Desde finales de enero y durante el mes de febrero de 2026, EEUU ha concentrado fuerzas en Oriente Próximo en el mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak de 2003. A este despliegue se suman las bases consolidadas en la región desde la guerra del Golfo y, sobre todo, tras el 11-S.
Ataques contra Irán
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra Irán dirigida a las instalaciones de producción y lanzamiento de misiles balísticos en áreas próximas a Teherán y en otras seis ciudades del oeste y sur del país. Entre los objetivos figuraba el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
En los días siguientes, la ofensiva se intensificó. Estados Unidos asegura haber alcanzado más de 1.700 objetivos en las primeras 72 horas y más de 15.000 al cumplirse dos semanas de ataques, mientras Teherán cifra en más de 1.400 el número de muertos.
Tras la primera semana, la campaña dio un giro hacia el plano energético. Entre el 7 y el 8 de marzo, los ataques alcanzaron una de las mayores refinerías del país en la capital y depósitos de combustible en el entorno de Teherán, provocando incendios y daños en instalaciones de almacenamiento. El efecto inmediato fue una subida del precio del barril alcanzando unos máximos de cerca de 120 dólares/barril.
En las últimas horas, Estados Unidos ha llevado a cabo un bombardeo en la isla iraní de Jarg, un enclave estratégico para la exportación de petróleo del país. Los ataques han destruido varias instalaciones militares.
Respuesta de Irán
En respuesta, Irán lanzó el 1 de marzo misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, incluyendo instalaciones en Bahréin, Kuwait y Qatar. El ataque iraní incluyó la Operación Promesa Verdadera 4, con objetivos en Tel Aviv y bases militares israelíes. También actuó contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y el Kurdistán iraquí.
Entre los objetivos alcanzados se encuentran la Embajada de EEUU en Riad, la base de apoyo naval de Baréin, el consulado de EEUU en Dubái o la planta de gas en Qatar, la instalación militar estadounidense Camp Buehring y la base aérea de Erbil.
El lunes 9 de marzo, un ataque iraní con drones provocó 32 heridos e incendió la mayor refinería de Baréin en Sitra. Ese mismo día, Irán lanzó ataques adicionales contra infraestructuras energéticas en Arabia Saudí y Qatar.
Durante la última semana, Irán ha lanzado una nueva oleada de misiles y drones hacia varios países de la región, lo que ha obligado a activar defensas antiaéreas en varios Estados del Golfo. Desde el comienzo de la ofensiva ha habido al menos 15 militares occidentales muertos, la mayoría estadounidenses y uno de ellos de nacionalidad francesa.
En la madrugada del 13 al 14 de marzo, un dron ha impactado contra la embajada de Estados Unidos, ubicada en la fortificada Zona Verde de Bagdad.
Otro frente: Líbano
El 2 de marzo, Hizbulá, aliado de Irán, lanzó cohetes y drones contra Israel desde el Líbano como represalia por la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí. El ejército israelí respondió con una oleada de ataques después de ordenar evacuaciones en varias zonas del Líbano, principalmente en el sur del país y en barrios del sur de Beirut considerados bastión de Hizbulá: Burj al-Barajneh, Hadath, Haret, Hreik y Chiyah. Los ataques al sur del Líbano se han intensificado en la madrugada del 11 al 12 de marzo.
Hizbulá ha seguido atacando Israel en apoyo de Irán, e Israel ha respondido con bombardeos cada vez más duros sobre el sur de Líbano y el área de Beirut.
Estrecho de Ormuz
La escalada está teniendo un efecto directo sobre el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo crítico por el que transita el 25% del gas mundial y el 20% del crudo que se consume el mundo. El tráfico comercial y petrolero por el estrecho prácticamente se ha detenido y ha habido incidentes con embarcaciones en las inmediaciones de esa zona tan sensible. En la madrugada del 10 al 11 de marzo, fuerzas estadounidenses destruyeron varias embarcaciones iraníes que buscaban colocar minas en el estrecho de Ormuz. En la siguiente madrugada, la del 11 al 12 de marzo, Irán atacó al menos dos petroleros y varios buques mercantes de distintas nacionalidades en el estrecho. Datos de tráfico recientes señalan que el número de barcos que cruza ha caído casi a cero.
Tráfico marítimo en Ormuz
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