Dos meses después de que entrara en erupción, el volcán de La Palma continúa expulsando lava sin descanso y ganando terreno al mar en la isla canaria. Los daños causados son cuantiosos y la situación podría agravarse a partir de este viernes con la llegada de las primeras lluvias intensas.

A partir de este viernes «se esperan lluvias persistentes en toda la isla», advierte el portavoz de AEMET Canarias, David Sánchez. «Calculamos que haya acumulados de 60 litros por metro cuadrado cada doce horas«, añade por teléfono a este periódico. Esto es algo normal en La Palma, la isla del archipiélago con más precipitaciones, pero con un volcán activo y con cientos de hectáreas de terreno cubiertas por toneladas de ceniza se convierte en «una gran preocupación», según el experto.

El problema de las lluvias en una erupción volcánica es que multiplican el peso de la ceniza acumulada, pudiendo provocar derrumbes en edificios y casas. Y en caso de precipitaciones fuertes y constantes, el peligro aumenta considerablemente porque se pueden producir ríos de lodo. En España no hay constancia de que hayan ocurrido episodios de estas características, pero sí son algo habituales en las zonas tropicales de Latinoamérica y el sudeste asiático: lugares con un gran número de volcanes y con muchos episodios de tifones y lluvias torrenciales.

Hace ya un siglo, en Indonesia se inventaron una palabra para esos ríos de lodo que arrasan con todo lo que se encuentran tras una erupción volcánica: lahar. El término se usa hoy en día tanto en inglés como en castellano, aunque no está todavía incluido en el diccionario de la RAE.

«Esos ríos de lodo son peligrosísimos porque arrastran piedras, troncos, puentes, árboles… todo lo que pille a su paso», indica David Calvo, portavoz del Instituto Volcanológico de Canarias, el Involcan. Muchas veces estos lahares son los causantes del mayor número de víctimas en un volcán una vez la erupción termina. La suma de cenizas y agua es un problema muy gordo.», añade. A eso se suma que La Palma tiene una enorme pendiente, lo que facilita los flujos de agua.

La ceniza fina, más peligrosa

El Instituto Geológico y Minero de España IGME-CSIC ha estado haciendo ensayos sobre el terreno para ver cómo responde la ceniza en contacto con el agua. «Si cae sobre el lapilli (ceniza cuyos fragmentos de basalto tienen más de dos milímetros de espesor) habrá poco problema porque son como esponjitas y absorben mucha cantidad de agua», explica la vulcanóloga Juana Vegas, del IGME-CSIC. «Pero problema gordo viene con la ceniza fina. En ese caso la lluvia generará escorrentía y coladas de barro y lodo».

El lapilli se encuentra en las zonas próximas al volcán, mientras que la ceniza fina está en zonas más alejadas. Casi todas las imágenes de casas sepultadas y valles cubiertos de negro que han aparecido en los medios son de la zona de Las Manchas, llena de ceniza fina. En algunos lugares el espesor es de más de un metro y los expertos llevan semanas advirtiendo de que es imprescindible retirar la ceniza de techos para evitar colapsos. El problema es que el volcán no descansa y lo que un día está limpio a la mañana siguiente está de nuevo cubierto por la ceniza.

Según las previsiones, las lluvias llegan este jueves a la zona este de la isla y desde el viernes el aviso amarillo se extiende a toda La Palma. Para el fin de semana se prevén lluvias, pero más débiles.