El Ministerio de Defensa de Rusia ha afirmado este miércoles que más de mil infantes de la Marina ucranianos se han rendido en la localidad de Mariúpol.

«En la ciudad de Mariúpol (…) como resultado de las exitosas acciones ofensivas de las Fuerzas Armadas rusas y las unidades policiales de la República Popular de Donetsk, 1.026 militares ucranianos (…) voluntariamente han depuesto las armas y se han rendido», ha indicado un portavoz de la cartera, Igor Konashenkov, ha informado la agencia de noticias rusa Interfax.

Por otro lado, el Estado Mayor de la Defensa Territorial de la autoproclamada República Popular de Donetsk ha indicado en Telegram que 1.009 militares ucranianos también han depuesto las armas, «al tomar la decisión de conservar su vida y rendirse a las tropas» del territorio, han recogido agencias de noticias oficiales rusas.

Bombas de fósforo

Mientras tanto, las autoridades de Ucrania han acusado este miércoles al Ejército ruso de lanzar bombas de fósforo blanco en una localidad llamada Novodanilivka, en la región de Zaporiyia.

El portavoz de la Administración militar regional, Ivan Arefiev, ha indicado en la red social Facebook que el ataque ha incendiado el tejado de un edificio residencial, pero que nadie ha resultado herido. Los servicios de emergencia ya han extinguido el incendio.

Además, ha advertido de que existe una «gran amenaza» por la posibilidad de que los efectivos rusos utilicen misiles contra las estructuras militares y civiles en toda la región de Zaporiyia, en ataques que podrían intensificarse con el objetivo de avanzar hacia la ciudad homónima.

No es la primera vez que las autoridades ucranianas acusan a Rusia de utilizar armas químicas en el marco de la invasión. La más reciente ha sido la utilización de «una sustancia venenosa de origen desconocido» contra militares y civiles en Mariúpol. Moscú lo niega.