El secretario general de la ONU, António Guterres, confirmó este martes que su enviado personal para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, se encuentra en Washington para copresidir una nueva ronda de negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario sobre la ex colonia española. En las conversaciones participa también el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz.
La confirmación llegó de boca de Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general, durante su rueda de prensa diaria en la sede de Naciones Unidas. Preguntado por la duración de los contactos y por los participantes, Dujarric fue tajante: “No puedo darles cuánto tiempo van a durar”. Sí precisó que, según su entendimiento, se trata de “las mismas personas” que asistieron a las discusiones celebradas en Madrid los pasados 8 y 9 de febrero.
La cita en Madrid concluyó sin avances significativos y con el compromiso de continuar los contactos en una nueva ronda, ahora trasladada a Washington. Como entonces, la confidencialidad es total. “Para garantizar el máximo éxito, el enviado permanecerá en silencio”, subrayó Dujarric al explicar que De Mistura no hará declaraciones públicas durante el desarrollo de las conversaciones.
Impulso de la administración Trump
El nuevo intento diplomático se enmarca en un conflicto que se arrastra desde 1975, cuando España se retiró del territorio. Marruecos controla actualmente alrededor del 80 % del Sáhara Occidental y en 2007 presentó ante la ONU un plan de autonomía bajo soberanía marroquí de apenas tres folios. Frente a esa propuesta, el Frente Polisario —con el respaldo de Argelia— reclama un referéndum de autodeterminación que incluya la opción de independencia, tal y como se establece para los territorios no autónomos pendientes de descolonización.
En noviembre pasado, el Consejo de Seguridad prorrogó por un año el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), instando a las partes a retomar negociaciones “sin condiciones previas” con vistas a una solución “justa, duradera y mutuamente aceptable”. La resolución reiteró el apoyo a Guterres y a su enviado personal, tomando como base la propuesta marroquí de autonomía y, al mismo tiempo, el principio de libre determinación del pueblo saharaui.
La implicación directa de Washington añade un elemento político de peso. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha apoyado públicamente el plan marroquí de 2007, alineando a Estados Unidos con la propuesta de Rabat en un proceso que formalmente se desarrolla bajo los auspicios de Naciones Unidas.
De momento, no hay calendario cerrado ni expectativas públicas de avance. Solo la constatación, expresada por el portavoz del secretario general, de que las negociaciones continúan en silencio y con el mismo formato que en Madrid, en un intento por desbloquear un expediente enquistado desde hace casi medio siglo.
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