Tras una suspensión inicial, Irán y Estados Unidos vuelven a fijar las negociaciones nucleares indirectas previstas para el viernes en Omán. La administración Trump, que había rechazado el encuentro por las exigencias de Teherán, acepta finalmente la reunión ante la presión ejercida en las últimas horas por sus aliados árabes, temerosos de una escalada que afecta directamente a sus intereses económicos.

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"Nos pidieron que mantuviéramos la reunión y escucháramos lo que los iraníes tienen que decir. Les hemos dicho a los árabes que celebraremos la reunión si insisten. Pero somos muy escépticos", ha reconocido un funcionario estadounidense citado por Axios. Washington ha retirado su negativa ante las gestiones de última hora firmadas por países del golfo Pérsico. Al menos nueve países de la región transmitieron mensajes a los más altos niveles de la administración Trump, pidiendo encarecidamente que Estados Unidos no cancelara la reunión con los iraníes en Omán.

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Un segundo funcionario estadounidense citado por el digital ha subrayado que la administración Trump aceptó celebrar la reunión con los iraníes "por respeto" a la petición de los aliados de EEUU en la región y "para proseguir por la vía diplomática".

Unas horas antes, Washington había informado a Irán que no aceptaba trasladar las conversaciones a Omán ni cambiar el formato original acordado. Una negativa que avivaba el escenario de un ataque contra Teherán tras una jornada de informaciones contradictores.

Por la mañana medios iraníes y regionales habían asegurado que las conversaciones se llevarían a cabo en el sultanato de Omán tras descartar una cumbre regional en Estambul y bajo las amenazas de una intervención militar de Washington.

Fuentes estadounidense atribuyeron la cancelación a la negativa de Teherán de abordar otros temas más allá del estrictamente nuclear. "Les dijimos esto o nada y ellos dijeron: 'Bueno, entonces nada'. Queremos llegar a un acuerdo real rápidamente o la gente buscará otras opciones", explicaron. Este mismo miércoles el secretario de Estado Marco Rubio ha asegurado que "si los iraníes quieren reunirse, estamos listos…". "No estoy seguro de que puedan llegar a un acuerdo con estos tipos, pero vamos a intentar averiguarlo… Este es un presidente que siempre prefiere una solución pacífica a cualquier conflicto o desafío", ha insistido. Rubio había fijado claramente las condiciones del encuentro: "Tendrán que incluir ciertas cosas, y eso incluye el alcance de sus misiles balísticos, su patrocinio a organizaciones terroristas en toda la región, el programa nuclear y el trato a su propio pueblo".

Previamente desde Teherán se había dado por garantizado el cambio de ubicación de las negociaciones. “Las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos se celebrarán el viernes en Mascate”, informó la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní. El medio indicó que en el encuentro participarán el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, pero negociarán a través de un intermediario, como ya ocurrió en las negociaciones que mantuvieron ambos el año pasado.

Las conversaciones se centrarían exclusivamente “en la cuestión nuclear y el levantamiento de las sanciones contra Irán”, según Tasnim. Medios estadounidenses como el New York Times apuntaton, sin embargo, que Washington busca el fin al enriquecimiento de uranio y la eliminación de sus reservas actuales; la limitación del alcance y del número de sus misiles balísticos y el fin del apoyo de Irán a grupos regionales como Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen.

El medio regional Amwaj informó también de la posible reunión indirecta en Omán tras los rumores de que se celebraría una suerte de cumbre en Estambul con representantes de Turquía, Catar, Egipto, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Pakistán, a lo que Irán puede haberse negado.

Mediador habitual

Irán y Estados Unidos ya mantuvieron el año pasado varias rondas de negociación en Mascate, con Omán como intermediario, pero que llegaron a su fin tras el inicio de la guerra entre irano-israelí, en junio de 2025, y en la que Washington participó con el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes.

Tras ese conflicto, Teherán se ha negado a negociar pero ha accedido ahora a volver a la mesa de diálogo tras las reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país si no se producían negociaciones.

Estados Unidos ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y tres destructores de misiles guiados, acompañados de miles de soldados adicionales, cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico después de que Trump afirmase que iba a ayudar a los manifestantes en las protestas que sacudían el país.

Las autoridades iraníes acusan a Israel y Estados Unidos de provocar la violencia en unas protestas que según datos oficiales han causado 3.117 muertos, mientras ONGs opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., sitúan en 6.842 fallecidos, estudia otros 11.000 posibles homicidios, y más de 40.000 arrestos.