A la tercera lo consiguió. El izquierdista Gustavo Petro (Ciénaga de Oro, 1960), líder del Pacto Histórico, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia con un 50,49% de los votos, más de 11,3 millones. El empresario Rodolfo Hernández, su competidor, que pasó a segunda vuelta para sorpresa de todos, obtuvo 47,25%, más de 10,5 millones de sufragios, con el 98% del recuento. Es la primera vez que un candidato de izquierda será presidente de Colombia. La participación ha sido del 58%.

El presidente saliente, Iván Duque, ha anunciado que ha llamado a Petro, con quien se reunirá en los próximos días para preparar «una transición armónica, institucional y transparente».

Desde su casa, el empresario Rodolfo Hernández, que ha convertido la crítica a los políticos y la lucha contra la corrupción en los ejes de su campaña, ha reconocido la victoria de su rival. Ha conseguido un resultado muy digno, el mejor de un perdedor en décadas.

«Acepto el resultado como debe ser si deseamos que nuestras instituciones sean firmes. Deseo al doctor Gustavo Petro sepa dirigir a Colombia, que sea fiel en su compromiso en la lucha contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron en él. Agradezco a quienes han confiado en mi propuesta, aunque fuera perdedora», ha dicho Hernández, que tiene derecho a ser senador.

Antes de su discurso de victoria, Gustavo Petro se dirigió a los ciudadanos a través de su cuenta de Twitter: «Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortiguen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria».

Petro, que fue guerrillero del M-19 antes que senador y alcalde de Bogotá, lo iba a celebrar a lo grande en el Movistar Arena, con una capacidad para 10.000 personas. Ha lanzado un mensaje de unidad para superar la división que ha quedado patente en la campaña electoral.

«Este día indudablemente es histórico, es historia lo que estamos escribiendo en este momento en Colombia, historia para América Latina, para el mundo, una historia nueva porque indudablemente aquí lo que ha ocurrido, con esos 11 millones de electores y electoras, es un cambio», ha señalado Petro. «Lo que viene es un cambio real, a partir de ahora Colombia es otra». Ha pedido al fiscal general que libere a los detenidos como consecuencia de las movilizaciones del año pasado en el país.

Vamos a buscar un pacto nacional para construir los máximos consensos que nos permitan las reformas que hagan la vida de las familias pueda ser una vida mejor»

Ha abogado por «un pacto nacional». con el que construir «los máximos consensos que nos permitan las reformas que hagan que la vida de las familias pueda ser una vida mejor». Como ejes de su gobierno ha destacado la paz, la justicia social y la justicia ambiental.  Ha añadido que su gobierno va a desarrollar el «capitalismo en Colombia, no porque lo adoremos, sino porque tenemos que superar la premodernidad y el feudalismo».

Si Petro pasará a la Historia, también lo hará su vicepresidenta. La activista Francia Márquez (Suárez, Cauca,1981) es la primera mujer afrocolombiana que llega a este puesto. Francia Márquez ha sido vital para atraer a mujeres, jóvenes, descontentos y población del Pacífico, de donde procede. Será ministra de Igualdad.

Ha sido la primera en intervenir en el acto de celebración de la victoria. Ha dicho: «Después de 214 años logramos un gobierno del pueblo, un gobierno popular, el gobierno dela gente con manos callosas, el gobierno de las nadies y los nadies en Colombia».

Durante la campaña, una de las más reñidas que se recuerdan, Petro se ha presentado como el candidato del cambio, de un cambio de rumbo de 200 años de historia. Ha denunciado la política del presidente saliente, Iván Duque, que se va con la popularidad bajo mínimos. «Le ha catapultado el cansancio social frente a los 20 años de la derecha. Petro ha mostrado coherencia», afirma Nury Astrid Gómez, consultora política colombiana, quien señala como en Petro no ha ocultado que su objetivo es “acabar con el uribismo”. 

El ex presidente Álvaro Uribe es una de las figuras políticas más influyentes de Colombia. Su primera opción era el conservador Fico Gutiérrez y luego se inclinó por el empresario Rodolfo Hernández, sobre todo para impedir que Petro ganara.  

Una campaña muy reñida

La campaña electoral ha sido brutal. Apenas diez días antes de la segunda vuelta la revista Semana difundió unos videos en los que quedaban al descubierto las maniobra del equipo de campaña de Petro para descalificar y difamar a sus rivales.

Hace apenas dos días se difundió un video en el que aparecía Rodolfo Hernández bailando con jóvenes en un yate cerca de Miami en un estilo que recordaba a Berlusconi. Los dos candidatos han denunciado amenazas de muerte. Pero solía llevar camisa antibalas en los mítines y Hernández los suspendió en el último tramo de la campaña electoral. 

Los colombianos no tuvieron ocasión de seguir un debate entre Petro y Hernández, porque el empresario, a quien llaman el Ingeniero o el Viejito, se negó en redondo. Ha preferido dedicarse a difundir videos en sus redes sociales y esta estrategia le ha dado sus réditos: nadie contaba con él en segunda vuelta y ha llegado más lejos de lo que pensaba nadie.

Le ocurrió igual cuando compitió por la alcaldía de Bucaramanga en 2015. Conoció su victoria al bajar del avión en EEUU, a donde se desplazó para una revisión médica. En segunda vuelta ha contado con el apoyo del conservador Fico Gutiérrez, el ex presiente Uribe o de Ingrid Betancourt, que lidera Oxígeno Verde y retiró su candidatura a la Presidencia antes de la primera vuelta. 

Retos excepcionales en un momento difícil

Petro se ha moderado para tener opciones de alcanzar el Palacio de Nariño. En el Pacto Histórico lo han acompañado ex uribistas como Armando Benedetti o Roy Barreras, el Partido Verde y el Polo Democrático. 

La victoria de Petro confirma un cambio de ciclo en el continente americano. En Chile ganó el izquierdista Gabriel Boric en marzo pasado. Una cita relevante será la convocatoria electoral en Brasil, en octubre, cuando el ex presidente Lula da Silva dispute la jefatura del Estado al ultraconservador Jair Bolsonaro. 

Va a gobernar con la mitad en contra. Igual le habría pasado a su rival. El desafío será unificar el país y dejar odios heredados atrás»

daniela c. castillo, politóloga

Tras el tan soñado triunfo, ha de afrontar retos excepcionales. “En primera lugar, habrá de mitigar tanto odio que se ha visto en la campaña: un odio reflejado entre los candidatos, los seguidores… Colombia es hoy un país muy dividido. Va a gobernar con la mitad en contra. Igual le habría pasado a su rival. Han manejado un discurso muy excluyente. El desafío será unificar el país y dejar odios heredados atrás para avanzar en el desarrollo de Colombia y construir sobre la diferencia”, señala la politóloga Daniela C. Castillo 

“Va a recibir un país muy cansado, muy desgastado, y más violento que hace cuatro años. Hay retos sociales muy importante para la estabilización de la paz y el fortalecimiento de la implementación del Acuerdo de La Habana. Hay una población joven que siente que ha perdido oportunidades por la pandemia. La situación económica es muy preocupante, con un déficit fiscal histórico”, añade Castillo. 

El cambio que ha prometido Petro ha de financiarse y no es un buen momento ni en Colombia ni en el contexto internacional. “La decepción será rápida porque muchas de sus promesas no se pueden cumplir. Duque cayó 20 puntos en dos meses. Ahora las condiciones económicas son peores”, apunta Nury Astrid Gómez. 

La euforia de esta noche electoral en Colombia tiene sus razones. Los que creen en el proyecto de la izquierda sueñan con un mundo mejor, un reparto más equitativo, el fin de la impunidad con los corruptos… Pero la situación de partida es peor que en 2018. Será titánica la labor que ha de afrontar Gustavo Petro, quien se considera, sobre todo, un revolucionario.