El Reino de Marruecos ha encargado en secreto a expertos británicos un informe forense para desacreditar el supuesto parecido físico entre el difunto monarca Hasán II y Jane Benzaquen, la mujer de origen judío marroquí que reclama ante los tribunales europeos y estadounidenses ser hija biológica del soberano alauí. El documento, al que ha tenido acceso en exclusiva El Independiente, forma parte de una estrategia jurídica más amplia desplegada por Rabat para frenar y dilatar un proceso cuyo desenlace podría resolverse mediante una única prueba científica: el análisis de ADN.
El informe, de 53 páginas, ha sido elaborado por la firma británica SRi Forensics, especializada en análisis de imagen para procedimientos judiciales. Sus conclusiones cuestionan el valor probatorio del parecido facial entre Benzaquen y Hasán II y sostienen que las similitudes observadas se encuentran dentro del rango de variación humana normal, siendo “compatibles con un parecido casual entre individuos no emparentados de entornos poblacionales comparables”.
“El parecido facial, cuando se considera de forma aislada, es un indicador poco fiable de la relación biológica, especialmente en las comparaciones entre presuntos padres e hijas”, subraya el documento. “En resumen, las pruebas disponibles ofrecen un apoyo limitado a la existencia de una relación biológica y, por lo tanto, deben interpretarse con mucha cautela”, concluye el informe, solicitado a través del bufete de abogados Perspicere el 9 de octubre de 2025.
La elaboración de este dictamen técnico se produce mientras Marruecos sigue negándose a facilitar el acceso a muestras médicas del antiguo monarca, conservadas según la defensa de Benzaquen en hospitales estadounidenses, que permitirían realizar una prueba genética concluyente y cerrar definitivamente el litigio.
Un proceso judicial reciente
Frente al relato de una reclamación enquistada durante más de veinte años, la realidad procesal es sensiblemente distinta. De acuerdo con la documentación aportada por la defensa de Benzaquen, no existieron procedimientos judiciales formales de investigación de paternidad hasta 2023, cuando se presentó en Bélgica la primera demanda para intentar establecer la filiación.
Con anterioridad, las actuaciones se limitaron a episodios extrajudiciales y a una causa iniciada en 2019 cuyo objetivo era impugnar una paternidad previamente atribuida, no investigarla. El procedimiento abierto en Estados Unidos deriva directamente de la causa belga y tiene un alcance concreto y limitado: el acceso a registros médicos históricos de Hasán II, depositados en clínicas del país durante las visitas del monarca, que podrían servir como base para una prueba genética en Europa.
El tribunal estadounidense no está llamado a pronunciarse sobre la filiación, pero su decisión resulta clave porque puede desbloquear el acceso a la única prueba que ambas partes reconocen como científicamente definitiva.
La fotografía: foco de la ofensiva marroquí, no eje del caso
El informe encargado por Marruecos pone el foco en una fotografía comparativa, un montaje que muestra los rostros de Hasán II y Benzaquen lado a lado y que ha circulado ampliamente en medios y redes sociales. De hecho, algunas de las fotografías usadas en el documento están extraídas de las informaciones que ha publicado El Independiente en los últimos años. Según los peritos británicos, la imagen del monarca habría sido objeto de modificaciones digitales, como recortes, suavizado de la piel y ajustes de tono y geometría, destinadas a aumentar la similitud percibida.
El documento sostiene que esa imagen ha desempeñado un papel central en la narrativa pública del caso. Sin embargo, la defensa de Benzaquen en declaraciones a este diario rechaza de plano que la fotografía haya sido nunca el pilar del procedimiento judicial.
Según su versión, el parecido facial jamás se ha presentado como prueba concluyente de filiación, sino como un elemento ilustrativo dentro de un expediente mucho más amplio que incluye testimonios, documentación y actuaciones judiciales independientes. Se da la circunstancia que la defensa de la mujer también ha encargado un informe a partir del cruce de las fotografías de ambos y sus similitudes faciales, que llega a la conclusión opuesta.
Se da la circunstancia que la defensa de Benzaquen también ha encargado un informe a partir del cruce de las fotografías de ambos y sus similitudes faciales
“Es indiscutible que el parecido físico puede indicar una probabilidad significativa de paternidad. Sin embargo, nuestros expertos llegan a conclusiones diferentes en cuanto al grado de parecido, y sus conclusiones se presentarán ante el tribunal en Bélgica. Nuestros expertos han examinado un número considerable de fotografías originales sin editar como parte de su evaluación y, en cualquier caso, las imágenes hablan por sí solas”, desliza el bufete a este diario. Reducir el litigio a una imagen, sostienen, supone una simplificación interesada que ignora el fondo del asunto: la negativa persistente de Marruecos a permitir una verificación biológica directa.
“También cabe destacar que el experto de la parte contraria pasó por alto varios puntos de similitud llamativos. Aun así, su propio informe reconoce un nivel de parecido que respalda la probabilidad de paternidad”, subrayan desde la defensa de Benzaquen. La principal conclusión del documento enviado a la Casa Real marroquí establece: "Las pruebas aportan un apoyo limitado a la existencia de una relación biológica entre la Sra. Benzaquen y el rey Hassan II. La similitud facial por sí sola ofrece un indicio mínimo de que la Sra. Benzaquen sea su hija biológica. Las investigaciones modernas demuestran que, si bien algunos rasgos faciales son moderadamente hereditarios, muchos están determinados por factore ambientales y epigenéticos, y los rasgos poligénicos pueden producir similitudes coincidentes en individuos no emparentados. Por lo tanto, el parecido visual es un indicador poco fiable de la relación genética, y cualquier análisis facial debe interpretarse con cautela y teniendo en cuenta sus importantes limitaciones".
La descripción facial de Jane Benzaquen y Hasán II, según el informe encargado por Marruecos
La Sra. Benzaquen tiene una tez morena clara-media. La forma de su rostro es ovalada, ligeramente más alargada en vertical que en horizontal, con una frente suavemente redondeada y unos contornos de la mandíbula que se estrechan hasta formar un mentón prominente y redondeado. El perfil facial es ligeramente inclinado, con un contorno supraorbital redondeado, una proyección cigomática prominente y una sutil proyección anterior de la región oral, sin prognatismo maxilar o mandibular marcado.
Los ojos son grandes, profundos y prominentes, con pliegues palpebrales superiores laterales; las fisuras palpebrales son horizontales o ligeramente ascendentes. El color del iris es marrón medio. Las cejas son finas, moderadamente densas, ligeramente arqueadas y muy separadas. La nariz es recta, moderadamente larga y estrecha, con una raíz nasal alta y pronunciada, ligeramente más estrecha que la base, alas ovaladas a redondeadas, una punta relativamente bulbosa y una columela orientada horizontalmente.
La boca tiene una sutil proyección anterior, con labios moderadamente gruesos: el labio superior es plano a ligeramente ondulado, y el labio inferior es redondeado, ligeramente más lleno y prominente. La dentición, cuando es visible, muestra una oclusión normal con arcos bien alineados. El filtrum es relativamente largo y sutilmente pronunciado.
El cabello es oscuro, con canas progresivas en la edad adulta; la textura pasa de rizada-ondulada en la infancia a lisa en la edad adulta, se lleva largo o corto, a menudo con flequillo y típicamente con raya a la derecha. Las orejas son cercanas, relativamente largas, con lóbulos definidos y doble perforación en las imágenes de adultos. La frente es alta y moderadamente ancha, con un arco superciliar y una glabela gráciles.
El cuello es moderadamente largo, estrecho y grácil, con pliegues verticales visibles en la edad adulta. Los pliegues nasolabiales se profundizan con la edad, acompañados en la edad adulta tardía por arrugas en la frente, líneas verticales en la glabela, un pliegue en el nasion, pliegues palpebrales superiores e infraorbitarios, líneas de marioneta, sutiles pliegues periorbitales, arrugas en las mejillas y estrías circumorales superiores e inferiores.
El rey Hassan II presenta una tez de tono medio a oscuro. La morfología de su rostro es redondeada, caracterizada por un aumento proporcional de la anchura bizigomática, una altura facial vertical reducida y unos contornos laterales suaves en las mejillas y la mandíbula. De perfil, el rostro presenta un contorno ligeramente convexo hasta casi vertical, con contornos supraorbitarios redondeados, proyección cigomática prominente, sutil proyección anterior de la región oral (prognatismo leve) y una eminencia mental relativamente bien definida.
Los ojos están muy separados y son profundos, con pliegues palpebrales superiores centrados que muestran un aumento de la ptosis y párpados inferiores más hundidos en imágenes posteriores; las fisuras palpebrales son horizontales o ligeramente inclinadas hacia abajo lateralmente. Las cejas son relativamente gruesas, rectas, moderadamente densas y muy separadas, con un adelgazamiento lateral evidente en imágenes posteriores. La nariz es recta, moderadamente larga y ancha, con una raíz nasal alta y pronunciada ligeramente más estrecha que la base, alas ovaladas a redondeadas, una punta nasal que se vuelve más ancha y bulbosa con la edad y una columela orientada horizontalmente.
La boca presenta una sutil proyección anterior, con labios relativamente carnosos. En las imágenes anteriores, el labio superior es grueso, con un arco de Cupido pronunciado y un borde bermellón claramente definido, mientras que el labio inferior es más fino, pero sobresale ligeramente hacia delante y conserva una forma redondeada. En las imágenes posteriores, este patrón distintivo de los labios es comparativamente menos pronunciado. El filtrum es relativamente largo y moderadamente pronunciado.
El cabello es oscuro, mostrando un encanecimiento progresivo en la edad adulta tardía; la textura es lisa a ondulada, se lleva corto, con raya a la izquierda. La línea del cabello muestra un adelgazamiento en las sienes y la frente en imágenes posteriores. Las orejas están muy juntas, son relativamente largas, con lóbulos grandes y bien definidos. La frente es relativamente alta y ancha, con un arco superciliar ligeramente inclinado y una glabela prominente.
El cuello parece de longitud y anchura moderadas. En imágenes posteriores, las papadas prominentes reducen la definición de la línea de la mandíbula y la unión cervico-mandibular. Los pliegues nasolabiales se acentúan con la edad, acompañados en la edad adulta tardía por arrugas en la frente, líneas verticales en la glabela, pliegues palpebrales superiores e infraorbitarios, líneas de marioneta, un sutil pliegue nasion, pliegues periorbitales y bucales, y estrías circumorales inferiores.
Otras pruebas y una única vía concluyente
Más allá del debate sobre fotografías, la familia Benzaquen subraya que existen otros elementos probatorios incorporados al procedimiento, cuya valoración corresponde exclusivamente a los tribunales belgas. “Esta probabilidad debe considerarse junto con el conjunto más amplio de pruebas, incluidos los testimonios y la documentación que indican una relación entre el presunto padre y la madre, y el hecho indiscutible de que existe un parecido, con desacuerdo solo en cuanto a su grado”, detallan. Está probado que la madre de Benzaquen mantuvo un affair con el entonces príncipe y hay testimonios, además, de cómo se intentó ocultar su embarazo desde el Palacio Real.
Cuando una prueba científica simple, rápida y concluyente está disponible, discutir sobre fotografías resulta irrelevante
“En conjunto, las pruebas apuntan a una alta probabilidad. Sin embargo, el Reino de Marruecos sigue negándose a realizar una prueba definitiva, que resolvería el asunto de forma concluyente”, agregan. En ese contexto, la defensa considera que la proliferación de informes técnicos sobre imágenes responde a una estrategia clara: desplazar el foco del debate y ganar tiempo. Cuando una prueba científica simple, rápida y concluyente está disponible, discutir sobre fotografías resulta irrelevante, resume el documento de réplica presentado por el entorno de Benzaquen.
Según esta versión, Jane Benzaquen y su familia han ofrecido reiteradamente someterse a una prueba de ADN, sin condiciones y bajo supervisión judicial. La Casa Real marroquí, en cambio, no ha aceptado esa vía ni ha propuesto una alternativa biológica equivalente.
"La similitud facial por sí sola es un indicador poco fiable
de la relación genética"
Extracto del informe traducido al español. Corresponden a las páginas 21 y 22 donde se argumentan las limitaciones del estudio para determinar el parentesco. "Investigaciones exhaustivas demuestran que la similitud facial por sí sola es un indicador poco fiable de la relación genética. La heredabilidad facial entre padre e hija es muy variable, y factores no genéticos como las influencias ambientales, los cambios epigenéticos y los rasgos genéticos coincidentes pueden producir similitudes que imitan las relaciones familiares", indica el documento al que ha accedido este diario.
La estrategia de Rabat
La ofensiva forense se inscribe en una estrategia jurídica más amplia dirigida por el bufete internacional A&O Shearman, que representa al Estado marroquí en los distintos procedimientos. Desde la perspectiva de Rabat, el informe de SRi Forensics refuerza la idea de que el parecido facial carece de valor probatorio suficiente y que la reclamación se sostiene sobre bases frágiles.
Para la familia Benzaquen, sin embargo, el encargo de este tipo de informes confirma una estrategia de obstrucción sistemática destinada a torpedear el avance del proceso judicial y evitar el acceso a las muestras médicas necesarias para una prueba genética que despejaría todas las dudas.
El litigio plantea una cuestión que trasciende la disputa familiar: hasta qué punto los Estados pueden escudarse en estrategias procesales y debates técnicos para eludir una verificación científica directa cuando ésta está al alcance de la mano. En la era de la hiperexposición mediática y de la manipulación digital de imágenes, el caso Benzaquen enfrenta dos lógicas opuestas: la del relato y la de la biología.
Mientras los tribunales belgas se preparan para un procedimiento largo y complejo y la justicia estadounidense decide sobre el acceso a los registros médicos, el núcleo del conflicto permanece intacto. Una prueba de ADN podría cerrar el caso de forma definitiva. Todo lo demás, informes forenses, fotografías y batallas narrativas, seguirá orbitando alrededor de esa ausencia.
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