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Marruecos corta la comunicación con un preso saharaui mientras su salud decae por una huelga de hambre de 45 días

Cartel de apoyo al preso saharaui Naama Asfari
Cartel de apoyo al preso saharaui Naama Asfari

El pasado 8 de junio, el preso saharaui Naama Asfari inició una huelga de hambre desde la cárcel de Kenitra, al norte de Rabat. Se encuentra detenido allí desde 2010, cuando la Justicia marroquí lo condenó a treinta años de prisión por participar en una protesta pacífica contra la ocupación del Sáhara Occidental. A pesar de que el activista saharaui inició su protesta para denunciar las condiciones de los prisioneros saharauis en las cárceles marroquíes, el régimen alauí no da su brazo a torcer. De hecho, ha optado por tomar represalias contra Asfari.

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La familia del detenido ha denunciado, a través de un comunicado de la Liga para la Protección de los Presos Saharauis, que las autoridades de la prisión de Kenitra han cortado la comunicación con Asfari. Desde el pasado 13 de julio, sus familiares no tienen noticias de su situación en la cárcel. Por ello, denuncian que el activista saharaui es víctima de una "desaparición forzada".

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Sus familiares están acostumbrados a este tipo de acciones por parte las autoridades marroquíes. La esposa de Asfari, la ciudadana francesa Claude Mangin, ha sido expulsada reiteradamente del país e impedida de visitarlo, a pesar de haber realizado protestas y marchas pacíficas para visibilizar la causa. Sin embargo, la actual situación de su marido es crítica. A lo largo de estos 45 días de protesta, su salud se ha ido deteriorando hasta el punto de que la familia teme por su vida.

Según los informes sobre "el preocupante deterioro de su estado de salud", Asfari ha perdido 10 kilogramos de peso y sufre un descenso notable en los niveles de azúcar en sangre. Además, padece un agotamiento severo "que pone en peligro la integridad de sus órganos vitales". Pero a pesar del riesgo para su vida, el activista sigue decidido a continuar con su pulso contra las autoridades marroquíes, que llevan años desoyendo los dictámenes de la ONU que exigen su liberación.

Marruecos ignora a la ONU

Naama Asfari es uno de los 19 miembros del conocido como grupo de Gdeim Izik, arrestados tras el brutal desmantelamiento de un campamento pacífico organizado por miles de saharauis a las afueras de El Aaiún ocupado. Desde entonces, el activista ha denunciado haber sido víctima de severas torturas con las que se obtuvieron las confesiones que fundamentaron su condena.

Sus demandas fueron escuchadas por el Comité contra la Tortura de la ONU, que en abril de 2017 determinó que las confesiones de Asfari habían sido obtenidas bajo tortura. Este organismo ha emitido varias resoluciones a favor de otros presos del grupo de Gdeim Izik, la más reciente en mayo de este año. Marruecos no ha investigado ninguna de estas denuncias, a pesar de que así se lo ha instado Naciones Unidas.

El régimen alauí también ha hecho oídos sordos de la resolución emitida en noviembre de 2023 por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria. En su fallo, el organismo solicitó la excarcelación inmediata de los prisioneros saharauis pero, tres años después, las autoridades marroquíes no han movido un dedo para asegurar el cumplimiento del dictamen.

El Polisario y Sumar piden su liberación

Cansado del incumplimiento de estos dictámenes, Asfari decidió iniciar la huelga de hambre, un método de protesta habitual entre los presos saharauis. En 2021, Mohamed Lamin Haddi, otro de sus compañeros de Gdeim Izik llevó a cabo dos huelgas de hambre de 69 y 63 días. De hecho, varios de estos prisioneros se han sumado a Naasa en su reclamo y también han dejado de ingerir alimentos en las últimas semanas. Todos ellos han sufrido represalias en la cárcel, según denuncia la Liga para la Protección de los Presos Saharauis.

A las voces de la sociedad civil que piden la liberación de Naasa Asfari y el resto de presos del grupo Gdeim Izik, se ha sumado también el Frente Polisario. En una carta dirigida a la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, su embajador ante las Naciones Unidas ha exhortado al organismo a tomar "medidas urgentes" para proteger su integridad física. También ha recordado los dictámenes de los comités de la ONU para su liberación.

En España, el grupo político Sumar también ha pedido la liberación de Asfari. La formación magenta presentó este lunes una proposición no de ley en el Congreso para que la Cámara inste al Gobierno de Pedro Sánchez a reclamar a Marruecos la puesta en libertad del activista saharaui. La medida llega en el momento en el que la ley de nacionalidad saharaui atraviesa los últimos trámites antes de ser enviada para su votación en el Pleno.

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