Cuando le preguntan si tiene que ver con Giorgia Meloni, la alcaldesa de Génova, la nueva estrella de la política italiana, recurre a la ironía. "No soy Giorgia, me llamo Silvia. Pero soy madre, soy católica, y estoy casada", responde en alusión al "sono Giorgia, sono una madre, sono cristiana" que la actual primer ministra utilizó como tarjeta de presentación en la campaña electoral que le llevó al Palazzo Chigi en otoño de 2022. En 2027 Meloni buscará mantenerse en el poder. Silvia Salis, la alcaldesa de Génova que organiza raves para ganarse a los jóvenes en la ciudad más vieja de Italia sería una rival muy sólida si la izquierda y el centro la eligiera como estandarte.

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La izquierda italiana de momento no ha elegido a quien será su cabeza de cartel pero está esperanzada después de que Meloni sufriera en abril su más dura derrota en el referéndum sobre la reforma judicial. En Génova, la ciudad portuaria que rige Siliva Salis (Génova, 1985) desde hace un año, el no a la reforma de Meloni llegó al 64%, diez puntos más que la media en Italia.

"En 2027 las posibilidades de Meloni dependen de la oposición. Si la oposición se une, puede ganar. Si cada uno va por libre, ganará Meloni", explica el italiano Matteo Re, historiador y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Según el promedio de encuestas de Politico, Fratelli d'Italia ronda el 29% de apoyos y el Partido Democrático el 22%. Pero la Liga que lidera Salvini, socio de Meloni junto a Forza Italia, está muy baja, en un 7%.

La 'outsider' que triunfó en Génova

Con el referéndum, la izquierda y el centro, se han dado cuenta de que vencer a Meloni es posible. Pero necesitan unirse y un perfil fresco y convincente. Ahí es donde emerge la figura de Silvia Salis, quien logró vencer a una candidatura amparada por Meloni en las elecciones municipales de hace un año.

Era una outsider, una ex lanzadora de martillo que compitió en dos Olimpiadas y se recicló en el Coni (Comitato Olimpico Nazionale). Pero lo logró gracias a sus estupendas dotes comunicativas, su atractivo personal, y su ideología sincrética: denuncia la desigualdad y la pobreza de los actuales asalariados; pone el foco en los jóvenes y sus problemas; apoya a los que van en la flotilla a denuncia a Israel; pero a la vez defiende que haya más policías y mejor pagados, y mayor atención a la seguridad.

Naturalidad y autenticidad

¿Y si pudiera hacerse a nivel nacional? Matteo Renzi, el ex primer ministro, un auténtico Maquiavelo 2.0, ha sido de los primeros en aplaudir esta opción. Silvia Salis ha contratado a su ex spin doctor, Marco Agnoletti, como asesor. La mano maestra de un buen asesor en comunicación se aprecia en la forma en que se conduce Salis.

"Su comunicación se caracteriza por una combinación poco habitual en la política italiana: naturalidad y autenticidad en sus contenidos, baja carga ideológica explícita y una estética de cercanía y proximidad. Es el concepto del político común, pero pensado para las actuales redes, que valoran inmediatez, autenticidad y lo audiovisual", explica Xavier Peytibi, consultor en Ideograma.

Las imágenes en su Instagram de la fiesta rave con la DJ tecno Charlotte de Witte en la Piazza Matteotti son reveladoras. Unas 20.000 personas se concentraron para reivindicar el uso del espacio público para promover la inclusión social y la renovación urbana. Justo lo contrario de Meloni que aprobó nada más asumir el poder el llamado decreto antiraves.

"No significa que no tenga cosas que decir, pero sí que su fortaleza (y visibilidad) no reside tanto en sus mensajes como en la construcción de su presencia pública de modo natural (o lo más natural posible) y espontáneo. En un contexto italiano de polarización, además, ella representa algo diferente y fresco, al menos por ahora".

Rechazo a las primarias

Pero Silvia Salis se opone a participar en unas primarias. De momento, las disputarían Elly Schlein, que lidera el Partido Democrático, la principal formación de la oposición, y el ex primer ministro Giuseppe Conte, que encabeza el Movimiento Cinco Estrellas. Una vez que se acuerde el programa de la alianza se elegirá al líder.

Salis rechaza el método porque defiende el consenso y las primarias se basan en enfrentamientos. "Está claro que no puedo escapar a la atención nacional, ni eludir determinadas cuestiones. He de reconocer que me halaga", dijo en una entrevista con Bloomberg. "Si hubiera acuerdo, no puedo decir que no lo consideraría. Mentiría si afirmara lo contrario".

"Sería la persona ideal si hubiera un consenso en la izquierda. Tiene buena imagen, es elegante, habla bien. Contra Meloni creo que funcionaría porque su perfil es peculiar. Puede gustar a un amplio espectro de votantes, no solo a gente de izquierdas. Es progresista en lo social, con gestos como el apoyo a las reivindicaciones laborales de determinados colectivos, pero a la vez da la batalla por la seguridad, algo que gusta a los más moderados", indica Matteo Re. Sin embargo, el profesor cree que finalmente Silvia Salis "no dará el salto ahora, puede que más tarde, porque es joven".

Una familia moderna

Su personalidad también refleja bien la idiosincrasia de una generación que ha derribado muchas barreras preestablecidas. Es católica pero defiende la laicidad en la política. Está casada con el guionista Fausto Brizzi, 17 años mayor. Brizzi se trasladó a Génova para apoyar a su esposa alcaldesa. Es quien se ocupa más del hijo de ambos, Eugenio, de tres años. El niño lleva el apellido de la madre.

"Estoy orgullosa de tener un esposo que no solo me apoya, sino que también tiene las habilidades para ayudarme", afirma Salis. Y Brizzi destella amor por los poros. "Mi esposa podría robarme el oficio en cinco minutos, tiene la capacidad de aprender cualquier cosa a la velocidad de la luz. Es una madre incansable, no sé de dónde saca las energías, pero debe haber una razón si ella ha ido a las Olimpiadas y yo no".

Salis es, sobre todo, una deportista de los pies a la cabeza, con un toque muy chic, con gustos caros como las gafas de sol de Bottega Veneta y los Manolo Blahnik. En una entrevista en Weekly de la Rai, Salis aseguraba que siempre se ha guiado por seguir el propio camino, sin pensar en limitaciones o el qué dirán. Empezó a practicar lanzamiento de martillo cuando era un deporte en el que las mujeres estaban excluidas. "Programar a largo plazo te enseña a superar los obstáculos del día a día. El deporte enseña respeto, trabajo de equipo, y capacidad de superación". Lleva tatuados en el cuello los cinco aros olímpicos, esa representación del espíritu y la fuerza de los Juegos, creada por el barón Pierre de Courbetin.