"Hay un problema con Colombia. Fuera, sólo son noticia los factores negativos. Así el mundo entero lo ve solo como el país del narcotráfico, el país de la guerrilla, el país de los desastres, cuando es un paraíso, o lo será cuando se haga la paz". El escritor Gabriel García Márquez expresaba así en una entrevista en 1991 su pesar por esa imagen que prevalece sobre su país de origen. En la Colombia de 2026 el problema de la violencia sigue siendo crucial. Es una de las cuestiones fundamentales en la elección presidencial que se celebra este domingo. Después del primer presidente de izquierdas, Gustavo Petro, Colombia vota al borde del abismo de la polarización: los favoritos son dos extremistas que defienden visiones contrapuestas pero que pueden poner en riesgo los avances democráticos.

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En 2022 llegó a Casa Nariño por primera vez un presidente de izquierdas, Gustavo Petro, quien se erigió en el portavoz de "los nadies". Los que nunca habían tenido acceso al poder. Cuatro años más tarde, los candidatos con más opciones son Iván Cepeda, de 63 años, que representa el continuismo con matices; la uribista Paloma Valencia, de 50 años; y el abogado Abelardo de la Espriella, de 48 años, un outsider que se asemeja a Nayib Bukele o Javier Milei. Si ningún candidato supera el 50% de los votos, habrá segunda vuelta el 21 de junio. El nuevo presidente asumirá el cargo el 7 de agosto.

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Está en juego si Colombia sigue formando parte de los países latinoamericanos donde resiste la izquierda, cada vez menos, o si se integra en la ola de nacionalpopulismo a la que se ha sumado en los últimos meses Chile con la victoria de José Antonio Kast.

"El sistema político colombiano es víctima del fenómeno de la polarización afectiva desde antes de la elección de Petro. Cada seguidor defiende al político de turno como los hinchas a su equipo de fútbol. Los demás son rivales. Eso sucedió como producto del gobierno de Uribe, de 2002 a 2010. Sus posiciones de derecha fuerte fueron contestadas desde una izquierda fuerte. Petro ha contribuido a esto porque él se fortalece en un escenario de polarización. El gobierno de Petro ha insistido en ver la política en malos y buenos. Como consecuencia, la campaña política actual se ha planteado en términos de buenos y malos", explica Sergio García Rendón, politólogo en el Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS) de Panamá.

Riesgo de deriva autoritaria

"La ciudadanía no vota racionalmente. Cada vez votan más afectivamente. No por sus propuestas. Es más popular arengar que tener un programa coherente. No lo tienen ni Cepeda ni De la Espriella, quienes encabezan los últimos sondeos. Los dos proyectos van a persistir en el péndulo de la polarización activa y ambos son nocivos a su manera. Y luego se regresará al otro lado", añade García Rendón. El peligro, a su juicio, es que tanto Cepeda como De la Espriella "pueden tener tentaciones de deriva autoritaria. Con Petro ya se ha visto una erosión varias de las instituciones democrática del país". 

Estoy convencido de que si llega al poder Cepeda, adiós, Colombia. Estamos asomados al abismo"

JUAN CARLOS BOTERO, ESCRITOR Y PERIODISTA COLOMBIANO

La principal preocupación de algunos observadores es precisamente que uno de los dos extremismos acabe llevando al abismo a Colombia. Según el escritor y periodista colombiano Juan Carlos Botero, el gran riesgo es que el senador Iván Cepeda sea el sucesor de Petro. "Va a querer convocar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, una de las más progresistas del mundo. Pretenden evitar los contrapesos. Estoy convencido de que si llega al poder Cepeda, adiós, Colombia. La democracia ha logrado sortear todo tipo de problemas, crisis y conflictos, pero esto podría ser el fin. Estamos asomados al abismo". 

Sin embargo, la politóloga colombiana Sandra Borda ve mucho más peligroso que Abelardo de la Espriella llegue a Casa Nariño. "Es una rueda suelta. Puede pasar cualquier cosa con él. Adopta los discursos de Bukele, Milei y Trump, hostiles con las instituciones democráticas. En eso es parecido a Petro. Vive incómodo con las normas del juego democrático. El uribismo conoce mejor el Estado y lo navega con más facilidad", señala Borda. "Cepeda es un tipo con convicciones claras de izquierda pero no ha recurrido a discursos antidemocráticos. De la Espriella, sí. No me cabe duda que puede decidir cerrar el Congreso. Cepeda no haría algo así".

De la Espriella vive incómodo con las normas del juego democrático. En eso es parecido a Petro"

SANDRA BORDA, POLITÓLOGA

La derecha llega a las presidenciales dividida. Por un lado, aspira a la Presidencia la senadora Paloma Valencia, que ganó las primarias del uribismo. Sería la representante de la derecha más fiel al establishment, y en comparación con de la Espriella, más moderada. Y por otro lado, el abogado Abelardo de la Espriella, quien se ha hecho millonario con clientes tan llamativos como el testaferro de Maduro, Alex Saab. El Tigre, como se hace llamar, ha movilizado a los "defensores de la patria" con un programa neoliberal en el que apuesta por la mano dura al estilo de Bukele.

"La gran división no es entre liberal y conservador, derecha e izquierda. La división es entre establishment o antiestablishment. Cada bando ve al otro como ilegítimo. El resultado puede ser una gran violencia", señala el escrito Juan Carlos Botero. "Para la derecha lo más preocupante es el ejemplo de Venezuela. Para la izquierda el problema principal de Colombia es la pobreza, y la desigualdad social. Hay por eso un gran deseo de cambio y eso llevó a Petro al poder. Pero Petro ha empeorado la situación porque ha creado una crisis fiscal sin precedentes", añade Botero.

Petro, mucho show y poca gestión

Gustavo Petro llegó a la Presidencia hace cuatro años tras ganar en segunda vuelta al empresario Rodolfo Hernández, una especie de Trump a la colombiana. Era la primera vez que un candidato de izquierdas lo lograba. Había gran expectación sobre su proyecto, ya que su objetivo era impulsar una serie de reformas que contribuyeran a disminuir la desigualdad, la gran rémora con la que lidian los colombianos menos pudientes. Sin embargo, el balance de su gestión es más de sombras que de luces.

Petro ha favorecido más el espectáculo que la gestión. Es una oportunidad desaprovechada"

SERGIO GARCÍA RENDÓN, POLITÓLOGO, CIEPS, PANAMÁ

"A la hora de gobernar Petro ha pecado de los mismos vicios que otros de sus predecesores conservadores: ha consentido la corrupción en su entorno, y ha cedido poder a los cárteles y las mafias... Ha favorecido más el espectáculo que la gestión. Los servicios estatales se caen a pedazos, el sistema de salud es un desastre, al igual que la política energética… Es una oportunidad desaprovechada", indica Sergio García Rendón. 

También es muy negativo con Petro el escritor Juan Carlos Botero. "Su gobierno ha sido una suma de fracasos. Había una gran necesidad de cambios. Pero a Petro no le gusta gobernar. Lo que le gusta es el discurso incendiario, movilizar a las bases, la plaza pública. Fracasó su propuesta de orden pública, la Paz Total. Pretendía llegar a acuerdos políticos con grupos insurgentes pero hemos visto lo contrario. Fracasó su política de salud pública también".

Lo que sí ha conseguido, y por eso Iván Cepeda, es el favorito en primera vuelta es crear una base electoral de izquierda, algo que no existía en Colombia. "Es su logro más sustancial. Desde la Presidencia ha ayudado a consolidar esa base electoral", según la politóloga Sandra Borda.

"En términos de gobierno, solo ha sacado adelante la reforma de las pensiones. Para el resto ha encontrado mucha resistencia y él no estaba dispuesto a negociar. Pero ha recurrido a una caja de herramientas asistencialistas grande y eso le permite mantener esa base electoral. Nunca se subía el salario mínimo más del 10 por ciento y él lo subió al 17%. Algo inédito. Ha hecho uso del dinero público como nunca antes. Se saltó la regla fiscal. Ha aumentado el tamaño de la burocracia", explica Borda.

Las finanzas públicas enfrentan un déficit de hasta el 7% del PIB y una deuda neta que roza el 58%, su nivel más alto en dos décadas. Sea quien sea el nuevo presidente tendrá que hacer frente a serios recortes, y por ello muchas promesas van a ser imposibles de cumplir. Más de la mitad de los colombianos que trabajan lo hacen sin contrato ni seguridad social. En los últimos cuatro años la pobreza se redujo un 23%.

Nuevo ciclo de violencia

Cepeda sí que se ha distanciado de Petro en el tema de la corrupción. Ha admitido que hubo escándalos graves y ha anunciado que nombrará un zar anticorrupción. Como gran artífice de la política de Paz Total, negociar simultáneamente con todos los grupos, se presume que la mantendrá pero se verá obligado a cambios, debido a que ha sido un fracaso.

La violencia política causó una conmoción al inicio de la campaña, en junio del año pasado, cuando un joven descerrajó varios tiros al precandidato Miguel Uribe en una concentración en un barrio de Bogotá. Miguel Uribe, que podría haber sido el candidato del uribismo, murió en agosto. La Fiscalía sostiene que el asesino fue contratado por un grupo disidente de las FARC. Los tres candidatos favoritos han denunciado amenazas de muerte. De la Espriella da los mítines con chaleco antibalas. Dos colaboradores de la campaña de De La Espriella, entre ellos un exalcalde, fueron asesinados a tiros este mes por hombres enmascarados en motocicletas.

Los grupos armados se han hecho con el control de las zonas en las que dominaban las FARC. En los cinco primeros meses de 2026, Colombia registró 54 masacres y 233 víctimas mortales. Los grupos de narcos, guerrilleros o paramilitares, en muchos casos integradas por menores de edad, cada vez cuentan con más integrantes.

Siento que estamos entrando en un nuevo ciclo de violencia: los grupos buscan el control territorial"

CATALINA NIÑO, FUNDACIÓN FRIEDRICH EBERT, COLOMBIA

"El programa Paz Total no cumplió con el objetivo de reducir el impacto humanitario de las acciones de los grupos violentos en los territorios. Tenía un sentido la idea de negociar con todos los grupos a la vez, pero no ha funcionado por varias razones: la institucionalidad era débil, había desconfianza, no había estrategia clara, ni metodología, mucho voluntarismo y desconocimiento. En algunos territorios la situación ha empeorado", señala Catalina Niño, coordinadora de proyectos de la Fundación Friedrich Ebert en Colombia.

"Ahora constatamos que se han fortalecido los grupos violentos. Siento que estamos entrando en un nuevo ciclo de violencia: los grupos buscan un control territorial y de población para desarrollar sus actividades. Son grupos con actividad criminal con intencionalidad de control del territorio y de gestión de la vida social", añade.

Catalina Niño cree que si Cepeda llega la poder tratará de seguir con la "estrategia voluntarista de paz", pero tendría que revisarla para conseguir avances. La crisis fiscal juega en contra. Con de la Espriella, "se retomará la acción armadas de forma fuerte y eso no tiene por qué ser efectivo. Además, también tendrá problemas para financiarla. Valencia también es partidaria de fortalecer la acción militar y dice que va a incorporar 60.000 nuevos miembros a la fuerza pública, pero no hay plata, y tampoco gente que quiera sumarse".

Según Niño, "hay mucho discurso de campaña y poca reflexión seria". A su juicio, habría que "fortalecer la inteligencia policial y militar. Con este gobierno se ha debilitado. Es un sector muy clave para actuar contra los grupos. Se sabe que hay que hacer un marco jurídico que permita incentivar a los miembros de esos grupos someterse a la justicia. Ahora es muy difícil porque la polarización es muy fuerte".