Once días después de la firma de un memorando de entendimiento para un alto el fuego, la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán sigue expuesta al capricho de las partes. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha acusado formalmente este domingo a Washington de violar de forma "flagrante" el acuerdo tras encadenar dos noches consecutivas de bombardeos estadounidenses contra sus posiciones defensivas en la costa sur del país, elevando la tensión militar a niveles previos al armisticio.

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“Estos ataques salvajes demuestran que el régimen estadounidense no concede el menor valor ni credibilidad a sus compromisos”, denunció la cancillería de Teherán en un duro comunicado. El gobierno iraní apeló directamente al secretario general de la ONU, António Guterres, y al Consejo de Seguridad, advirtiendo de que recurrirá al artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas para ejercer su derecho a la legítima defensa si continúan las agresiones.

La respuesta de Teherán no se ha limitado a la retórica. Durante la madrugada de este domingo, la Guardia Revolucionaria de Irán lanzó una contraofensiva masiva con drones y misiles balísticos contra instalaciones militares norteamericanas en la región. Según fuentes oficiales iraníes, se atacaron ocho objetivos estadounidenses, entre ellos la base naval de la Quinta Flota en Baréin y la base aérea Ali Al Salem en Kuwait. Aunque los sistemas de defensa aérea de ambos países del Golfo interceptaron varios proyectiles y las autoridades de EEUU no han confirmado bajas ni daños mayores directos, la Guardia Revolucionaria advirtió que las bases de Washington en la región "experimentarán el infierno en los próximos días".

La Unión Europea ha condenado los últimos ataques iraníes contra Baréin y ha pedido a Irán que "cumpla plenamente" con el memorando de entendimiento para poner fin a la guerra firmado la pasada semana con Estados Unidos. "La Unión Europea condena enérgicamente los últimos ataques con drones iraníes dirigidos contra Baréin. Expresamos nuestra plena solidaridad con Baréin", señaló el sábado por la noche a través de un comunicado el portavoz del Servició Europeo de Acción Exterior (SEAE). Los ataques de Irán "son inaceptables e injustificados, y constituyen violaciones del Derecho internacional".

El presidente libanés, Joseph Aoun, consideró los nuevos ataques lanzados este domingo por Irán contra Kuwait y Baréin como un "sabotaje" a los intentos para lograr la paz, algo que su país también necesita en el contexto de la invasión israelí del territorio libanés y el acuerdo alcanzado esta semana para una retirada progresiva.

Continúa la batalla por el control de Ormuz

La actual escalada comenzó el pasado jueves cuando las fuerzas iraníes atacaron el carguero Ever Lovely en el estrecho de Ormuz. El sábado, un segundo petrolero de bandera panameña, el Kiku, sufrió el impacto de otro proyectil en el mismo corredor marítimo. La Casa Blanca atribuyó directamente estas operaciones a drones iraníes y respondió de inmediato de forma punitiva. El Pentágono desplegó cazas F-35 y F-16 para ejecutar ataques a gran escala que alcanzaron infraestructuras de vigilancia militar, sistemas de comunicación, defensas aéreas y almacenes de drones en localidades costeras como Sirik, Kong y Bandar-e Lengeh, así como en la isla de Qeshm.

A través de su red social Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó el uso de la fuerza alegando que Irán rompió el alto el fuego al hostigar el tráfico mercante internacional. "Puede llegar un punto en el que ya no podamos ser razonables y nos veamos obligados a completar militarmente el trabajo que empezamos con tanto éxito", amenazó el mandatasrio norteamericano. "¡Si eso ocurre, la República Islámica de Irán dejará de existir!".

El fantasma de la "ambigüedad premeditada"

Detrás de este estallido bélico subyace un profundo desencuentro diplomático derivado del propio texto del armisticio. En un análisis publicado por The New York Times, la periodista Yeganeh Torbati señala que las ambigüedades en el lenguaje legal acordado por los negociadores estadounidenses e iraníes en el texto del alto el fuego provisional han vuelto para "atormentar los esfuerzos de paz".

Según explica Torbati, el memorando establece que Irán debe "adoptar las disposiciones necesarias utilizando sus mayores esfuerzos para el paso seguro de buques comerciales" por Ormuz durante 60 días, pero deja los conceptos de "disposiciones" y "mayores esfuerzos" completamente sin definir. Esta imprecisión ha permitido que Irán interprete que tiene la prerrogativa de gestionar las rutas del estrecho y obligar a las navieras comerciales a cruzar por sus aguas territoriales en lugar del corredor alternativo del sur, respaldado por Estados Unidos y próximo a la costa de Omán.

En este sentido, la analista cita a Nicole Grajewski, profesora asistente en el Centro de Estudios Internacionales de Sciences Po en París, quien subraya que el pacto interino recurrió de forma deliberada a un lenguaje flexible para poder cerrar el compromiso, pero advierte que "la flexibilidad sólo funciona mientras ambas partes atribuyen significados similares a las mismas disposiciones vagas". La realidad sobre el terreno muestra que mientras Washington defiende un tránsito marítimo permanentemente libre de peajes, Irán interpreta la tregua de 60 días como una pausa táctica y reclama el derecho a cobrar tarifas o regular los buques.

Bajo este escenario de inconcreción legal se entiende la estrategia de Teherán. Según recoge el mismo análisis de The New York Times, Gregory Brew, analista senior de la consultora de riesgo político Eurasia Group, apunta que el régimen de los ayatolás está midiendo la determinación de su rival histórico en el terreno: "Irán está intentando ver hasta dónde puede llevar su influencia sobre el estrecho. Si una acción militar mínima basta para cerrar la ruta de Omán y desviar el transporte marítimo hacia rutas que pueda controlar, ¿por qué no intentarlo?", expuso el experto, sugiriendo que las fuerzas iraníes calcularon que Washington evitaría una vuelta total a la guerra abierta.

El impacto colateral en el tablero de Líbano

Este repunte de las hostilidades directas amenaza de muerte las negociaciones globales para la paz e impacta de lleno en otros frentes de la región. El pasado viernes, Washington apadrinó de forma paralela un acuerdo marco tripartito entre Israel y Líbano encaminado a pactar la retirada escalonada de las tropas israelíes del sur libanés a cambio del desarme de la milicia chií Hezbolá.

Sin embargo, el líder del grupo proiraní, Naim Qassem, calificó este sábado el pacto de "humillante, vergonzoso y una rendición de soberanía", declarándolo "nulo y vacío". El recrudecimiento de la violencia entre Washington y Teherán en aguas del Golfo dota de mayor volatilidad a la situación libanesa, donde el temor a que la inestabilidad degenere en un nuevo conflicto civil o en la ruptura definitiva del alto el fuego global planea de nuevo sobre Oriente Medio.