Tras apenas dos años en el poder, el liderazgo del primer ministro laborista, Keir Starmer, se ha resquebrajado. Este jueves afronta el primer test electoral de relevancia tras su apabullante victoria en julio de 2024. Están en juego unos 5.000 puestos municipales en el Reino Unido, y en Escocia y Gales se renuevan sus parlamentos. El líder de Reform UK y gran promotor del Brexit, Nigel Farage, puede aprovecharse de la pérdida de apoyos de los conservadores. La crisis laborista favorece a los Verdes, liderados por el ex hipnotizador Zack Polanski. También los independentistas escoceses y galeses están en auge debido a la caída del voto laborista.
Los peores pronósticos anticipan que los laboristas podrían perder dos terceras partes de los 2.500 puestos municipales que ahora están bajo su control. Sería un resultado catastrófico. En ese caso, será inevitable que las miradas se dirijan hacia Keir Starmer, el primer ministro.
Su dudosa forma de proceder en el caso Mandelson, una derivada local del caso Epstein, ha debilitado su imagen. Su popularidad ha bajado al 19%, según la última encuesta de YouGov. Starmer envió como embajador a EEUU a Peter Mandelson, incluso después de saber de sus tratos con el pederasta Jeffrey Epstein.
Lo que puede salvar a Starmer es la falta de un líder claro que pueda reemplazarlo. El mejor situado, el alcalde de Manchester, Andy Burnham, no es diputado. Los aliados de Starmer en el partido impidieron recientemente que el llamado Rey del Norte optara a la vacante de Gordon y Denton, en el Gran Manchester. Pero Burnham no se ha dado por vencido. Precisamente en Manchester el laborismo sí parece que va a resistir.
Nigel Farage, del Brexit a Westminster
Dos opciones populistas en los extremos, Verdes y Reform UK, se van a beneficiar de los problemas que acechan a los laboristas. Por un lado, Reform UK, liderado por Nigel Farage, considera estas elecciones como la oportunidad de demostrar que es la verdadera alternativa en la derecha. Farage ya dio la sorpresa hace dos años al lograr entrar en el Parlamento por primera vez.
UK Reform cuenta con cinco diputados. Ahora podría lograr hasta 2.400 puestos municipales. El populista Farage, con 63 años recién cumplidos, aún tiene esperanza de ser primer ministro. Donaciones como la del millonario Christopher Harborne, unos cinco millones de euros, le han ayudado a revitalizar su sueño.
Los conservadores, liderados por Kemi Badenoch, tampoco encuentran su sitio tras la debacle que sufrieron hace dos años. Los tories no han digerido sus vaivenes sobre el Brexit, ni su error al convocar el referéndum, ni los continuos guiños a la derecha más extrema por temor al auge de Farage. Pero cuando se copia la agenda propia de un partido como UK Reform se termina cediendo el espacio político también.
En el noreste de Inglaterra, Sunderland es la joya de la corona. Es donde el Partido Laborista puede sufrir su mayor derrota frente a Reform. Desde la creación del ayuntamiento en 1974, ha estado bajo el control mayoritario de los laboristas. Reform si hizo con el consejo del condado vecino de Durham el año pasado.
Reform también planteará un fuerte desafío en South Tyneside y Gateshead. En Yorkshire, los principales objetivos de Reform son Barnsley, en manos del Partido Laborista desde 1974, y Wakefield.
En el este de Inglaterra es donde Reform avanzará a costa de los conservadores. Su objetivo es hacerse co Essex, Suffolk y Norfolk, tres consejos que han sido conservadores desde su creación. Saffron Walden, la circunscripción de Kemi Badenoch, está en Essex, así que es una plaza especialmente simbólica. En Londres la mirada de Farage se sitúa sobre Havering, Barking, Dagenham y Croydon.
El ecopopulismo de Zack Polanski
Por la izquierda, los Verdes están creciendo a costa del laborismo gracias al efectismo de la campaña de Zack Polanski. Excéntrico en un país donde las excentricidades están en el ADN. Hasta su nombre es una creación original. Proviene del Gran Manchester, de una familia judía originaria de Lituania y Polonia. Se llamaba David Paulden, pero a los 18 años se cambió el apellido por el original de la familia, Polanski. Y adoptó el nombre de Zack por el personaje de la novela Goodnight Mr Tom, de Michelle Magorian.
Polanski, que sufrió acoso escolar por ser judío y gay, es crítico con la política del Gobierno de Netanyahu. Recrimina a Starmer su falta de contundencia sobre los abusos cometidos por Israel en Gaza. Y también por no haber negado claramente el uso de las bases a Trump en sus ataques a Irán. Defiende que el Partido Verde ha de apostar por luchar contra la desigualdad y promover políticas de vivienda, y no focalizarse en la ecología, ya que esa es una batalla con la que ya les asocian.
En las últimos días ha tenido que hacer frente a acusaciones de antisemitismo, atizadas desde las filas laboristas. Polanski criticó la actuación de la policía en el momento del arresto de Essa Suleiman, el hombre que apuñaló la semana pasada a dos judíos en Golders Green. Asegura que se puede criticar una actuación policial y ser contundente con el antisemitismo.
Las mayores opciones de los Verdes están en Londres, la capital, donde van a luchar voto a voto con los laboristas. Hackney es la victoria más probable para los Verdes, donde también se espera que se hagan con la alcaldía, pero podrían obtener avances en Lambeth, Lewisham y Waltham Forest, según The Guardian. El Partido Laborista esperará mantener los antiguos ayuntamientos controlados por los conservadores en Westminster, Barnet y Wandsworth. En el sureste los Verdes pueden lograr imponerse en Hastings.
Los independentistas de Escocia y Gales
El Partido Nacional Escocés (SNP) aspira a conseguir su quinto mandato, aunque no tiene garantizada la mayoría absoluta. Necesitaría 65 escaños. Según las encuestas, ronda los 63, así que se quedaría cerca. Podrían recurrir a los Verdes escoceses, que van por su cuenta y apoyan la independencia de Escocia. Se estima que logren una decena de diputados en Holyrood.
El líder de SNP, John Swinney, ha prometido que volverá a plantear la celebración de un referéndum de la independencia, aunque necesitaría el visto bueno de Londres. Actualmente el sí cuenta con la mayoría pero sin gran ventaja.
Reform UK ha ganado impulso en Escocia en los últimos 18 meses. Incluso puede quedar segundo a costa de los laboristas. El líder laborista escocés, Anas Sarwar, ha sido muy crítico con Starmer y ha planteado que el primer ministro debería dimitir.
En Gales, se estrena sistema electoral proporcional. El Senedd (Parlamento) contará con 96 escaños. Por primera vez desde 1999 los laboristas pueden perder el control en favor de Plaid Cymru. El nuevo primer ministro sería Rhun ap Iorwerth, quien sitúa la independencia de Gales en su agenda política. Probablemente Plaid Cymru gobernará en minoría con apoyo de los Verdes y los laboristas. Aunque Reform obtenga más escaños no tendría con quién pactar.
Los laboristas sufrirán una clara derrota en Gales, según los sondeos. Es posible que queden en cuarto lugar. Incluso la actual primera ministra, Eluned Morgan, podría perder su escaño.
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