A la buena relación mostrada el otro día entre Trump y Putin, le ha surgido un escollo: la detención de una supuesta espía rusa en Estados Unidos, acusada de conspirar y actuar como agente de Moscú. El pasado domingo, María Butina  fue arrestada y está acusada concretamente de trabajar a las órdenes de un alto cargo del Banco Central de Rusia, incluido en la lista de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE.UU. El alto cargo del Banco Central de Rusia aparece en varias fotografías junto al subdirector del Banco Central de Rusia Alexander Torshin, político y banquero cercano a Putin, según han confirmado fuentes de Reutes. Además, Torshin pertenecería también al círculo ruso de Trump, según informan algunos medios.

Butina habría viajado a Estados Unidos para intentar infiltrarse en una organización proarmas estadounidense –no aparece nombrada, pero podría tratarse de la Asociación Nacional del Rifle-. Cabe destacar que la detenida es una de las fundadoras de la oganización proarmas rusa Derecho a Llevar Armas, según apunta el Departamento de Justicia americano.

El Dpto. de Justicia ha explicado que Butina organizaba cenas en Washington y Nueva York para forjar relaciones con políticos estadounidenses, con el fin de crear un «canal trasero» de comunicación para «penetrar el aparato de toma de decisiones estadounidense y así favorecer a la Federación Rusa».

También ha detallado que «los documentos judiciales detallan los esfuerzos de funcionarios rusos y de Butina para que ella actuara como agente de Rusia en Estados Unidos desarrollando relaciones con personas de Estados Unidos e infiltrándose en organizaciones con influencia en la política estadounidense, con el propósito de defender los intereses de la Federación de Rusia».

Durante el día de hoy y según ha informado la Embajada rusa en Washington, un grupo de diplomáticos visitarán a Butina para “prestar el apoyo necesario”, según ha recogido Sputnik. La ciudadana rusa podría ser condenada a cinco años de prisión por los cargos de conspiración y a diez años de cárcel por actuar como agente extranjera.

La portavoz del Ministerio de Exteriores Ruso María Zajarova ha mostrado la preocupación de Moscú por este caso, arrojando dudas a la acusación: “estas acusaciones exageradas (…) parecen extrañas”.
«Parece que el FBI, en vez de ocuparse de su responsabilidad de luchar contra los criminales, está cumpliendo con un encargo político de las fuerzas que, según entendemos, siguen promoviendo la histeria rusófoba», ha manifestó.

También ha criticado a los medios americanos, alegando que la han catalogado como espía sin tener “base alguna para ello”, aumentando la tensión entre ambos países.

Un juez estadounidense ordenó este miércoles que Butina permanezca en prisión hasta su juicio después de que la Fiscalía alertara del riesgo de fuga. Los fiscales han indicado que sospechan que Butina intente abandonar el país en caso de ser liberada y han presentado fotografías en las que la ciudadana rusa aparece cenando con un ruso bajo vigilancia del FBI.