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Rusia renuncia a la acería de Azovstal y anuncia la caída de Mariúpol

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U EFE

El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado que Mariúpol ya ha caído en manos de las fuerzas rusas tras 55 jornadas de numantino sitio. El presidente ruso Vladimir Putin, ha enviado una felicitación a su ministro de Defensa, el general Shoigu, por la «exitosa» operación en la ciudad asediada desde prácticamente el inicio de la guerra en Ucrania.

La información transmitida por los rusos señala el control total de la ciudad portuaria con la excepción de la planta metalúrgica de Azovstal, donde resisten unos 2.000 combatientes ucranianos. Según Kiev, en la acería permanecen un millar de civiles y 500 soldados heridos. Putin asegura que ha cancelado el asalto al último reducto de la resistencia ucraniana en Mariúpol, pero que mantendrá el bloqueo sobre Azovstal.

«Bloqueen la zona industrial para que no pueda pasar ni una mosca», ha declarado Putin en una reunión con el ministro de Defensa difundida por la televisión rusa. A juicio del presidente ruso, el asalto a la acería sería «impracticable» y ha optado por alentar la rendición de los soldados ucranianos que aún permanecer en las instalaciones. «Propongan de nuevo que todos los que aún no han depuesto las armas lo hagan. La parte rusa les garantiza la vida y un trato digno», ha indicado Putin.

Por su parte, el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha subrayado que la calma ha retornado este jueves a Mariúpol, una ciudad cuya población superaba los 400.000 habitantes antes del inicio de la guerra y que ha protagonizado una resistencia agónica. El asedio comenzó el 25 de febrero, un día después del lanzamiento de la ofensiva rusa. Mariúpol ha sobrevivido bajo un intento fuego de artillería. Un mes después del sitio, el 90 por ciento de los edificios de la urbe habían resultado dañados o destruidos. La ciudad ha quedado completamente arrasada, advierten fuentes ucranianas.

Azovstal, el último reducto ucraniano.
Azovstal, el último reducto ucraniano.

La población civil de Mariúpol ha sido la principal víctima del conflicto desatado por el control de la ciudad. Durante largas semanas decenas de miles han resistido a los bombardeos en los refugios y sótanos de la ciudad, en condiciones cada vez más extremas, sin acceso a alimentos, suministro de luz o conexión alguna con el exterior.

Según las cifras aún provisionales, más de 21.000 civiles han fallecido y entre 20.000 y 30.000 han sido deportados a campos y ciudades remotas de Rusia. Durante semanas, los corredores humanitarios no funcionaron y, cuando lo hicieron, fueron a cuentagotas. Ayer miércoles cuatro autobuses abandonaron con niños, ancianos y mujeres pero el Gobierno ucraniano advirtió de que «el corredor no estaba funcionando como estaba planeado».

El presidente ruso Vladimir Putin se reúne con su ministro de Defensa, Sergei Shoigu.

La caída de la estratégica Mariúpol se produce en mitad de una nueva ofensiva rusa sobre el Donbás

Según Moscú, Rusia ha evacuado a más de 142.000 civiles de Mariúpol. 1.478 soldados ucranianos han abrazado la rendición y más de 2.000 permanecen en la acería. El ejército ruso calcula que tardará aún varios días en sofocar la última resistencia, amotinada en la acería, un laberíntico sistema de túneles que alcanza los 24 kilómetros de longitud.

La caída de la estratégica Mariúpol se produce en mitad de una nueva ofensiva rusa sobre el Donbás, empujada por la necesidad imperiosa de Putin de ofrecer una victoria tras los reveses sufridos en Kiev o Járkov, las principales ciudades del país que Rusia no logró sitiar. Según el último informe del Institute for the Study of War (ISW), el ejército ruso había cosechado importantes avances en Mariúpol con el objetivo de declarar un triunfo el próximo 9 de mayo, el día que conmemora la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.

Mariúpol encaja en el plan del Kremlin de progresar y consolidar sus conquistas en el este del país, con el propósito de dominar la totalidad de la región del Donbás. Según el centro de estudios con sede en Washington, resulta factible “que Putin haya decidido anunciar el éxito de Rusia y la finalización de la operación el 9 de mayo, Día de la Victoria. La prisa con la que se mueven las fuerzas rusas puede comprometer el éxito de sus operaciones”, vaticina.

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