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El laborista Keir Starmer vive en medio de una tormenta perfecta. El primer ministro británico, que llegó al 10 de Downing Street con un 34% de votos (411 diputados), hace frente a varias crisis a la vez, desde los coletazos del caso Epstein al estancamiento de la economía por la guerra en Irán. Los laboristas apenas rozan el 20%, el peor resultado de un partido en el gobierno desde los años 40. El próximo 7 de mayo se verá en las urnas cómo los votantes dan de lado a los laboristas. Hay municipales en Inglaterra, y autonómicas en Escocia y Gales, donde los independentistas son claros favoritos. En Gales sería la primera vez que ganan.

El Fondo Monetario Internacional ha revisado drásticamente las previsiones de crecimiento económico para el Reino Unido en 2026. Caerá el 0,8%, el peor dato de todos los países del G7. Para mediados de 2027, habrá un cuarto de millón de desempleados más. Y aún este año, la inflación se disparará hasta el 4%, el doble del objetivo del banco central.

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El líder laborista ganó las elecciones hace casi dos años de forma abrumadora: 411 escaños de 650. Influyó la debacle de los conservadores. Prometió mejorar la coyuntura económica y poner en pie los servicios públicos, en particular la sanidad. Sin embargo, no ha logrado ni lo uno ni lo otro. "Starmer permanece en el poder sin rumbo", ha sentenciado el diario Financial Times.

El 7 de mayo, un test electoral crucial

Los votantes frustrados miran al partido populista y nacionalista Reform UK, liderado por Nigel Farage. Los Verdes, con campañas mediáticas muy certeras, también están creciendo. Todos se medirán en las municipales en Inglaterra. Y en Escocia y Gales quienes están subiendo como la espuma son los independentistas, que afrontan las elecciones en sus Parlamentos autonómicos.

En Escocia, como ha dicho el jefe del gobierno, John Swinney, líder del Partido Nacional escocés (SNP), los votantes laboristas están decepcionados con Starmer. "Creo que Keir Starmer ha perjudicado gravemente la campaña electoral del Partido Laborista en Escocia. Ha demostrado lo que yo vengo diciendo: que los gobiernos laboristas son ineficaces y no funcionan muy bien", dijo a los periodistas Swinney en un acto de campaña en Edimburgo."Es un caos, un desastre y se han tomado malas decisiones".

El SNP, los Verdes y los Liberal Demócratas reclaman la dimisión de Starmer por el llamado caso Mandelson. El gobierno de Starmer envió como embajador a EEUU a Peter Mandelson, quien estuvo relacionado en el pasado con el pederasta Jeffrey Epstein. Recientemente se ha sabido que Mandelson no superó el escrutinio de seguridad y aún así Starmer dio luz verde. El primer ministro echa balones fuera y culpa a Oliver Robbins, hasta hace una semana secretario permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores. Starmer se ha defendido en el Parlamento pero ha convencido a muy pocos.

Objetivo del SNP: referéndum en 2028

De esta manera, la caída de los laboristas en Escocia alimenta la popularidad del Partido Nacional Escocés (SNP), partidario de la secesión. La última encuesta del instituto Ipsos otorga a esta formación un 39 % de apoyo. En coalición con los Verdes (7 %), que también abogan por la independencia, se traduciría en una mayoría en el Parlamento regional (Holyrood). Los laboristas tendrían que conformarse con un 15 %, al igual que Reform UK. El instituto YouGov estima que el SNP obtendrá 67 escaños en la asamblea de 128 miembros. Es decir, una mayoría absoluta. Según este análisis, el número total de diputados independentistas podría oscilar entre 69 y 82.

John Swinney, quien ahora encabeza un gobierno en minoría, tiene un plan ambicioso. "Estoy convencido de que la independencia está al alcance de la mano. Solo hay que ir a por ella", anuncia. Si el SNP consigue efectivamente la mayoría en el Parlamento, quiere organizar un referéndum de independencia en 2028. De ser así, las elecciones del 7 de mayo en Escocia serían las últimas dentro del reino.

Colaboración del SNP, Plaid Cymru y Sinn Féin

Swinney ha dicho que quiere "cambiar la dinámica del Reino Unido" para garantizar la independencia de Escocia. Se refiere a su oferta de colaboración con el Sinn Féin, en el gobierno en Irlanda del Norte, y con un posible gobierno nacionalista en Gales.

Las encuestas muestran a Plaid Cymru, el partido nacionalista galés, empatado con Reform UK. en Gales. Debido a la aritmética parlamentaria es posible que Plaid Cymru llegue al poder por primera vez en su historia. El camino de Gales, con apenas tres millones, a la independencia es más complejo.

Irlanda del Norte no celebrará elecciones hasta el año que viene, pero Michelle O'Neill, del Sinn Féin, es la actual primera ministra. El Sinn Féin aboga por la unión con Irlanda. De acuerdo con los Acuerdos del Viernes Santo de 1998, si existe un claro apoyo en las encuestas a la unidad de la isla, Londres está obligado a organizar un referéndum.

"Creo que el Reino Unido sufriría un cambio irreversible si se diera ese resultado [que los partidos nacionalistas gobernaran los tres gobiernos autónomos]", ha indicado Swinney, según informa The Scotsman. "La naturaleza de los debates que se producirían entonces en todo el Reino Unido y entre los gobiernos autónomos y el Gobierno del Reino Unido cambiarían de forma muy drástica ante el hecho de que esos tres países estarían liderados, potencialmente, por gobiernos comprometidos con un cambio fundamental en el Reino Unido".

El efecto Brexit

Swinney sostiene compensarían la pérdida de subvenciones del gobierno central con la explotación de los yacimientos de gas del Mar del Norte. Su ingreso en la Unión Europea chocaría con el rechazo del gobierno de España, que no quiere que Cataluña pueda seguir el ejemplo.

En el referéndum de 2014 un 55% de los escoceses votaron a favor de seguir formando parte del Reino Unido y un 45% en contra. La consulta se celebró después de que Alex Salmond se convirtiera en el único líder de partido hasta la fecha en obtener la mayoría absoluta de escaños en el Parlamento escocés.

Ahora, según la BBC, el 53% se muestra a favor de romper con el Reino Unido y el 47% quiere seguir como hasta ahora. Tras el referéndum sobre el Brexit de 2016, aumentó el voto independentista, ya que en Escocia fueron mayoría (62%) los partidarios de seguir en la Unión Europea. Desde entonces, se mantiene en un nivel similar. Según Sir John Curtis, sociólogo británico, "Escocia está dividida prácticamente por la mitad en lo que respecta a la independencia".

Sin embargo, el Tribunal Supremo ha dictaminado que para celebrarse un referéndum en Escocia. Keir Starmer descarta por el momento esa posibilidad se precisa el consentimiento del gobierno de Londres. No obstante, como ocurrió en 2014, si la presión para celebrar dicha consulta es muy fuerte entre los escoceses, a las autoridades del Reino Unido les resultará difícil resistirse.

De este modo, las crisis en torno a Trump y a Starmer van a provocar cambios que podrían desembocar en un Reino Desunido. John Swinney se ha excusado y no verá a Trump en su próxima visita al Reino Unido el 28 de abril. Trump es un activo tóxico.