El famoso polo de Fred Perry ha sido el icono de tribus urbanas de toda índole. De los mods a los punkys, pasando por el britpop o el movimiento skinhead, esta prenda de ropa traspasó las fronteras del deporte, de la clase trabajadora y de Gran Bretaña para convertirse en un símbolo mundial de la moda.

Sin embargo, el último grupo en apoderarse del polo provocó la reacción de la firma británica. Los «Proud Boys», una asociación de supremacistas blancos en Estados Unidos, eligieron el polo negro con el laurel amarillo como prenda favorita. Y Fred Perry retiró ese modelo del mercado americano en 2019.

La fama que han adquirido los Proud Boys en los últimos meses -como respuestas al movimiento Black Lives Matter y en apoyo a Donald Trump en las elecciones- han llevado a Fred Perry a tomar una nueva decisión. «El polo no se comercializará en Estados Unidos o Canadá hasta que haya terminado su asociación con los Proud Boys», indicó la empresa en un comunicado a mediados de septiembre.

«Este polo ha representado durante más de 65 años inclusión, diversidad e independencia y ha sido adoptado generación tras generación por varias subculturas sin ningún tipo de prejuicio», añadió. «Tenemos que acabar con esta asociación los Proud Boys».

El origen humilde de Fred Perry

Los orígenes de la marca poco tienen que ver con la ultraderecha,. Fred Perry fue un magnífico tenista británico que ganó ocho títulos de Grand Slam, pero no le fue sencillo llegar a la cima. Perry había nacido en Stockport en una familia humilde -su padre era hilandero de algodón y diputado del Partido Laborista- y el tenis en aquella época era un deporte de las élites.

Cuando tenía 15 años y estaba de vacaciones en Eastbourne, coincidió con un torneo de tenis en Devonshire Park. «Vi los coches que conducían y me dije: ‘el tenis es para mí'», recordó una vez el propio Fred Perry, que falleció en 1995. Tras convertirse en campeón del mundo de tenis de mesa, el británico cambió de raqueta y empezó a triunfar en el tenis, siendo el mejor jugador del planeta.

Se mudó a Estados Unidos, sirvió en el Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos y en 1952 lanzó su marca de ropa junto a un amigo judío, el austríaco Tibby Wegner. Introdujeron en el mercado las primeras muñequeras para retirar el sudor de la frente, pero lo que de verdad terminó siendo una revolución fue su polo.

De las canchas de tenis a los escenarios

Aunque nació como ropa deportiva, poco a poco fue desligándose del tenis y saltando a la música, a la política y a la lucha social. También llegó al cine y a todo tipo de subculturas británicas por todos los rincones del planeta.

«Entre 1952 y 2012 una sucesión de subculturas adoptó el estilo Fred Perry. Mods, skinheads, suedeheads, rude boys, two tone, northern soul, two tone, indie y britpop. Y una larga lista de héroes musicales, desde Paul Weller (The Jam) a Amy Winehouse, han llevado el laurel con orgullo”, señaló la empresa en 2012 a Cinco Días en un reportaje sobre su 60 aniversario.

Nunca había protestado Fred Perry por su asociación con determinados grupos. Hasta que han aparecido los Proud Boys. Y no parece que estos supremacistas blancos se vayan a desligar pronto de la firma del laurel.

«Desafortunadamente», señaló esta semana a Efe Blyth Crawford, investigadora del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización, «es improbable que la asociación de Fred Perry con los Proud Boys desaparezca pronto mientras el grupo siga vendiendo sus productos con la corona de laurel y sus miembros continúen reconociendo el polo como uniforme del grupo»