Bahréin ha denunciado este domingo que Irán ha lanzado un dron contra una planta desalinizadora situada en su territorio, en lo que describió como un ataque contra infraestructura civil crítica en medio de la escalada militar que sacude el Golfo Pérsico. Teherán ha golpeado también una refinería en Haifa (Israel) y otros objetivos militares en el Golfo Pérsico.

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Según las autoridades bahreiníes, el aparato no tripulado impactó en una instalación de desalinización que forma parte del sistema que abastece de agua potable al país. El incidente provocó daños materiales en la planta, aunque por el momento no se han reportado víctimas ni interrupciones significativas en el suministro.

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El ataque se produce como aparente represalia por el bombardeo estadounidense de una planta desalinizadora en la isla iraní de Qeshm. Según denunciaron previamente las autoridades iraníes, el ataque afectó al suministro de agua de unas treinta localidades de la isla.

El ministro iraní de Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, calificó la operación estadounidense de “crimen flagrante” y advirtió de que atacar infraestructuras civiles iraníes “sentará un precedente peligroso con graves consecuencias”.

La nueva escalada refleja un patrón cada vez más visible en la guerra regional: el ataque directo contra infraestructuras estratégicas como instalaciones energéticas, terminales petroleras o plantas desalinizadoras. En los países del Golfo, estas instalaciones son especialmente sensibles, ya que gran parte del agua potable depende de la desalinización del agua del mar.

El incidente también evidencia la creciente ampliación geográfica del conflicto. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero, los ataques con drones y misiles se han extendido por varios países del Golfo, incluyendo bases militares estadounidenses, instalaciones energéticas y ahora también infraestructuras de abastecimiento de agua.

Los analistas advierten de que golpear plantas desalinizadoras puede tener consecuencias humanitarias graves en la región, donde millones de personas dependen casi exclusivamente de estas instalaciones para su suministro diario de agua potable.