No es verano, falta cerca de un mes para que sea verano, pero las temperaturas se han adelantado poniendo, temporalmente, fin a la primavera. Los meteorólogos que acusan que la primavera cada vez dura menos y el verano más, tienen en esta ola de calor que asola Europa un ejemplo para certificar la nueva realidad climática que vivimos y viviremos.
“Hoy es el día más caluroso de mayo del que se tiene registro, con Heathrow y Kew Gardens alcanzando provisionalmente los 35,0 °C”, anunciaba la agencia estatal de meteorología británica en X. “Hasta ayer, la temperatura máxima de mayo era de 32,8 °C, pero ahora hemos superado ese récord durante dos días consecutivos, con una diferencia de dos grados Celsius”, añadía.
La ola de calor está dejando a los británicos jornadas y noches tórridas históricas que hacen saltar las alarmas por el cambio climático. Hasta este ahora, la temperatura más alta registrada en mayo en el Reino Unido, de 32,8 °C, era de hace más de un siglo, registrada en Londres el 22 de mayo de 1922.
"Este calor récord lleva por todas partes la huella del cambio climático. Temperaturas de esta magnitud solían ser excepcionales incluso en pleno verano. Ver 35 °C en el Reino Unido durante la primavera es absolutamente asombroso, pero la ciencia es muy clara: el cambio climático hace que estas olas de calor sean más intensas, más largas y mucho más frecuentes”, afirma Friederike Otto, profesora de Ciencia del Clima en el Imperial College de Londres. “El clima en el que vivimos hoy simplemente no es el mismo en el que crecimos, y nuestros edificios e infraestructuras están lamentablemente mal preparados para lo que viene. Aunque hemos logrado algunos avances en la reducción de emisiones, no es suficiente ni lo bastante rápido. Los récords de temperatura seguirán cayendo hasta que detengamos fundamentalmente las emisiones globales y alcancemos las cero emisiones netas”, añade la experta.
El doctor Garyfallos Konstantinoudis, profesor en el Instituto Grantham para Cambio Climático y Medio Ambiente del Imperial College de Londres coincide con el diagnóstico de su colega y destaca el peligro de estas primeras olas de calor tan tempraneras. “Las olas de calor al inicio de la temporada son especialmente peligrosas porque nuestros cuerpos no han tenido tiempo de aclimatarse. Nuestros modelos estiman que podríamos ver más de 250 muertes adicionales durante esta ola de calor en Inglaterra y Gales”.
En este sentido Konstantinoudis destaca que la “excepcional ola de calor primaveral es mucho más que una interrupción incómoda para nuestro sueño, trabajo o estudio”, ya que para determinados grupos sociales son letales. “Para los grupos vulnerables sin acceso a refrigeración -especialmente las personas mayores, los más jóvenes y quienes padecen enfermedades subyacentes- estas temperaturas son, sencillamente, peligrosas y potencialmente mortales.
Las olas de calor al inicio de la temporada son especialmente peligrosas porque nuestros cuerpos no han tenido tiempo de aclimatarse. "Nuestros modelos estiman que podríamos ver más de 250 muertes adicionales durante esta ola de calor en Inglaterra y Gales. Esto coincide con un análisis más amplio que realizamos el verano pasado en 854 ciudades europeas, que reveló que el calor causó miles de muertes evitables, con dos tercios de esos fallecimientos impulsados directamente por el calor adicional provocado por el cambio climático", asegura el científico.
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