Jóvenes, ancianos, mujeres y niños están varados en una tierra de nadie a temperaturas bajo cero por las noches. Son las víctimas de un pulso entre titanes. A un lado del ring, los autócratas Alexander Lukashenko, cuestionado presidente de Bielorrusia, y su aliado, el líder ruso, Vladimir Putin. Al otro, Polonia, Lituania y por extensión la Unión Europea, una vez más expuesta a sus propias debilidades. Quienes están en la frontera entre Bielorrusia y Polonia dan testimonio de una situación cada vez más desesperada.

Desde el verano el régimen de Bielorrusia ha favorecido la llegada de miles de migrantes de Oriente Próximo a su país, no con la idea de darles acogida sino de impulsarles hacia Europa a través de Polonia. El lunes escaló la crisis cuando unos 1.500 migrantes cortaron las alambradas y entraron en Polonia por la población de Kuznica, en el noreste de Polonia, según informa Politico.

En las últimas 24 horas varios cientos de migrantes han cruzado la frontera, y 50 han sido detenidos. Polonia ha desplegado unos 15.000 soldados.

«No hay duda de que estamos en una crisis humana muy profunda», ha dicho Hanna Machinska, la número dos de la oficina del Ombudsman en Polonia. Según algunas fuentes, han muerto diez personas en el intento de cruzar la frontera, pero los trabajadores humanitarios creen que el número puede ser mayor. «Si nadie hace nada para encontrar una solución, la situación se convertirá en una crisis humanitaria», ha dicho Christine Goyer, representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en Polonia.

Los voluntarios en la zona denuncian que los migrantes no están preparados para hacer frente a las bajas temperaturas y hay ancianos y bebés que pueden sufrir hipotermia. Huyen de la guerra en Siria, Irak, Afganistán y se han convertido en pelotas de ping-pong en este pulso entre Moscú-Minsk y Varsovia-Bruselas.

Lukashenko, ejecutor y Putin, facilitador

El gobierno polaco tiene claro quién ha provocado esta crisis. Así lo dijo el primer ministro, Mateusz Morawiecki, en el Parlamento este martes. «Este es el último de los ataques de Lukashennko, que es el ejecutor, pero el facilitador es el presidente Putin, que muestra su determinación para reconstruir el imperio ruso, un escenario al que los polacos nos oponemos radicalmente», ha dicho Morawiecki.

¿Por qué no ayudan a Bielorrusia de la misma forma [que lo hicieron con Turquía]? Bielorrusia necesita dinero para atender a los refugiados que Polonia rechaza»

serguei lavrov, ministro ruso de exteriores

Desde el Kremlin, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha sugerido que la Unión Europea debería compensar a Bielorrusia si quiere que se queden en su territorio los migrantes, como hizo con Turquía después de la crisis de 2015. «¿Por qué no ayudan a Bielorrusia de la misma forma? Bielorrusia necesita dinero para atender a los refugiados que Polonia y Lituania se niega a recibir», dijo Lavrov.

El ministro alemán del Interior en funciones, Horst Seehofer, ha dicho al Bild Zeitung que la Unión Europea ha de mostrar su solidaridad con Varsovia y también ha apuntado a Moscú como el responsable de esta crisis migratoria, que recuerda a la sufrida en 2015. Entonces fue Turquía quien usó a los migrantes como arma arrojadiza contra la UE.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha advertido a las autoridades bielorrusas que esta forma de presionar a la UE, instrumentalizando a los migrantes, no les servirá para lograr sus propósitos. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, viaja este miércoles a Varsovia a entrevistarse con el primer ministro Morawiecki.

Polonia ha cerrado la frontera y devuelve a todo aquel que encuentra en su frontera. Ha declarado el estado de emergencia y está impidiendo el paso a trabajadores de ONG y periodistas a la zona fronteriza. El gobierno polaco quiere construir un muro y que lo financie la Unión Europea. De momento, la Comisión Europea se opone.

Solidaridad de España

El presidente español del gobierno, Pedro Sánchez, ha mostrado su solidaridad con el gobierno polaco, en su comparecencia este miércoles en el Parlamento español. Ha pedido que la UE ponga las bases de una política migratoria que vaya a las causas, a la situación de los países de origen. «España defenderá un equilibro entre solidaridad y responsabilidad, con especial atención a países que son frontera como el nuestro», ha añadido.

España también abordó una situación similar cuando Marruecos permitió la salida de migrantes en protesta (no reconocida) por la asistencia al líder del Polisario en un hospital de Logroño. La UE se puso claramente del lado de España y avisó a Marruecos que estaba actuando en una frontera europea.

También se ha referido al Estado de Derecho en Polonia, que se abordó en el último Consejo Europeo. «El Estado de Derecho no es negociable. Al aceptar los Tratados aceptamos un árbitro común», ha dicho Pedro Sánchez.

Al gobierno polaco este movimiento de Bielorrusia y Rusia le permite cambiar el foco y refuerza su nacionalismo. De ahí que la Unión Europea se vea expuesta por su pacto migratorio pendiente, y por la instrumentalización de los migrantes, de seres humanos ya víctimas de guerras cruentas.