La prohibición por parte de la policía israelí de celebrar la tradicional misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén levantó este domingo una amplia reacción entre diferentes líderes a los que se sumó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Pero las ya tensas relaciones entre ambos gobiernos por la guerra de Gaza subieron de tono tras las críticas del jefe del Ejecutivo español a lo que calificó como un "ataque injustificado a la libertad religiosa" por parte del Gobierno de Benjamin Netanyahu, que escudó su decisión en motivos de seguridad tras los últimos ataques iraníes.
Las fuerzas de seguridad israelíes impidieron la entrada al Santo Sepulcro del jefe de la iglesia Católica en Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa. Y Sánchez decidió seguir los pasos de otros líderes europeos como la italiana Georgia Meloni o el mandatario francés, Emmanuel Macron.
Pero el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, optó por cargar las tintas contra el mandatario español, al que reprochó que cuando un "misil iraní" impactó cerca de ese mismo templo, "no dijo nada". Sánchez "nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel", añadió en un mensaje en redes sociales, en el que recriminó también que ni siquiera "desea Feliz Navidad a sus ciudadanos".
Además, el ministro defendió que Israel "está comprometido con la libertad de religión y de culto" y que "seguirá defendiéndola, a diferencia del régimen iraní, que apoya abiertamente a Sánchez". No es la primera vez que ataca abiertamente al presidente español. Hace unas semanas se preguntaba irónicamente qué hará ahora "el pobre Sánchez" que "le han quitado a (Ali) Jamenei", en referencia al ayatolá muerto en un ataque en Irán.
Este domingo, el jefe del Ejecutivo había manifestado en redes su exigencia a Israel para "que respete la diversidad de credos y el derecho internacional". "Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", sentenció el líder socialista, que horas antes se había reafirmado en su 'no a la guerra' a través de una carta a la militancia.
España e Israel mantienen sus relaciones diplomáticas abiertas. Pero el reconocimiento del Estado Palestino y el embargo de armas ha llevado la situación a un clima de tensión creciente. Hace dos semanas se hizo oficial el cese de la embajadora española en Tel Aviv, Ana María Sálomon, por parte del ministerio de José Manuel Albares. España tiene ahora allí como jefe de la legación diplomática a un encargado de negocios, lo que equipara la representación en España por parte de Israel.
Entre los partidos españoles, Vox pidió a través de las redes sociales que Israel explicara y corrigiese la situación. "Podemos entender que la situación es muy complicada en Jerusalén con el cierre de sacros lugares de las tres religiones, pero debe quedar claro que los cristianos mantienen intacta su libertad religiosa y que se procure su seguridad a pesar de los ataques islamistas", señalaron desde el partido que preside Santiago Abascal.
Horas más tarde, Netanyahu publicó en redes sociales un mensaje en el que aseguraba haber dado instrucciones a las autoridades para que se le conceda al cardenal Pizzaballa "acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén". El dirigente hebreo argumentó que "en los últimos días Irán ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén". En uno de esos ataques, añadió, "fragmentos de misil impactaron a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro".
Por ello, prosiguió, "para proteger a los fieles, Israel pidió a los miembros de todas las religiones que se abstuvieran temporalmente de rendir culto en los lugares sagrados cristianos, musulmanes y judíos de la Ciudad Vieja de Jerusalén", aseguró Netanyahu. Y argumentó además que dada la "especial preocupación por la seguridad", se pidió a Pizzaballa que se abstuviera de celebrar misa en la Iglesia del Santo Sepulcro.
"Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como me enteré del incidente con el Cardenal Pizzaballa, instruí a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos como él deseara", agregó Netanyahu. Lo hizo el mismo día en el que anunció una ampliación de la "zona de seguridad" establecida por las fuerzas israelíes en territorio del Líbano en el marco de la ofensiva militar contra la milicia de Hezbolá.
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