El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) asestó un nuevo golpe a la infraestructura petrolera de Rusia. Un dron naval de clase Sea Baby impactó contra el "Blue", un enorme petrolero perteneciente a la denominada "flota fantasma" de Moscú.

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Ocurrió en aguas cercanas a la ciudad de Yalta. En una dinámica de combates entre drones contra gigantes del mar, el Sea Baby, un vehículo no tripulado desarrollado por Ucrania, logró sortear las defensas de la aviación rusa y golpear directamente la popa del petrolero, causándole daños graves. De esta manera, rusia demuestra su incapacidad para proteger sus activos logísticos en el Mar Negro, a pesar de desplegar superioridad aérea en la zona.

Ucrania sigue mermando la capacidad petrolera rusa

Este ataque no es un hecho aislado, sino la consolidación de una estrategia de Kiev para asfixiar las finanzas del Kremlin en su propio territorio. Al inutilizar un coloso de la clase Suezmax como el "Blue", el cual fue diseñado para mover hasta un millón de barriles de crudo, Ucrania golpea directamente el corazón de la infraestructura logística flotante de Putin. La llamada "flota fantasma" depende de un número limitado de buques dispuestos a navegar sin los seguros navales occidentales y eludiendo los controles internacionales.

La nueva generación de drones marinos legendarios, "Sea Baby". | SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania)

Cada petrolero inutilizado por el SBU, obliga a Rusia a buscar buques alternativos que son cada vez más escasos y costosos de operar. Al dañar estos activos, Ucrania ataca directamente a la estructura de costes de Moscú, encareciendo así los fletes y los seguros marítimos en toda la región del Mar Negro. Además, el impacto económico se acumula. Exportar cada vez menos crudo se traduce en una reducción de los ingresos, unos ingresos que el Kremlin necesita para sostener su maquinaria de guerra.