Quien quiera saber qué ha ocurrido en el Helicoide durante el chavismo puede acudir a documentos de la ONU. En el informe de septiembre de 2022 de la Misión de Determinación de Hechos se relatan las torturas, incluida violencia sexual, sufridas por presos políticos. Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela por ausencia de Nicolás Maduro, acaba de anunciar su cierre y una amnistía general de presos políticos. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han identificado más de 90 centros en toda Venezuela. También deberían clausurarse.

El Helicoide adquiere su nombre por la forma del edificio que estaba destinado en los 50, cuando se construyó, a ser un centro comercial. Era la época del auge petrolero en Venezuela. Iba a disponer hasta de helipuerto. Sin embargo, los problemas financieros hicieron que el ambicioso plan comercial naufragara.

En 1984, la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) ocupó el inmueble. Años después, el chavismo lo transformó en el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). Las oficinas del Sebin están en los pisos superiores, junto con los de la Policía Nacional Bolivariana. Los dos cuerpos convirtieron el Helicoide en el centro de reclusión y torturas que se ha convertido en el símbolo de la represión chavista.

Mil y una forma de torturas

"El Helicoide es la pura expresión del Estado mafioso", decía Lorent Saleh, preso político venezolano que estuvo en este centro de torturas cuatro años por participar en las protestas de 2014. Según el informe de la Misión de Determinación de Hechos, hay una celda de castigo llamada El Tigrito, otra denominada el Bañito, y un punto ciego conocido como Rincón. "Un ex detenido dijo que fue testigo de cómo un comisario del Sebin llevaba a los detenidos al Rincón, les colocaba una bolsa en la cabeza y los golpeaba".

En un informe anterior, de 2020, se documentan actos de tortura como la llamada crucifixión (brazos extendidos y esposados a tubos o rejillas), y el pulpo (un cinturón metálico con cadenas para inmovilizar la muñeca y los tobillos); asfixia con bolsas de plástico, sustancias químicas o cubos de agua; descargas eléctricas en los genitales; desnudez forzada en temperatura bajas; amenazas de muerte y/o de violación... Es un relato de los horrores. También aplican tortura psicológica, lo que se denomina tortura blanca.

Cuando recibió el Premio Sajarov, Lorent Saleh, que tras ser excarcelado se trasladó a España, realizó una performance en la que quiso transmitir cómo fue su no vida, en la Tumba, otro de los centros de torturas. Es un sótano ubicado cinco pisos bajo tierra del edificio que funciona como sede principal del Sebin en Plaza Venezuela, Caracas. En White Torture describía cómo fue sometido a un método de presión psicológica que busca que el individuo enloquezca y pierda su identidad.

En los sucesivos informes del Instituto Casla, dirigido por la abogada Tamara Sujú, se relatan los padecimientos de los presos políticos en estos centros de torturas. Sobre la llamada tortura blanca decían que es la más común. Consiste en el aislamiento prolongado cuyo fin es doblegar la voluntad del detenido. Al arrestado se le encierra en un cuarto sin luz solar, ni ventilación y se impide que concilie el sueño. Apenas les dan de comer y de beber y les someten a temperaturas extremas. Les privan de cualquier privacidad.

Centros en 18 estados

Hay unos 90 centros de tortura en al menos 18 estados. Están operados por los cuerpos de seguridad. Según las denuncias de supervivientes y de sus familias, queda claro que la práctica de la tortura responde a una estructura coordinada entre militares, policías y el cuerpo de Inteligencia.

Entre los centros, además del Helicoide y La Tumba, están las sedes de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), del Sebin, la Guardia Nacional, la Policía Nacional, y comandos policiales regionales. También hay centros clandestinos.

Todos ellos han de desmantelarse para avanzar hacia la transición en Venezuela. Delcy Rodríguez dijo que el Helicoide se transformaría en un centro de actividades deportivas, culturales y sociales. En ese tétrico lugar fue donde el ex dirigente de Podemos Juan Carlos Monedero impartió una conferencia magistral sobre el respeto a los derechos humanos a la policía chavista. Les habló de la necesidad de que haya "filósofos policiales". Nada les dijo de las denuncias de las familias de los presos políticos y las ONG. Para que ni a Monedero ni a nadie se le olvide lo que pasó en el Helicoide debería convertirse en un lugar de memoria.