Donald Trump ha elevado a última hora de este viernes la presión sobre Irán al advertir de que podría no prorrogar el alto el fuego si antes del próximo miércoles no se alcanza un acuerdo que ponga fin al conflicto. “Quizá no lo prorrogue”, ha dicho a su regreso a la Casa Blanca de un acto en Arizona, antes de añadir que, en ese caso, “por desgracia, tendremos que volver a lanzar bombas”.
Las declaraciones del presidente de Estados Unidos han llegado horas después de asegurar que Irán ha comunicado la apertura total del estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio energético cuya interrupción ha desencajado la economía mundial en las últimas semanas. Trump ha presentado ese movimiento como una señal de que las negociaciones avanzan y ha insistido en que espera una nueva ronda de contactos este fin de semana para tratar de cerrar un pacto definitivo.
Pese a todo, en su intervención en un acto de la organización conservadora Turning Point en Arizona, donde fue presentado por Erika Kirk y ha tratado de presentar un escenario optimista ante una audiencia que ha cuestionado mucho la guerra en Irán, el presidente estadounidense ha tratado de transmitir que el entendimiento con Teherán está cerca. Allí ha afirmado que el estrecho de Ormuz está “completamente abierto y listo” para el paso del comercio y ha llegado a plantear una futura colaboración con Irán para retirar del país el uranio enriquecido, al que se ha referido como “polvo nuclear”, mediante excavadoras estadounidenses. La hipótesis choca con la posición sostenida hasta ahora por la república islámica, que defiende su derecho a enriquecer uranio con fines civiles.
Xi Jinping está “muy contento”
Pese a ese tono de aparente acercamiento, Trump ha dejado claro que Washington mantendrá la presión. También ha asegurado que el bloqueo naval que las fuerzas estadounidenses mantienen frente a los puertos iraníes seguirá activo hasta que haya un acuerdo “al 100%”. Al mismo tiempo, ha querido desvincular el alto el fuego entre Líbano e Israel del curso de las conversaciones con Irán, aunque ambos procesos han avanzado en paralelo en los últimos días.
Desde Teherán, el mensaje ha sido más matizado. Irán ha anunciado que el estrecho de Ormuz permanecerá “totalmente abierto” hasta el fin del alto el fuego en Líbano, previsto para el miércoles.
El presidente estadounidense también ha vinculado la reapertura del paso marítimo a China. En un mensaje en Truth Social, ha afirmado que Xi Jinping está “muy contento” por la apertura de Ormuz y ha augurado que la reunión que ambos mantendrán en Pekín los próximos 14 y 15 de mayo será “especial y, posiblemente, histórica”. El estrecho resulta especialmente sensible para Pekín, ya que por esa ruta transita una parte sustancial del petróleo que importa Asia.
Una salida al conflicto
Las nuevas declaraciones de Trump refuerzan la idea de que la Casa Blanca intenta acelerar una salida negociada a una guerra que se ha prolongado durante semanas y que ha acabado teniendo un fuerte coste económico y estratégico. El encarecimiento del crudo, la vulnerabilidad del tráfico marítimo en el golfo Pérsico y la ausencia de una victoria clara han empujado a Washington a buscar una fórmula que permita rebajar la escalada sin presentar el desenlace como una retirada.
En ese contexto se enmarca también la decisión anunciada este viernes por el Departamento del Tesoro de extender hasta el 16 de mayo la autorización para completar transacciones vinculadas con petróleo ruso ya cargado en buques antes de la entrada en vigor de las sanciones. La medida no supone un levantamiento de las restricciones sobre Moscú, pero sí trata de evitar nuevas disrupciones inmediatas en un mercado energético ya tensionado por la crisis en Oriente Medio.
Trump ha vuelto además a cuestionar a la OTAN durante su intervención en Arizona. Ha afirmado que la Alianza le ofreció ayuda para la guerra con Irán, pero ha zanjado que esa asistencia habría sido útil “hace dos meses y no ahora”.
Aunque el mandatario insiste en que un acuerdo está cerca, persisten las incógnitas sobre sus términos reales. La reapertura de Ormuz aparece condicionada por Teherán a la vigencia de la tregua, y la cuestión nuclear sigue sin resolverse. Con el plazo del miércoles como fecha límite, Trump ha optado por combinar mensajes de optimismo con una amenaza explícita: si no hay pacto, la guerra puede reanudarse.
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