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Emergen más detalles del desastre ruso de Nochevieja en Makiivka: "Ingenuidad criminal"

Un soldado ucraniano, en una trinchera cerca de Bakhmut.

Un soldado ucraniano, en una trinchera cerca de Bakhmut. EFE

El desastre de Makiivka la pasada Nochevieja amenaza con convertirse en uno de los tropiezos más grandes del mando operacional ruso desde el inicio de la invasión, y uno de los que más discrepancias internas le puede generar al Kremlin. A las 00:01 del 1 de enero, Ucrania localizó y destruyó con cuatro misiles lanzados desde un HIMARS un edificio en el que permanecía un regimiento completo de más de 600 hombres movilizados, y torpemente ubicados justo encima de un sótano que servía como depósito de munición.

El canal militar ruso Rybar, con más de 1,1 millones de seguidores en Telegram, y poco tendente a los adjetivos gruesos, ha aportado más detalles este martes sobre el desastre ruso de Nochevieja en Makiivka. Un incidente que califican directamente de «tragedia» propiciada por la «ingenuidad criminal» de los mandos sobre el terreno.

Según la información nueva que proporcionan los analistas de Rybar, en el edificio había unas 600 personas en el momento del impacto. Una acumulación de personal insólita en una instalación claramente dentro del rango de alcance de los misiles ucranianos propulsados desde los HIMARS, la herramienta norteamericana que ha cambiado el frente de batalla en los últimos meses.

El canal habla de una cifra de fallecidos confirmada de al menos 70 soldados, aunque todo el edificio ha quedado reducido a escombros y los restos imposibles de rescatar o encontrar pueden ascender hasta a 110. Más de 100 soldados también se han reportado oficialmente como heridos.

Rybar asegura que todo el regimiento estaba formado por ciudadanos recientemente movilizados, y que estos culpan del desastre al coronel a cargo del regimiento. Los analistas discrepan «en parte», y aseguran que su error principal fue «seguir ciegamente las instrucciones de sus superiores» y no reordenar los acuartelamientos de la unidad «de acuerdo a la realidad del frente».

Los expertos militares rusos describen un frente sumido en el caos en Donbás tras la muerte en junio del general Roman Kutuzov. Tras su baja, acaecida en la región de Lugansk, «el comando de la unidad comenzó a descuidar el sentido común y la información de inteligencia».

El desastre de Makiivka, cerca de la ciudad de Donetsk, se produce en un momento en el que Ucrania parece estar a punto de retomar con fuerza la ofensiva hacia Kreminna, Severodonetsk y Lysychansk, al norte de la región de Lugansk, donde quedó establecido el frente tras la recuperación por parte ucraniana de bastiones logísticos rusos como Limán.

«Con la llegada del frío y la congelación del terreno, deben esperarse intentos para romper la defensa rusa en Dibrov y acceder a Kreminna», advierten los analistas militares rusos.

Otras voces relevantes rusas, como la del comunicador Alexander Kots, reportan en las últimas horas nuevos problemas con los movilizados, añadidos a los de los primeros meses, cuando los reservistas eran enviados al frente sin preparación de combate.

«Ahora las historias son diferentes. Les preparan durante un tiempo largo, pero al final son enviados a unidades completamente diferentes. Toda la preparación se va por el sumidero, y una unidad no entrenada acaba en el frente cuando está preparada para otra cosa», describe Kots, que cita el ejemplo de algunas unidades completas entrenadas en Rusia como artilleros, pero enviadas al campo de batalla como infantería una vez que llegan a Ucrania.

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