Tras dos días de silencio, las autoridades de Marruecos se han pronunciado por fin sobre la detención del periodista disidente Ali Lmrabet, arrestado al domingo al llegar a Tánger. Hasta ahora, la información relativa a este suceso había sido ofrecida por la familia del detenido. El reportero, que reside en España desde hace veinte años, se encuentra retenido en territorio marroquí por sus informaciones críticas contra el régimen alauí.
El Fiscal del Rey en el Tribunal Penal de Casablanca ha informado este martes de que Lmrabet fue detenido por publicar contenidos digitales "que contienen comentarios difamatorios e insultantes contra personas e instituciones, y ofensivos hacia organismos regidos por la ley", en un comunicado recogido por la prensa marroquí. De acuerdo a esta información, la Justicia de este país había emitido varias órdenes de arresto contra él por estos actos, tipificados como delito en Marruecos.
Según este comunicado, el periodista ha sido trasladado a la sede de la Brigada Nacional de la Policía Judicial (BNPJ) en Casablanca, tal y como había avanzado su esposa, Laura Feliú, a El Independiente. La Fiscalía ha decretado que sea este organismo el encargado de la investigación contra Lmrabet.
De esta manera, Lmrabet se encuentra bajo custodia policial a efectos de la investigación en su contra por parte de la Fiscalía. El periodista ha comparecido este martes ante el fiscal del rey "bajo un importante dispositivo de seguridad". Tras su declaración, las autoridades marroquíes han decidido prorrogar su arresto preventivo "para completar los procedimientos de la investigación y adoptar las medidas legales necesarias".
Asimismo, el periodista, una de las voces más reconocibles dentro de la disidencia contra el rey Mohamed VI, será puesto a disposición de la Fiscalía "tan pronto como concluya la investigación". El comunicado no detalla qué condena enfrenta Lmrabet ni si será puesto en libertad provisional una vez se concluyan las pesquisas de las autoridades alauitas.
Lmrabet (Tetúan, 1959) reside en España desde hace veinte años, cuando Marruecos le inhabilitó para ejercer el periodismo durante diez años en su país por referirse a los refugiados saharauis como tales. Anteriormente, el reportero fue condenado a cuatro años de prisión por sus informaciones críticas contra las autoridades. Tras una huelga de hambre y una fuerte campaña internacional, el rey Mohamed VI lo acabó indultando.
Su esposa ha manifestado su intención de mover "todas las vías posibles" para conseguir su liberación y no ha descartado acudir a las instituciones españolas. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado este martes que no estaba al corriente del caso de Lmrabet.
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