importantísima y muy regresiva en las opciones de nuestros jóvenes de tener un futuro estable y seguro. Estamos incrementando sus problemas de una manera que podría haber sido resuelto de otro modo”, ha declarado la ministra sobre el movimiento #FridaysForFuture a petición de este digital.

Es capital que los jóvenes nos recuerden que tenemos un deber moral de primer orden

“Creo que hay mensajes muy impactantes de esta adolescente sueca, de Greta, cuando decía eso de que nos amáis pero no sois capaces de resolver o facilitar las soluciones a los problemas que tenemos que enfrentar, sino que preferís mirar para otro lado aunque seamos vuestros hijos y nietos. Creo que es una llamada moral y ética de primer orden. Creo que es capital que los jóvenes nos recuerden que tenemos un deber moral de primer orden que no podemos permitirnos el lujo de fallar. Tenemos que poder mirarlos a los ojos y eso supone que cada cual en su respectivo ámbito de trabajo de responsabilidad de acción debe pensar cómo actúa para poder mirar a los ojos a sus hijos”, ha añadido.

Greta Thunberg, 16 años, es impulsora de la mayor movilización ecologista de este siglo.

Por su parte Juantxo López De Uralde, coordinador de la formación ecologista Equo considera que es “una iniciativa imprescindible porque las políticas de cambio climático están paralizadas y bloqueadas. Es imprescindible que alguien rompa el tablero y reclame moviemiento urgente”.

Es lógico que los jóvenes, que ven comprometido su futuro, hayan empezado a hacerlo. Espero que el movimiento crezca porque hace falta una reducción global y drástica de las emisiones de gases antes de 2030. Hay muy poco tiempo y para que la política reaccione tiene que moverse la calle”, asegura a El Independiente.

El dirigente de Equo, que cuenta con amplia y conocida trayectoria como activista, les manda un consejo: “Les animo a no desfallecer porque será una lucha larga y difícil”.  Claro, que ellos siguen el mensaje de Greta Thumberg: «Nunca eres demasiado pequeño como para marcar la diferencia».