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Sara Carbonero e Iker Casillas ya han firmado su divorcio

La revista ‘Diez Minutos’ ha desvelado los detalles del papeleo después de que la expareja firmara su divorcio

Sara Carbonero e Iker Casillas.

Sara Carbonero e Iker Casillas. EP

Sara Carbonero e Iker Casillas ya han firmado los papeles del divorcio, según ha anunciado la revista Diez Minutos en exclusiva en su edición de este miércoles. Según el acuerdo firmado, Sara se quedaría con la custodia de sus dos hijos, Lucas y Martín, pero con un régimen de visitas muy flexible para Iker. La periodista vivirá con sus hijos en la que fuera la residencia conyugal situada en la exclusiva urbanización La Finca, en Pozuelo de Alarcón.

Como informa la revista, Iker Casillas pagará los gastos educativos de sus hijos y estrena casa de lujo, tal y como publica la revista Semana. Un ático situado en una exclusiva urbanización muy cercana al domicilio conyugal al que el exportero se mudó recientemente y en el que ya se encuentra plenamente instalado.

Como desvela la publicación, se trata de un lujoso ático de más de 300 metros metros cuadrados al que no le falta detalle. Además de 4 dormitorios y otros tantos baños, la luminosa vivienda – valorada en más de 1.700.000 euros – cuenta con seis terrazas y piscina privada. En una urbanización privada situada también en La Finca, como el domicilio conyugal, Iker ha adquirido está propiedad para estar cerca de sus dos hijos, a los que cada mañana lleva al colegio.

El pasado marzo, ambos emplearon las redes sociales para confirmar la noticia de su separación mediante un texto en el que explicaban que seguirían muy unidos por el bienestar y la educación de sus hijos.

Iker Casillas evitó confirmar los detalles de su divorcio

Iker Casillas ha recurrido a la estrategia de escape en el día en el que se ha confirmado, no solo su divorcio de Sara Carbonero, sino también que continúa con sus inversiones inmobiliarias y ha adquirido un lujoso ático valorado en más de 1.700.000 euros al que ya se ha mudado.

Muy serio, y visiblemente molesto por la presencia de la prensa tras tomar algo en una cafetería cercana a su nueva casa, Iker decide evitar las preguntas relacionadas con la firma de su divorcio cogiendo su móvil y comenzando una conversación al parecer de lo más interesante.

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